Mentir o no mentir: Ayuso es la cuestión

Isabel Díaz Ayuso, en una de sus intervenciones durante el debate de investidura. / PP Comunidad de Madrid.
Isabel Díaz Ayuso, en una de sus intervenciones durante el debate de investidura. / PP Comunidad de Madrid.

Poco ha tardado la nueva presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en generar dudas sobre su implicación en un posible caso de alzamiento de bienes. Tan poco que, de hecho, las primeras informaciones recogidas por algunos medios nacionales se dieron a conocer antes incluso de su reciente investidura.

Mentir o no mentir: Ayuso es la cuestión

Los datos publicados en los últimos días por Infolibre, eldiario.es, El País y la Cadena SER ponen a Díaz Ayuso en una situación complicada en el caso de Avalmadrid: una financiera semipública que en 2011, desoyendo las recomendaciones de sus propios técnicos, concedió un crédito de 400.000€ a la empresa del padre de la presidenta. Más allá de lo arriesgado de la operación, lo relevante es saber si hubo o no trato de favor; y aún más: si la hoy máxima responsable del gobierno autonómico de la Comunidad de Madrid pudo incurrir en algún tipo de irregularidad o, en su caso, servirse de su posición en las instituciones para sortear las consecuencias de un posible impago, que finalmente acabó por confirmarse.

Tal y como informa eldiario.es, la principal accionista de esta financiera es la Comunidad de Madrid, que controla su actividad al 30%. La tutela se ejerce desde la Consejería de Economía, sobre la que descansa la potestad de designar la presidencia del consejo de Avalmadrid.

Con semejante grado de presencia de una administración cuyo gobierno asumía el mismo partido político que la amparaba (y para el que ya trabajaba desde 2006, primero como asesora y más tarde como diputada autonómica), sorprende que Isabel Díaz Ayuso no encuentre nada censurable en que fuese precisamente un alto cargo de esa misma consejería quien intercediera para facilitarle el contacto de una persona en Avalmadrid, con la que mantuvo contacto por correo electrónico durante el verano de 2011. Un intercambio de mensajes muy próximo en el tiempo a las donaciones en vida (un piso y un local comercial) que la actual presidenta aceptó de su padre apenas tres meses más tarde, quedando así estas propiedades libres de embargo.

Es comprensible la preocupación de un progenitor por preservar el patrimonio familiar y proteger a sus descendientes de cargas derivadas de la mala suerte, o el desatino, en los negocios personales; más aún cuando el responsable se encuentra en circunstancias médicas irreversibles. Pero, de darse el caso, nada justifica que pueda hacerlo de manera fraudulenta, cometiendo un delito o aprovechando una situación de privilegio a la que debería haberse accedido con vocación de servicio público. De ello tratan la honradez y la honestidad, tan poco y mal consideradas en la política de nuestros días.

A día de hoy, Avalmadrid sigue sin recuperar los 400.000€ del crédito que concedió a la empresa participada por la familia de Díaz Ayuso. Una deuda que sobrepasa el medio millón de euros si se le añaden los intereses que el préstamo debería haber generado, siguiendo la lógica del mercado capitalista que tanto se afanan en promulgar los partidos políticos que gobiernan actualmente la capital del país. Cobrarla sería la consecuencia natural del sistema para hacer rentable la operación de una empresa que, no lo olvidemos, gestiona dinero público. Y quizá no sea del todo inviable que el dinero llegue a recuperarse; mucho más difícil, no obstante, será afrontar la pérdida de credibilidad si por el camino se tropieza en el error de recurrir al engaño como recurso de prestidigitación.

Isabel Díaz Ayuso debería saber que en política en particular -como en general en la vida-, la mentira es una mala elección: un parche de muy corto alcance, que siempre acaba por empeorar las cosas. Haría muy mal la nueva presidenta de Madrid en seguir el ejemplo de su predecesora, Cristina Cifuentes, escondiendo los hechos total o parcialmente para huir de las informaciones que apuntan hacia ella. Si no tiene nada que ocultar, tan solo ha de dar la cara y defender su honor: simplemente, decir la verdad. En caso contrario acabará deturpando su imagen ante los ojos de todo el país, arrastrando lastimosamente con ello también a toda su familia.

Se lo advirtió el portavoz de Más Madrid, Íñigo Errejón, en la sesión de investidura: «le auguro una legislatura corta, señora Ayuso». El tiempo dirá si tenía razón. @Dunkerque42

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