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Marchena teme que el juicio del procés se vuelva un nido de propaganda

El presidente del Tribunal Supremo ha debido interrumpir en repetidas ocasiones a los testigos de la defensa de los líderes independentistas por considerar sus declaraciones como mensajes de propaganda.

Marchena teme que el juicio del procés se vuelva un nido de propaganda
Fachada del Tribunal Supremo. / Archivo
Fachada del Tribunal Supremo. / Archivo

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Héctor Antonio Morales

Héctor Antonio Morales

El autor, HÉCTOR ANTONIO MORALES, es colaborador de MUNDIARIO. Se formó en la Universidad Rafael Landívar de Guatemala. @mundiario

El Juicio del Procés en el Tribunal Supremo ha llegado a su punto de mayor tensión pues han empezado las declaraciones de los testigos de los acusados. La primera ronda de estas declaraciones ha sido este mismo jueves y han obligado al presidente del tribunal, Manuel Marchena, a establecer los parámetros con que se harán los interrogatorios.

El momento de mayor tensión se vivió durante la comparecencia de Enoch Alberti, quien explicaba la forma en que se entiende el derecho de autodeterminación en otros países. El maestro de Derecho Constitucional fue interrumpido abrúptamente por Marchena, quien le acusó de convertir su testimonio en una "lección de un catedrático de Derecho a los magistrados del Tribunal Supremo sobre el derecho a la autodeterminación". El magistrado incluso llegó a decir que era un "insulto para los miembros" de la corte.

Esta ha sido la mayor subida de voz que ha tenido el magistrado desde que inició el proceso y ha sido acatada por el abogado Benet Salellas, quien estaba a cargo del interrogatorio en aquel momento. Salellas es el jefe de la defensa de Jordi Cuixart, líder de Òmnium Cultural. Los letrados, que en el inicio de la vista renegaban de las reprensiones de Marchena, han cambiado su actitud y acatan cada vez con más resignación las correciones de aquél, lo cual está relajando un poco el ambiente.

Es evidente que Marchena siente que esta nueva ronda de declaraciones convierta a la sala en un reguero de propaganda política de parte de los líderes secesionistas. El magistrado permite que los testigos se extiendan en sus valoraciones personales y mensajes de tinte político, pero cuando la declaración empieza a excederse en tiempo o en contenido de este tipo, los corta sin miramientos.

Caso similar fue con la alcaldesa Maite Aymerich, quien dirige la municipalidad de Sant Vicenç dels Horts, de donde es oriundo el ex vicepresidente catalán Oriol Junqueras. Aymerich ha dicho que estuvo con Junqueras en su colegio electoral aquel 1 de octubre. Al llegar al recinto, los Mossos les impidieron el acceso, según su relato. Durante el interrogatorio se dedicó básicamente a repetir muchas de las ideas que Junqueras mismo repetía en público. "Siempre hablaba de los principios democráticos y los vinculaba a que si existe un anhelo sostenido en el tiempo este anhelo debería encontrar una respuesta por parte de los poderes políticos”, le cita El País. Aquello alteró a Marchena, quien le reprendió y dijo que no iba a permitirle que se dedicara a propagar su "ideario".

Pero Marchena tuvo recortes para todos. También dedicó alguno a la Fiscalía, que se desvió en repetidas veces en la dirección en que debían conduci sus interrogatorios. "Le hemos sugerido a la testigo que no haga valoraciones políticas y ahora vamos a ir a contrainterrogar sobre esas valoraciones políticas”, reprochó a Jaime Moreno, uno de los fiscales del proceso, cuando preguntó a Aymerich si estaba al tanto que el Tribunal Constitucional había prohibido celebrar la consulta del 1-O. @mundiario