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MUNDIARIO

Sudamérica empieza a darle la espalda a Maduro por la crisis en Venezuela

Sus políticas opresoras y antidemocráticas han llevado a los presidentes de la región a abrir un frente contra Maduro tras solicitar la cancelación de su nombramiento como presidente de Mercosur.

Sudamérica empieza a darle la espalda a Maduro por la crisis en Venezuela
Nicolás Maduro. / untinternacional.org
Nicolás Maduro. / untinternacional.org

Nicolás Maduro había sido anunciado como el próximo mandamás de Mercosur, un bloque comercial formado por Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay. Sin embargo, el presidente de ese último país solicitó a la directiva del conglomerado que considerara la decisión de elevar al chavista al título de presidente pro tempore debido a los constantes ataques a la democracia en la república bolivariana, incitados desde los despachos de Maduro.

La propuesta de Horacio Cartes vuelve a sonrojar al heredero de Hugo Chávez. Los presidentes de los países vecinos a Venezuela empiezan a sacar su arsenal diplomático para atacar a Maduro, cada vez más acorralado en el Palacio de Miraflores. Las políticas opresoras e insensatas han llevado a Venezuela a una crisis sin precedentes y Mercosur, tal como otras tantas organizaciones internacionales, se han manifestado abiertamente en contra del régimen chavista. 

Ya en junio Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), había acusado a Maduro de aprovecharse de sus huestes repartidas en el Tribunal Supremo de Justicia para bloquear todas las disposiciones y medidas adoptadas por la oposición en la Asamblea Nacional. Los legisladores continuaron con el gesto de Almagro e incitaron a éste a activar la Carta Democrática contra su país, con lo que el mismo podría quedar fuera de la OEA. 

Uno de los requisitos clave para ocupar la presidencia de Mercosur es la gobernabilidad democrática. Ya en 2012 Paraguay había sido suspendido del grupo luego de que el congreso destituyera al entonces presidente Fernando Lugo. El bloque entendió aquello como un golpe de Estado. Ahora es Paraguay precisamente el que invoca los mismos motivos de ingobernabilidad y acciones antidemocráticas para exigir que se considere el nombramiento de Maduro como máxima autoridad del ente. "Usted puede ser elegido democráticamente pero, con el paso del tiempo, puede perder legitimidad por sus acciones", aseguró el canciller paraguayo, Eladio Loizaga Caballero, durante una entrevista. "No podemos tolerar ninguna acción que silencie a las voces disidentes a través de procesos judiciales que son injustos", prosiguió.

La vorágine de críticas y condenas internacionales al presidente de Venezuela se da en un momento coyuntural muy delicado para él. Tras la humillante derrota en las elecciones parlamentarias de diciembre pasado, la Asamblea Nacional quedó a disposición de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), la coalición que junta a los principales partidos opositores. La MUD trabaja desde hace meses en la convocatoria a un referendo revocatorio contra Maduro. Lejos de achicarse y buscar una salida pacífica y diplomática, el jefe de Estado de Venezuela no tuvo ningún pudor en amenazar a los legisladores con disolver de manera definitiva la Asamblea Nacional. "¿Qué hicieron en seis meses? Destruir. Asamblea Nacional, prepárate para despedirte de la historia que tu hora va a llegar", expresó el presidente en relación a sus opositores.

En otro de los tantos escándalos que pesan en su contra, está el juicio político contra Leopoldo López. El líder opositor fue encarcelado el año pasado tras un juicio evidentemente planeado para saciar la sed de autoridad de Maduro. López fue condenado en total a 14 años y las audiencias para su defensa han sido postergadas en más de una ocasión. 

Por si sus acciones antidemocráticas no fueran suficiente argumento en su contra, Maduro tampoco es alguien precisamente ágil para la defensa. Cuando cualquiera intenta levantar la voz en su contra, el chavista responde que quien sea que se atreva a cuestionarle es tan sólo alguien que forma parte de una conspiración derechista, al servicio del imperio de los Estados Unidos. No obstante, hace poco aclaró que le gustaría mejorar sus relaciones con los estadounidenses. 

La incertidumbre respecto al comportamiento de Maduro con estas nuevas presiones va en aumento. Con presidentes, expresidentes, organismos y medios de comunicación en su contra está siendo arrinconado para ser más abierto a dialogar y bajar la intensidad de sus descabelladas diatribas contra todo aquel que le vea a los ojos. Si no lo hace, estará dándole más motivos a quienes todavía le dan el beneficio de la duda para alinearse con sus opositores y sus horas, más que nunca, podrían estar contadas. @hmorales_gt