La mayoría electoral nacionalista tendrá dificultades para formar Gobierno

Salvador Illa. / PSC
Salvador Illa. / PSC

El extraordinario resultado de Illa y el PSC no permitirá formar Gobierno si bien podrá ejercer un papel moderador. ERC deberá optar entre la izquierda y el nacionalismo.

La mayoría electoral nacionalista tendrá dificultades para formar Gobierno

Las elecciones catalanas ofrecen un resultado tan atomizado que, como hemos analizado en MUNDIARIO, la gobernación de la comunidad no resultará fácil. La doble posibilidad que se abre, gobierno exclusivamente nacionalista entre dos o más fuerzas o gobierno de izquierdas con varias combinaciones posibles, es compatible con las dificultades inherentes a cada una de las opciones.

El PSC ha obtenido un magnífico resultado, duplicando resultados y ganando en votos absolutos, pero es perjudicado por la ley electoral que, como ocurre con todas las provincias urbanas, perjudica a Barcelona. Intentará formar Gobierno pero es improbable que ERC se preste a investir a Illa pues la presión no sólo política sino social del independentismo será muy fuerte. Al menos no antes de que fracase un posible Gobierno nacionalista. En el mismo espectro ideológico, En Comú-Podem, mantiene resultados y puede aspirar a participar en un Gobierno de izquierda. Es un partido vertebrado alrededor de la Alcaldía de Barcelona con escasa implantación en otras provincias. 

Si la candidatura a la Presidencia de Illa fracasa, podría intentar ERC formar Gobierno nacionalista. Previamente deberá superar las duras condiciones de la CUP pero también de JxCat, que no estará interesada en absoluto en favorecer a su histórico rival. Las tensiones entre ellos podrían derivar en un Ejecutivo de ERC en minoría, con apoyos variables, y a medio plazo abocar a la repetición de elecciones. Todo ello hará aconsejable un proceso lento de negociaciones para hacer visibles las incompatibilidades y límites de unos y otros.


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En el espectro de la derecha el vuelco es total. Ciudadanos enfila la desaparición del escenario político sin que el PP la rentabilice electoralmente. Vox se impone con autoridad mostrando que un discurso duro y sin concesiones consigue un respaldo notable en cualquier lugar. La suma de los tres y su aislamiento relativo los hace irrelevantes para la formación de Gobierno. Arrimadas y Casado quedan obligados a entenderse pero también a cuestionar su estrategia nacional.

La política catalana se encuentra en un bucle desde hace diez años. Con la sociedad dividida en dos mitades casi idénticas, nacionalistas y no nacionalistas, que es el eje fundamental de la política del territorio, en detrimento del eje izquierda-derecha. En la medida en que tanto el PSC como En Comú-Podem sólo pueden gobernar con los nacionalistas, éstos mantienen la iniciativa política y controlan el acceso al Gobierno.

Al Gobierno central le conviene obviamente la fórmula de Gobierno de izquierdas, cualquiera que sea el papel del PSC, como socio o simplemente como apoyo parlamentario. Pero el encauzamiento de la tensión política no será sencillo con dos grupos nacionalistas en la oposición presionando permanentemente a Esquerra. La política española, a estas alturas debería de haber asumido que el llamado problema catalán no tiene solución inmediata y que sólo es posible convivir con él durante los próximos años. Las elecciones de ayer han ratificado esa evidencia que sólo el ruido de la campaña electoral pudo hacer olvidar. @mundiario

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