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Merkel y Schulz contra la Constitución con tal de defender su coalición

El proyecto conjunto para formar Gobierno en Alemania pone en una situación inédita a la democracia alemana mientras los socialistas preparan una insurgencia interna contra el plan.

Merkel y Schulz contra la Constitución con tal de defender su coalición
Horst Seehofer (izq.), Angela Merkel (centro) y Martin Schulz  (der.). / Twitter
Horst Seehofer (izq.), Angela Merkel (centro) y Martin Schulz (der.). / Twitter

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Héctor Antonio Morales

Héctor Antonio Morales

El autor, HÉCTOR ANTONIO MORALES, es colaborador de MUNDIARIO. Se formó en la Universidad Rafael Landívar de Guatemala. @mundiario

Tras 137 días de espera, Alemania por fin tendrá Gobierno. La Christliche Demokratische Union (CDU, Unión Democrática Cristiana) y el Sozialdemokratische Partei Deutschlands (SPD, Partido Socialdemócrata de Alemania), confirmaron este mismo miércoles que alcanzaron un acuerdo para una große Koalition (Gran Coalición), que será la tercera de su especie. El pacto llegó con mucho retraso, provocado especialmente por la espiral de incertidumbre en que está hundido el SPD desde el año pasado pero lo más preocupante es que lo peor podría estar por venir.

Pese a que el pacto ya es completo, el mismo ha obligado a die Kanzlerin Merkel a hacer concesiones que habría preferido no hacer en cualquier otro escenario, pero la vergüenza y, sobre todo, la presión de los ultraderechistas, agrupados en torno a la Alternative für Deutschland (AfD, Alternativa para Alemania), le ha hecho dar el doch al pretencioso plan de los socialdemócratas. Hasta ahí no hay nada que no estuviera entre los planes. El problema es que ahora el proyecto será sometido a consulta por el mismo SPD en sus bases, algo que en Alemania ya acusan de ser un golpe a la democracia.

Tal y como explica la cadena Deutsche Welle (DW), la consulta interna de los socialdemócratas no es vinculante con la ley, pero el alto mando del partido, temeroso de que el ala más radical de la agrupación se amotine, ha prometido que el resultado del proyecto deberá ser aplicado incluso por los diputados federales. De acuerdo a Hans-Jürgen Papier, expresidente del Tribunal Constitucional de Alemania, esta suerte de referendo interno sería un ataque directo al sistema parlamentario del país, pues la responsabilidad de elegir al Gobierno es de los diputados del Reichstag, no de los afiliados de un partido, cualquiera que éste sea.

Ese enredo podría ser carne fresca para la AfD, que merodea la rivera del Spree buscando a quién devorar. El plan bipartidista deja a la euroescéptica agrupación como la principal de la oposición, por lo que tienen vía libre para intervenir en cuanto se consume el golpe.

La rebelión de los Jusos

La situación es crítica. De momento, en Berlín han pasado de reprensiones y condenas por este disparate, que tan solo se suma a la cadena de eventos que tienen a la potencia de facto de la Unión Europea con la cara enrojecida desde septiembre. Pero a todo esto hay que sumar que las posibilidades de que el acuerdo de la coalición pierda la consulta son altas.

Las juventudes del partido dirigido por Martin Schulz, denominadas Jusos, son los principales escollos del proyecto. Con el lema "Gro.Ko nie wieder" (Gran Coalición nunca otra vez), los líderes de los jóvenes socialistas han iniciado una campaña para juntar nuevos miembros para el partido con el único propósito de que éstos puedan votar nein en la consulta sobre la coalición. El plan puede parecer algo típico del ímpetu de la juventud, pero el amotinamiento va tomando forma.

Siempre según la DW, la Jusos fue capaz de juntar hasta 24.000 afiliados nuevos al partido. Muchos de ellos no son precisamente simpatizantes ni de Schulz ni mucho menos del partido, sino simplemente personas que no quieren volver a ser regidos por una coalición entre los dos grandes partidos del país. Si la iniciativa de los jóvenes llega a triunfar en esta votación, los problemas subirán de tono en Berlín mientras Bruselas pierde la cabeza al presenciar todo esto.