Marine Le Pen blinda su corrupto historial gracias al escándalo de Fillon

Marine Le Pen en un mitin del Frente Nacional. / José Antequera
Marine Le Pen en un mitin del Frente Nacional. / José Antequera

La líder y candidata a la presidencia por el Frente Nacional tiene varias causas abiertas en los juzgados, las cuales apenas han visto la luz en los medios.

Marine Le Pen blinda su corrupto historial gracias al escándalo de Fillon

François Fillon se ha convertido en la carne fresca para los medios y de sus rivales políticos gracias a sus recientes escándalos familiares de corrupción. El seguimiento al expediente por contratos dados a su esposa y a sus hijos en su época como parlamentario ha alejado la atención y despejado el camino a quienes competirán contra él por la presidencia de Francia en abril. La mayor beneficiada es nada menos que Marine Le Pen, líder y candidata del partido ultraderechista Frente Nacional.

La populista camina en paz rumbo a las elecciones del 23 de abril, aupada por sus seguidores y relegada a un segundo plano por los medios de comunicación, quienes han ignorado casi deliberadamente sus propios escándalos de corrupción. Pese al prácticamente nulo interés mediático en sus expedientes, los magistrados franceses tienen hasta 12 causas abiertas contra Le Pen, muchos de sus más afines dirigentes del partido e incluso a muchos de sus padrinos económicos.

El último de esos expedientes abarca a los asistentes de los 23 eurodiputados con que cuenta el Frente Nacional. La agrupación promovió 60 contratos en la Eurocámara, la cual determinó hace dos años que 29 de esos eran ficticios. La Oficina Antifraude comprobó las sospechas. Le Pen misma dio contratos a Catherine Griset y Thierre Légier, quienes cobraron durante mucho tiempo sin haber asistido nunca a trabajar.

Como manda el pedigree político, Le Pen ha asegurado que todo se trata de una persecución política emprendida desde Bruselas en su contra. "Utiliza asuntos sin pie ni cabeza porque nos oponemos a las iniciativas europeas", expresó.

Pero incluso las autoridades locales respaldan a las continentales. El Legislativo europeo ha descontado la mitad del sueldo a Le Pen a fin de recuperar esos 300.000 euros que dio a sus falsos empleados y que ella se ha negado a devolver. En París, un tribunal ha abierto un expediente por "presunto fraude en banda organizada", asegura El País.

Los primeros indicios han llevado a las autoridades a creer que el Frente Nacional paga sueldos de empleados, inyecta importantes cantidades a las cuentas bancarias de sus altos mandos y beneficiar a los familiares de los mismos -tal y como pasa con Fillon- con dinero extraído de las arcas del Parlamento Europeo.

Pero esas movidas corruptas no son ni de cerca nuevas. Según el citado medio, Le Pen empleó en 2011 a su pareja Louis Aliot como su asistente para la Eurocámara. Aliot fue promovido a la vicepresidencia del partido y hoy en día ocupa una plaza de diputado continental. Previamente, Jean-Marie Le Pen, padre de la candidata presidencial y patriarca del Frente Nacional, le consiguió un contrato en 2005 a su otra hija, Yann, igualmente en el legislativo. El contrato le representó un ingreso mensual de 7.000 euros al mes durante cuatro años como asistente del eurodiputado Bruno Gollnisch.

Los estatutos del Parlamento prohiben la contratación de familiares directos, por lo que Le Pen usó a Gollnisch como una forma de eludir el mandato. Esta saga familiar está intrínsecamente pegada al partido que fundaron y lideran todavía hoy día.

Tanto así que la agrupación también tiene expedientes abiertos en los juzgados. Varios magistrados franceses investigan al FN por financiación ilegal en prácticamente todas sus campañas. Presidenciales, regionales, locales y europeas, todos los afiches y métodos propagandísticos del partido fueron pagados con dinero de procedencia dudosa. Eso se le atribuye específicamente a Marine Le Pen, quien tomó las riendas de la agrupación hace seis años. 

Hay -de momento- seis imputados que están a la espera de que inicie formalmente el juicio. Dentro de ese grupo está Wallerand de Saint Just, tesorero de la agrupación. Según prosigue el rotativo español en su edición digital, las campañas se han financiado con la venta con sobrecostes de todo el material propagandísticos a los propios candidatos y los grupos de apoyo. Los magistrados creen que los prestamistas han aprovechado las donaciones al partido para blanquear dinero.

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