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¿La Marcha Verde?, se preguntarán los más jóvenes

Algo que sucedió hace más de 40 años, pero podría repetirse en una nueva versión. ¿Consentiría la UE la violación de sus fronteras?

¿La Marcha Verde?, se preguntarán los más jóvenes
La Marcha Verde.
La Marcha Verde.

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Alfonso García

Alfonso García

El autor, ALFONSO GARCÍA, es columnista de opinión en MUNDIARI. Es Onotario jubilado desde 2012 y también escribe en El Correo Gallego, ha publicado diez monografías sobre temas diversos. Su última publicación, en 2017: “Entre el odio y la venganza. El Comité Internacional de Cruz Roja en la guerra civil española”. Actualmente trabaja en el libro “Algunos abuelos de la democracia”. @mundiario

Los movimientos migratorios siguen siendo tema permanente de debate en todo el mundo y, de forma más intensa, en Europa. Este verano asistimos a un éxodo masivo desde África, con duras imágenes  de niños y adultos que emprenden  un viaje desesperado e incierto.

Estas imágenes golpean nuestras conciencias y sacan a la luz sentimientos encontrados: por una parte, el dolor de otros seres humanos y por otra, la imposibilidad de dar solución razonable a todos los que quieren huir de la guerra, el hambre, la persecución o los desastres naturales.

Parece que el egoísmo y la propia seguridad se imponen a los sentimientos de solidaridad, sin advertir  que se trata de un fenómeno imparable, mientras no se modifiquen las condiciones de vida en los lugares de origen. Pero tampoco  estamos dispuestos a colaborar en la mejora de esas condiciones de vida que evitarían, o al menos atenuarían, estas huidas masivas.

Los más jóvenes no lo vivieron, otros lo habrán olvidado y a Europa entonces no le importábamos; me refiero a lo que se llamó la  “Marcha Verde”. Una masa de cientos de miles de personas que, con el apoyo del ejército de Marruecos, invadió “pacíficamente” el Sahara español. El ejército tuvo  que abandonar precipitadamente sus posiciones para evitar el dilema entre ser sobrepasados por una multitud que avanzaba inexorablemente como la marabunta, con la humillación que ello suponía, o  enfrentarse a  una población civil indefensa.

Los medios de comunicación informan de que en Marruecos se encuentra un “ejército”, en principio pacífico, de miles de  migrantes a la espera del momento más propicio para asaltar la verja de Melilla. ¿Qué ocurriría si ese “ejército”, que en el último asalto utilizó una violencia hasta ese momento desconocida, se lanzara en tromba e invadiera Melilla?

¿Cuánto tiempo durará la actitud “protectora” del Gobierno de Marruecos?... Pues hasta que se le presente la ocasión propicia, como sucedió en el caso de la marcha verde: un momento de máxima debilidad de España, con la agonía del general Franco.

Ahora podría ser la pretensión de obtener ventajas comerciales con la UE, la consecución de un  estatus preferente para los  marroquíes, o sus periódicas demandas territoriales. ¿El momento de debilidad? –miedo me da decirlo–, la continuidad de las tensiones soberanistas en Cataluña y País Vasco.

Naturalmente, el primer impacto lo recibiría España, pero los países de la UE no podrían sentirse tranquilos ante una invasión semejante. El tiempo pasa y nada se hace; incluso, la situación empeora porque determinados partidos políticos endurecen sus posiciones, como sucede últimamente en Italia.

¿Consentiría la UE la violación de sus fronteras? @mundiario