Lo más parecido a un español de derechas es un español de izquierdas
Lo decía Josep Plà hace cien años y sigue de actualidad. Los nombramientos de Josep Borrell, Fernando Grande-Marlaska y Carmen Calvo constituyen las tres principales elecciones de Pedro Sánchez y demuestran su grave falta de sensibilidad respecto de la plurinacionalidad del Estado y las libertades públicas.
En pocos meses se cumplirá el primer centenario de la famosa frase del escritor catalán Josep Plà cuando definió que lo más semejante a un español de derechas era un español de izquierdas. Comenzaba el otoño de 1918, el de la gripe española, el fin de la primera guerra mundial y la conversión de las Irmandades da Fala en movimiento nacionalista gallego en la I Asamblea de Lugo. En aquel tiempo, Plà y su jefe político, Francesc Cambò, estaban muy lejos de financiar el franquismo o de espiar para Franco (cómo finalizaron haciendo) y creían en una evolución democrática del Estado que priorizase la autonomía de las naciones gallega, catalana y vasca. La Lliga que dirigía Cambò fue el principal financiador de las campañas de los candidatos galleguistas del otoño de 1918, en las que destacaron los candidatos Lois Portero Garea y Antón Losada Diéguez.
Sigue siendo un español de derechas lo más parecido a un español de izquierdas? Sí y Pedro Sánchez lo ha demostrado. Nombró ministro de Asuntos Exteriores a Josep Borrell, hooligan del unionismo más extremista. El principal orador de la manifestación del 8-O que no hizo ascos al apoyo de Somatemps y organizaciónes de este pelaje en las sucesivas movilizaciones unionistas.
El madrileño cedió a las presiones de determinadas figuras de Interior que no querían la vuelta al ministerio de la jueza Margarita Robles por razón de su activismo en los 90 para limpiar la basura de los GAL. Y he ahí, entonces, el nombramiento del magistrado Grande- Marlaska, propuesto por el PP para el Consejo General del Poder Judicial y siempre favorable al Gobierno y a los jefes del Ministerio del Interior en sus investigaciones judiciales en la Audiencia Nacional. Que se lo cuenten a los familiares de los militares muertos en el accidente del avión Yak 15.
Añadió Sánchez a estos dos nombramientos clave la elección de una vicepresidenta taurófila y negociadora del golpe del 155, que implantó en Catalunya y en todo el Estado un estado de excepción no declarado.
Es cierto que hay más proactividad en el empoderamento de mujeres, en la promoción de figuras representativas de sus respectivos carreras profesionales y de una mayor modernidad frente al estilo caduco de Rajoy, Méndez de Vigo o Juan Ignacio Zoido. Pero las tres principales carteras del nuevo Gobierno muestran su radical falta de sensibilidad respeto de la plurinacionalidad del Estado y de los sectores más sensibles con las libertades públicas. @mundiario