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Mientras los okupas campan a sus anchas, algunos políticos silban...

Miran para otro lado y no legislan para resolver el problema, de modo que hay ciudadanos desamparados e impotentes ante los okupantes ilegales.
Mientras los okupas campan a sus anchas, algunos políticos silban...
Un edificio con okupas. / Pixabay
Un edificio con okupas. / Pixabay

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José Castro López

José Castro López

El autor, JOSÉ CASTRO, periodista, es columnista de MUNDIARIO. También es comentarista de radio y televisión. @mundiario

Hace tres años –agosto, 2017–, el sondeo del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) que entonces era una institución independiente sin servidumbres al Gobierno, concluía que el 75 por ciento de los españoles consideraba que “los partidos y los políticos no se ocupan de lo que preocupa a la gente”. Rescato este sentimiento ciudadano a propósito del movimiento okupa, esos individuos antisistema que invaden inmuebles y viviendas y exhiben comportamientos incívicos, vandálicos y delictivos y chulean a los propietarios.

Hay ejemplos en todas las ciudades, pero estos desalmados reaparecieron con fuerza en varias zonas de A Coruña. Además del trapicheo con droga, de insultos, amenazas y agresiones a los vecinos, en el barrio modesto de Palavea se produjo la violación de una joven embarazada de 20 años por uno de sus colegas con el que compartía el inmueble okupado y esa agresión fue la gota que colmó la capacidad de resistencia y provocó la indignación del vecindario. Por cierto, ¿por qué el feminismo no sale en defensa de esa joven?.

El relato de los vecinos es espeluznante. “Asaltan a nuestros hijos, les roban los móviles, nos insultan, agreden y amenazan, acumulan basura..., ¡nos tienen atemorizados!”. Y no pueden más, la Policía les dice que no puede hacer nada, “pero que sigamos denunciando y ya no sabemos qué hacer”.

Vuelvo al comienzo de este comentario. Mientras los okupas campan a sus anchas, los políticos silban, miran para otro lado y no legislan para resolver este grave problema social que además de representar un asalto a la propiedad privada, desestabiliza la convivencia ciudadana en los barrios y bloques de viviendas.

Los países europeos se dotaron de leyes que permiten desalojos en un máximo de 48 horas. En España existe una ley de desalojo exprés de 2018 que Podemos recurrió al Constitucional (el chalet de su líder está bien resguardado por la Guardia Civil) que ni acaba con estas mafias, ni soluciona el desalojo.

Mientras, los ciudadanos siguen desamparados e impotentes ante estos okupantes ilegales que chantajean, destrozan y trafican con las viviendas ajenas que incluso subarriendan a colegas de su misma especie. ¿Por qué no legislan para que las okupaciones se resuelvan en unas horas?

Lean lo que circula por la red: “Aparcas tu vehículo en zona prohibida y la grúa te lo lleva en cinco minutos. Te ocupan la casa y, con suerte, en dos años te citan en el juzgado”. Por eso no se entiende la consideración que los políticos tienen con los okupas y la desidia que manifiestan para resolver un problema que causa alarma social y preocupa a los ciudadanos. Solo se explica porque no pisan la calle ni hablan con la gente. @mundiario