Miles de manifestantes vuelven a las calles en Myanmar contra la junta militar

Manifestantes contra la junta militar birmana este miércoles en Sule, en el centro de Yangón, Myanmar. / El País
Manifestantes contra la junta militar birmana este miércoles en Sule, en el centro de Yangón, Myanmar. / El País
El escenario potencial que se avizora por estos días en Myanmar es el de un recrudecimiento de las protestas con posibles focos de represión por parte de las Fuerzas Armadas.
Miles de manifestantes vuelven a las calles en Myanmar contra la junta militar

La democracia sigue en estado de coma en el que hoy es uno de los países más inestables de Asia; Myanmar, también conocido como Birmania. Luego del golpe de Estado del pasado 1 de febrero, que derrocó a la presidenta civil Aung San Suu Kyi, la volatilidad es la constante en la vida nacional diaria de esa nación. No se conoce el rumbo de un ciclo de tensión que por más de dos semanas ha tenido a Myanmar en el ojo de la comunidad internacional. Las protestas estallaron el día en que Aung San Suu fue depuesta y encarcelada por una junta militar golpista, que tomó el poder aludiendo una presunta intención de “estabilizar al país”, pero su efecto ha sido totalmente opuesto.

Y es que la junta militar birmana, en lugar de calmar los ánimos y bajar la tensión entre la población, descontenta y enfurecida por el derrocamiento de una líder que consideraban legítima y que tenía al país en una relativa estabilidad económica, ahora se enfrenta a la enorme prueba de contener un estallido civil que derive en represión del Ejército, esto tras su primera comparecencia pública desde el golpe del 1 de febrero, efectuada este martes. 

Los militares golpistas anunciaron su intención de convocar elecciones —sin fecha prevista y con los líderes del Gobierno civil detenidos— e insistieron en que su asonada no era un golpe de Estado, sino “un movimiento legítimo para preservar la estabilidad del país”, pero los birmanos no han creído esa retórica y han salido en masa nuevamente a las calles de las principales ciudades de Myanmar. Decenas de miles de personas volvieron a encender la tensión de las protestas pro democracia, con mayores dimensiones en los últimos días y un descontento civil mucho más marcado que hace dos semanas.

El escenario potencial que se avizora por estos días en el país asiático es el de un recrudecimiento de las protestas con posibles focos de represión por parte de las Fuerzas Armadas, que se rehúsa a entregar el poder a otro Gobierno civil o devolverlo a Aung San. A pesar de que prometen elecciones, su influencia sobre el organismo electoral deja entrever la posibilidad de que los militares se involucren en la vida política nacional, lo cual sería un golpe de gracia para la frágil democracia birmana. 


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“Marchemos en masa. Mostremos nuestra unión contra el golpe de Estado, que ha destrozado el futuro de la juventud de nuestro país”, publicaba en Facebook Kyi Toe, portavoz de la Liga Nacional para la Democracia (NLD, por sus siglas en inglés), la fuerza política ganadora de los comicios de noviembre, liderada por Aung San Suu Kyi. @mundiario 

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