La ministra Laya, su homólogo inglés y el premier de Gibraltar Picardo no dicen lo mismo

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No parece que todos interpreten del mismo modo el acuerdo.
Mientras Picardo dice que no habido cesiones sobre el control de la colonia y el ministro inglés alude a la "soberanía" de Gibraltar, ministra Laya atribuye a España la voz cantante en en el asunto.
La ministra Laya, su homólogo inglés y el premier de Gibraltar Picardo no dicen lo mismo

Si me dan a elegir a quien creo más, entre las manifestaciones de la ministra española de Exteriores González Laya (en una entrevista en “El País”), sobre las consecuencias del acuerdo hispano-gibraltareño-británico o las que hizo el primer ministro de la colonia, Picardo, o el mismísimo ministro británico de exteriores Dominic Raab, me quedo con los dos últimos. Picardo ha dicho que nada se ha pactado que afecte al control y a la soberanía del territorio (ahora llamado por los ingleses “Territorio de Ultramar en lugar de colonia). Y Raab lo remacha: "Nos mantenemos firmes en nuestro apoyo a Gibraltar y su suberanía es salvaguarda"“. Importante novedad: Gibraltar goza de soberanía. 

En 1966. Arnold Toynbee, uno de los grandes historiadores ingleses, escribía: “Gibraltar es una espina clavada en la carne española. ¿Les gustaría a los ingleses contemplar una fortaleza rusa o china en Land´s End o en las islas del Canal? La Encyclopaedia Britannica, en su edición de 1879 (Edimburgo, Adam y Charles Blaek), recogía, referente a la ocupación de Gibraltar, un auténtico juicio condenatorio: “En apariencia, los conquistadores habían combatido en defensa de los intereses de Carlos, Archiduque de Austria,más tarde Carlos III-; pero aunque el 24 de julio de 1704 (sic) se proclamó su soberanía sobre el Peñón, Sir George Rooke, bajo su exclusiva responsabilidad, dio orden de que izara la bandera inglesa y tomó posesión en nombre de la Reina Ana. Dice poco en honor de Inglaterra tanto el hecho de que con menosprecio de los más elementales principios sancionó y ratificó la ocupación, como el de dejar sin recompensa al general a cuyo poco escrupuloso patriotismo se debía la adquisición. Los españoles sintieron profundamente la injusticia que se les hacía a los habitantes de la ciudad de Gibraltar abandonaron en gran número sus hogares antes de reconocer la autoridad de los invasores”. Arancha no lo sabe, pero los gibraltareños de verdad están en San Roque.

Suficiente vergüenza renovada

Pensábamos que ya habíamos pasado suficiente vergüenza y humillación, cuando Zapatero, aparte de darle a los llanitos reconocimiento jurídico de facto, como tercera voz en las conversaciones con los detentadores de la colonia, envió a la Roca al ministro de Exteriores, Moratinos, a hacerse una foto. Ahora la señora González Laya reeditó la vergüenza, como miembro del Gobierno de un país soberano al reunirse primero con el subalterno empleado de otro Gobierno que ejerce su soberanía además sobre el propio territorio que las Naciones Unidas han incluido entre los que se deben descolonizar y su patria reivindica desde hace siglos.

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¿Se seguirá ampliando la colonia con materiales procedentes de España?

¡Qué lejos quedan aquellas manifestaciones de Picardo, cuando España advirtió en Europa que el asunto de Gibraltar, tras la salida del Reuno Unido de la Unión era cuestión a tratar aparte, decía entonces!: “La propuesta de eliminación innecesaria, injustificada e inaceptable de Gibraltar responde a las predecibles maquinaciones de España, algo que el pueblo gibraltareño ya previó y fue una de las razones por las que votó de forma masiva para permanecer en la Unión Europea". ¡Pero qué bien parado sale!

Uno se hace preguntas sencillas sobre el alcance del acuerdo sobre cosas sencillas: ¿Podrán los pescadores de la Línea y Algeciras pescar ahora en las pretendidas aguas de la roca, que Picardo sembró de bloques de hormigón con estiletes para destrozar sus redes? ¿Se permitirá que de nuevo Gibraltar amplíe su territorio y en consecuencia sus aguas mediante materiales de relleno y arena de Tarifa como se estuvo importando en el pasado? Ya se verá.

El istmo donde se construyó en aeropuerto es terreno usurpado a España, como la zona inmediata a la roca, donde durante la peste que asoló la colonia se permitió ubicar a los enfermos. En la zona del aeropuerto España construyó unas defensas para impedir la extensión de la colonia, pero cuando el Reino Unido vino a “ayudar” contra Napoleón se dieron prisa en derribar tales fortificaciones que cerraban la expansión de la colonia. Y que un general británico propuso ampliar a costa del Campo de Gibraltar para controlar toda la Bahía de Algeciras. Por la fuerza normativa de los hechos, la ministra de Exteriores no parece sentirse afectada por lo que de facto supone reconocer la soberanía británica sobre el espacio nunca cedido por Tratado alguno. Aprovechando momentos históricos de debilidad de España, Inglaterra fue ganando terreno, hasta cerca de un kilómetro dentro de lo que se llamaban campo neutral, lo que obligó a colocar la verja.

Picardo deja las cosas claras

Y mientras Picardo y Raab insisten en que en nada esencial se afecta con el acuerdo, y sin responder a la pregunta de si habrá policías españoles controlando la aplicación sobre el aeropuerto del Tratado de Schengen, la ministra González Laya arguye que eso lo explicará al Congreso de los Diputados. Tal parece que el Brexit, que tan graves consecuencias tiene para los intereses españoles, para miles de españoles que residen en el Reino Unido, para nuestras exportaciones y la pesca parece que ha sido una bendición que se resumen en una linda frase literaria de la señora ministra:  “Ha perdido el siglo XIX y ha ganado el XXI. Lo que hemos visto es un cambio de paradigma que no está hecho de concesiones sino de convergencia de intereses entre gibraltareños y españoles, ambos europeístas. Y eso es fruto del Brexit

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El famoso "Libro Rojo" y otra literatura sobre la Roca.

O sea, que España, de momento “aparca” la histórica reivindicación de la soberanía. Se nota que no conoce el histórico libre de Aguilar, de Gil Armangué Rius, donde se recoge todo lo que los hombres de Estado y los españoles relevantes, de todas las épocas, ideologías y posiciones desde el siglo XVIII al presente han dicho y reclamados sobre Gibraltar, hasta que llegó Zapatero.

Vamos a ver si lo entendemos bien. Picardo dice (copio literalmente su mensaje): No hay aspectos del marco que se hayan acordado que en cualquier parte transgreda la posición de Gibraltar sobre soberanía, jurisdicción o control”. Parece claro, no. Y la ministra de Exteriores afirma que admitir que se instale un control Schengen en este último no significa reconocer implícitamente la ocupación británica del istmo. Y dice que no “porque el primer artículo del principio de acuerdo dice claramente que ahí no se habla de soberanía. Nadie cede un ápice [en su reivindicación]. Lo que significa es que, para poder entrar en un Gibraltar integrado en el espacio Schengen, la responsabilidad del control está en manos españolas. En el puerto y en el aeropuerto”. ¿Entonces cómo casa eso con la declaración oficial de Picardo de que no han cedido el control? ¿El control de qué?

Y a ver cómo se casa que Picardo dice que no ceden el control de su territorio con la futura e hipotética presencia de agentes españoles en el aeropuerto. Pues de modo vergonzoso: Los policías españoles no serán visibles, como si no existieran, dedicados a tareas administrativas, mientras que darán la cara agentes del Frontex, identificados con la bandera de la Unión.

Ya veremos si el optimismo de la señor ministra casa con la realidad. De momento no casa con las palabras de Picardo ni de su ministro de Exteriores. Lo que queda claro es los gibraltareños con segunda residencia en España tendrán más ventajas todavía. Y uno se pregunta de nuevo. ¿Qué va a pasar con los pescadores españoles? ¿Se permitirá que entren en la colonia materiales de obra españoles para ampliar las playas y el territorio de la roca?, ¿podrán los aduaneros y la guardia civil perseguir a los narcos y contrabandistas dentro de las aguas que el peñón considera suya. ¿Qué va a pasar con el uso por los llanitos de la Seguridad Social española? ¿O es que eso son los flecos que quedan pendientes? @mundiario

La ministra Laya, su homólogo inglés y el premier de Gibraltar Picardo no dicen lo mismo
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