¿Marca España? Al paso que va el país mejor debiera decirse la España marcada

Margallo Exteriores
García Margallo, ministro de Exteriores.

La marca España, tras un año de vida, parece estar camino de convertirse en la partitura del ministro García Margallo para orquestar los disparates del Gobierno popular de Mariano Rajoy.

¿Marca España? Al paso que va el país mejor debiera decirse la España marcada

La lógica recomienda que allá donde importantes intereses económicos españoles están comprometidos, mas si es Latinoamérica, un área natural para nuestra colaboración comercial, la marca España, o sea el gobierno que la impulsa, debiera ser especialmente cuidadosa. Lo contrario seria la dimensión de su ridículo. Es el caso el seguidísimo de lacayo bien adoctrinado en cómplice comparsa en la miserable actuación sobre el avión de un Jefe de Estado de un país soberano y democrático de esa región. Bolivia, que por mucho que bufones poderosos prefieran ignorarlo, se mantiene en unos parámetros democráticos difíciles de encontrar en su convulsa historia. Tras el patético vodevil del embajador español en Viena, autoinvitándose a café para husmear en la aeronave cual estrafalario Mortadelo a la búsqueda de una presencia incomoda para el patrón estadounidense, el intento de lavado de cara con la tardía autorización de repostar en territorio español no mejoró el desaguisado. No dejaría de ser  sainete, si no fuese que se estaba expresando la indigna sumisión de esa penosa caricatura de de si misma que es hoy la UE.  Que duda cabe que ha sido un sólido avance para la marca España.

Apoya su solvencia, el rigor gestor del interés común y con ello la capacidad de inspirar  confianza que refiere por vía de ejemplo, el ser el país de la unión que más aeropuertos tiene…cerrados o sin utilidad... Sin un avión en sus pistas o como en el caso de Málaga con la segunda pista cerrada por carecer de bomberos para atenderla…O que el importe del kilómetro de autopista en igualdad de condiciones orográficas duplique el de Alemania.

El eficaz  trabajo de los ejecutivos  de la marca España lo avala el buen criterio, y moderación de que hacen gala. Caso de D. Carlos Gafo, que valora a  sus compatriotas, -se supone que como español de marca asi considerara a los catalanes-, como “catalanes de mierda que no se merecen nada”…Tuitea que algo queda debió pensar  este señor, gerente de la “marca”…La “marca”, tuiteaba. Otros intentaban abrir mercado interior con Cataluña y el País Vasco y aproximar posiciones…

El primer impulsor de la marca España se supone es el Sr. Presidente del Gobierno de España. Lo cita amablemente The Economist, una revista muy poco sospechosa para la derecha  de este país-marca, señalándolo como “responsable político” de los “sucios secretos” del PP. Otros medios tan poco sospechosos como este, de diversas latitudes, se acuerdan del Sr. Rajoy con un interés que ninguna madre desearía para su hijo.

Argumento util para la mentada marca, seria expresar nuestro amor a la investigación a través de la angustia y drama de más de cien directores de centros del CSIC poniendo en evidencia que no llegaran a final de año con los recortes que laminan las actividades en la materia. Que poco podía suponer D. Miguel de Unamuno que su cítrica frase, “que inventen ellos”, la tomaría al pie de la letra el gobierno popular como  acción de gobierno.  

Otro renglón de importancia sería exportar el proverbial talante democrático de nuestros dirigentes. El Sr. García Margallo en gran medida padre del muñeco, – quizás de ahí sus hechuras-, con su desahogado verbo, en orden a las voces que claman para que su jefe de filas, el cachazudo D. Mariano, de alguna explicación coherente que aparte el cáliz de Barcenas de sus labios, afirma,  “que si lo hará”. “Pero cuando le venga en gana”… Aunque será a regañadientes, las circunstancias, no “cuando le venga en gana”, le obligaran a dar la cara antes de fin de mes.

Otro aspecto de interés a trasladar como marca propia, puede ser la composición de nuestros Altos Tribunales. Desde el caso del magistrado del Tribunal Constitucional ingresado con calzador en el mismo pese a estar contrastada su parcialidad por producirse reiteradamente como un hooligan del partido que monopoliza con su mayoría las instituciones, hasta quien lo preside , militante de carné   del mismo partido hasta antes de ayer. Curiosamente no se molestó en citarlo cuando se valoraba su idoneidad. Y  con el en el bolsillo, se pronunció en temas espinosos. Por cierto los reglamentos de ese partido – en ello difieren poco de los demás- obligan a sus militantes a seguir las directrices del mismo y defender la política fijada por sus dirigentes. Curiosa garantía de imparcialidad.

En horas bajas

 El Alto Comisionado de esta Marca en horas bajas, el Sr. Marqués de Valtierra, D. Carlos Espinosa de los Monteros y Bernaldo de Quirós, de nombre sonoro pero de escasa cosecha en este encargo, esta convencido que la corrupción no afecta a su producto, apoyándose en una intervención ante el auditorio del Forum Europa con una manifestación del tenor, “hay corrupción en todo el mundo, como muestran Francia Alemania o Italia...” sic. Sosiega saberlo y siguiendo su docto criterio pudiera ser otro atractivo a publicitar, mas si cabe, una materia en la que hay merecida experiencia.

La prudencia, incluso el pudor, recomendaría que antes de vender una casa que presenta innumerables goteras, pintura desteñida, un techo que no cesa de desprender cascotes,  se hiciese algo por adecentarla y ponerla en orden. Quizás determinando la honorabilidad en entredicho del Presidente del gobierno. O poniendo mesura en la poca edificante actuación de la jefatura del estado y allegados. Frenando la desmedida orgía de sectarismo con que el partido en el poder riega todos los espacios de la convivencia civil del país retrotrayéndole, al menos intentándolo con innegable entusiasmo, a los años sesenta del pasado siglo. O poniendo el valor el verbo dimitir, algo tan higiénico en un sistema que se presupone con buena voluntad, democrático. 

La marca España… Mejor debiera decirse la España marcada.

¿Marca España? Al paso que va el país mejor debiera decirse la España marcada
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