México se muestra indiferente al nuevo pedido de Trump para construir el muro

Andrés Manuel López Obrador, presidente de México. RR SS.
Andrés Manuel López Obrador, presidente de México. RR SS.
El Gobierno de López Obrador hace caso omiso al anuncio del presidente estadounidense, quien apela a la confrontación con los migrantes para tener más votos en las elecciones de noviembre. 
México se muestra indiferente al nuevo pedido de Trump para construir el muro

El Gobierno mexicano ha tratado de esquivar la nueva provocación de Donald Trump para construir el muro en la frontera. El presidente Andrés Manuel López Obrador se refirió a las últimas declaraciones de su homólogo estadounidense que, en un mitín de campaña en Wildwood, Nueva Jersey, ha vuelto a ratificar ante sus electores republicanos esa promesa que lo llevó a la Casa Blanca en 2016.

"No queremos pelearnos, amor y paz", ha contestado López Obrador. El mandatario mexicano siguió mostrando su posición para no enfrentarse a Washington. "Lo que quisieran nuestros adversarios es que nos peleáramos con el presidente Trump", agregó. "No tenemos problemas de conciencia, no vamos a actuar con baladronadas", opinó. El mandatario ha enmarcado las declaraciones de Trump en la campaña electoral. "Son tiempos especiales", remató.

En la víspera, el presidente Trump celebró que un reciente triunfo en los tribunales le permitirá destinar 3.600 millones de dólares de fondos militares para continuar con el proyecto de su muro fronterizo. "Ya estamos construyendo ese hermoso muro", ha presumido el mandatario, que espera reelegirse cuatro años. "Y a final de cuentas y agradablemente, México va a pagar por él", ha agregado.

Como sea, las provocaciones del inquilino de la Casa Blanca reaparecen después de que su Gobierno lanzara a finales de mayo pasado la amenaza de imponer aranceles a México si no ponía freno a la migración desde Centroamérica.

Tanto Washington como México DF. alcanzaron un acuerdo para acabar con la mayor crisis diplomática de los últimos años. El pacto implicó un viraje en la política migratoria de México, que pasó de permitir la estancia por razones humanitarias a más de 13.000 inmigrantes en enero de 2019 a cerrar el paso.

Tras el acuerdo migratorio con México, la Administración de Trump firmó en los siguientes seis meses una serie de pactos bilaterales con Guatemala, El Salvador y Honduras para contener a los inmigrantes y refugiados en ruta a EE UU. @mundiario

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