Méndez Romeu, autor de España en discordia: “La extrema derecha creció al calor de la crisis”

José Luis Méndez Romeu. / Mundiario
José Luis Méndez Romeu. / Mundiario

Con Cataluña ve necesaria "una asimetría relativa, sin discriminaciones en derechos individuales". Alerta de que “el futuro se está creando ahora mismo en las ciudades, no en los parlamentos”.

Méndez Romeu, autor de España en discordia: “La extrema derecha creció al calor de la crisis”

“Es necesario desmontar con argumentos racionales el discurso primario que Vox trata de imponer”, propone José Luis Méndez Romeu, analista político de MUNDIARIO y ahora autor de Mundiediciones, donde acaba de publicar su libro España en discordia.

Licenciado en Pedagogía y columnista de MUNDIARIO, este exdiputado y exportavoz parlamentario del PSdeG - PSOE, fue conselleiro de la Xunta de Galicia y secretario de Estado del Gobierno de España.

Preocupado por la preterición de las políticas locales en España, José Luis Méndez Romeu suele llamar también la atención sobre el abandono generalizado de la política cultural. En su libro España en discordia, del mismo modo que en esta entrevista, aborda los asuntos más candentes, como la crisis derivada de la pandemia, la corrupción, la Memoria Histórica, Cataluña y el futuro del Estado en España.

– Ha pasado por puestos de alta responsabilidad en la esfera local, autonómica y estatal. Visto lo visto, ¿con qué se queda?

– Son ámbitos muy distintos que permiten ver los problemas de las personas y del país en distintos planos. La política local es muy exigente, el contacto con los ciudadanos es cotidiano pero tiene la ventaja de que los resultados pueden observarse pronto. La política autonómica está más distanciada, aborda problemas generales y sus efectos son más lentos. En cuanto a la política estatal es un observatorio excelente de la complejidad de España. Mi experiencia personal tras haber trabajado en los tres niveles de Gobierno es que son complementarios.

– Usted fue secretario de Estado de Cooperación Territorial de España. En aquella época, un día me dijo: “no paramos de trabajar para Cataluña”. ¿Qué hay que hacer para resolver su encaje en España?

– No existe un problema de Cataluña con España, sino del Gobierno nacionalista catalán con su encaje constitucional, en asuntos como financiación y competencias  principalmente. El nacionalismo intenta una relación bilateral con el Estado, obviando el marco autonómico. Para abordarlo debemos entender la complejidad de la sociedad catalana y las raíces históricas de sus demandas, algo que no todos los partidos políticos han conseguido hacer. El nacionalismo ha progresado electoralmente durante el período autonómico, desde la representación de un tercio del electorado en 1980  hasta superar actualmente la mitad de los votos emitidos. Al tiempo que ha derivado hacia el secesionismo, fundamentalmente por problemas internos, con propuestas de imposible encaje constitucional.

José Luis Méndez Romeu. / YouTube

CON CATALUÑA SERÁ NECESARIA UNA ASIMETRÍA RELATIVA

– Parece complejo entonces…

– No creo que haya fórmulas mágicas como un referéndum o un nuevo Estatuto. Por el contrario estimo que es necesario el diálogo constante, la búsqueda de un clima de confianza y de acuerdos parciales sobre distintos aspectos de las relaciones del Ejecutivo catalán con las instituciones estatales. Y aceptar que las relaciones del Estado con la comunidad más avanzada de España –la que más riqueza crea o la segunda últimamente, lo que es irrelevante– siempre tendrán un encaje distinto al de una comunidad de un cuarto de millón de habitantes. Una asimetría relativa será necesaria, sin discriminaciones en derechos individuales.

– De puertas adentro, usted ve en Cataluña un Govern débil, con los líderes fuera del ejecutivo y fecha de caducidad. ¿Intuye nuevas elecciones a la vista tal vez para repetir el resultado? ¿O no?

– No. El resultado de las últimas elecciones ha sido claro, habiéndose constituido un Gobierno nacionalista cuando cabían otras opciones. Repetir las elecciones no alteraría sustancialmente los resultados. Ahora bien, se trata de un Gobierno inestable, con divisiones profundas entre los dos partidos que lo forman. En la medida en que el diálogo iniciado con el Ejecutivo estatal rinda frutos, el Gobierno catalán podrá estabilizarse con una agenda de gestión, muy descuidada durante los últimos años. Ahora bien, si el diálogo no genera resultados, la convivencia entre los dos socios de la Generalitat será imposible y las elecciones inevitables. A esas dificultades debe añadirse otra muy relevante: los principales dirigentes de los partidos que gobiernan Cataluña no forman parte de su Gobierno, como Junqueras o Puigdemont entre otros.

– También fue miembro del Gobierno de Galicia y portavoz socialista en el Parlamento gallego. ¿Cuándo cree que podrá volver el PSdeG - PSOE a liderar la Xunta de Galicia?

– Cuando se lo proponga seriamente, esto es, con una estrategia de medio plazo suficientemente consensuada dentro de la organización, algo que hoy no existe. Hablo de medio plazo porque previamente es necesario recuperar la hegemonía en la oposición, hoy ocupada por el BNG. Y desarrollar una alternativa de Gobierno más elaborada que ejercer como la delegación del Gobierno estatal. Alternativa que debe incluir formulaciones alternativas para los principales problemas de Galicia. En otras palabras, ser percibidos como un partido útil y necesario en el ámbito autonómico es la condición imprescindible para lograr el respaldo suficiente para gobernar.

España en discordia, de José Luis Méndez Romeu. / Mundiario

Fragmento de la portada del libro España en discordia, de José Luis Méndez Romeu, / Mundiediciones

ESPAÑA EN DISCORDIA, NUEVO LIBRO EN MUNDIEDICIONES

– Hablemos de su libro, España en discordia. ¿Por qué lo escribió, qué se propuso contar?

– Los últimos años de la política española han sido vertiginosos. Hemos asistido al declive del bipartidismo relativo vigente durante décadas, a la eclosión y declive de nuevos partidos, a la aparición del populismo en la izquierda y en la derecha, a la crisis sanitaria, a la crisis catalana, a la primera moción de censura y a la repetición de elecciones por falta de acuerdos. El libro es una interpretación de los hechos citados y de algunos más como la corrupción o determinados asuntos de política internacional que afectan a los intereses de España. Escrito desde una perspectiva constructiva, intentando descifrar las motivaciones de los diferentes actores políticos y evitando las descalificaciones rotundas.

– ¿Hasta qué punto es España un país occidental democrático y qué le falta para alcanzar la estabilidad política de otros estados similares?

– Creo firmemente que España es un país totalmente homologado a los países más avanzados de Occidente, en instituciones políticas, en el marco económico y en las relaciones sociales de todo tipo. Por lo que compartimos los mismos problemas: una cierta crisis de la democracia representativa y del Estado de Bienestar, tensiones identitarias de todo tipo, debilidad de las instituciones comunitarias… Me apresuro a señalar que son los problemas comunes de los Estados más avanzados e igualitarios del mundo. Comparados con Italia o Bélgica, por citar algunos países, España es un país muy estable políticamente.

ESPAÑA ES UN PAÍS CUASIFEDERAL

– ¿Es España un Estado federal que no se llama todavía así?

Cuasi federal podríamos decir. Existe un nivel de autogobierno territorial superior al de muchos Estados federales pero también una tensión constante derivada del carácter abierto del diseño autonómico, lo que da lugar a debates eternos sobre competencias o financiación. Tenemos mal resuelto el mecanismo de financiación de las comunidades autónomas, un Senado inútil como cámara territorial y, como se ha visto en la pandemia, instrumentos de cooperación y coordinación muy débiles. Son problemas importantes pero no determinantes. El sistema autonómico funciona bien como se demuestra en las escasas crisis que ha sufrido.

– Si bien usted es un analista político, ¿qué valoración hace de la actual crisis económica y de su influencia en la política española?

– Nuestra estructura productiva es diferente a la de otros países, con pocas empresas grandes, muchas pequeñas y un número elevadísimo de microempresas, un modelo que perjudica el acceso al crédito, la innovación y la competitividad. Por otra parte, tenemos una economía en la que sectores de bajo valor añadido representan una parte muy relevante de la riqueza nacional. La capacidad de los gobiernos para cambiar esas realidades, es muy modesta aunque el discurso político tiende a obviar los datos incómodos, efectuando promesas de imposible cumplimiento. En todo caso los fondos europeos, condicionados a una agenda de reformas estructurales son una oportunidad inmejorable para encaminarnos hacia una economía más competitiva.

– ¿Qué deben hacer los partidos democráticos ante la extrema derecha en España?

– Política, aunque suene a obviedad. Es necesario desmontar con argumentos racionales el discurso primario que Vox trata de imponer, ya sea en materia de inmigración, de libertades o de seguridad. La extrema derecha, que sería más apropiado caracterizar de populismo radical, ha crecido como en toda Europa al calor de la crisis económica y principalmente de la debilidad del discurso de la derecha tradicional. Sería un error victimizarla o aislarla. El debate político debe orientarse hacia su electorado. Y definir claramente las alternativas frente a problemas muy complicados pero fáciles de instrumentalizar como la política de inmigración.

– ¿Cuál es su posición ante la Ley de Memoria Democrática, ya enviada a las Cortes?

Es uno de los problemas políticos a los que no se presta suficiente atención pese a su innegable influencia. La denominada Memoria Histórica pronto será elevada a rango de ley, ya que el Gobierno aprobó en julio de este año enviar a las Cortes la Ley de Memoria Democrática. Frente a lo ocurrido en otros países, como Francia o Alemania, en España tiene por objeto la mayor división social de la historia, la Guerra Civil, sobre la cual no existe todavía consenso social ni histórico. Así tendremos una norma cuyo objetivo no es la inclusión sino la confrontación partidista, lo que provocará muchos conflictos, siendo dudoso que genere una visión compartida del pasado.

José Luis Méndez Romeu. / Mundiediciones

José Luis Méndez Romeu. / Mundiediciones

– Usted suele ser crítico con la política cultural en España.

– Suele gustarme llamar la atención sobre el abandono generalizado de la política cultural. Estado, comunidades autónomas y muchos municipios de todo color político, han abandonado la política cultural, han cercenado sus presupuestos y se han desentendido de su promoción. No es sólo un problema que afecta a muchos miles de empleos o a las actividades de ocio y formación de millones de españoles. Lo más grave es que, siendo uno de los grandes activos tanto de España como de sus territorios, se renuncia a un desarrollo sistemático, exportable y generador de grandes retornos. Es una tendencia que nos separa de Francia, de Italia, del Reino Unido, de Estados Unidos. Y que define por sí sola el nivel de nuestras élites políticas.

– ¿Sucede algo similar con las políticas locales?

– La preterición de las políticas locales es otro problema de España, sin duda. En el momento actual, las políticas públicas más innovadoras tienen lugar en las ciudades. Sin embargo la atención mediática y el debate político se centra en los Gobiernos estatal y autonómicos. La consecuencia es la insuficiencia crónica de los recursos municipales, el desinterés hacia las medidas que demandan y una visión alicorta de sus posibilidades de desarrollo. El futuro se está creando ahora mismo en las ciudades, no en los parlamentos. @J_L_Gomez

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