El Manifiesto Cluetrain marca al presidente Rajoy el camino de la dimisión urgente

El presidente del Gobierno, al volante, en la Opel.

La oposición demanda la renuncia de Rajoy por su presunta vinculación al 'caso Bárcenas'. La plataforma change.org logró más de 1.250.000 firmas solicitando la dimisión. ¿Existen razones?

El denominado referéndum revocatorio es un elemento de la democracia participativa según el cual una iniciativa popular puede provocar, a través del sufragio, que un cargo electo sea removido del cargo antes de expirar su mandato. Vigente en el gobierno de la Grecia clásica, hoy apenas está presente en los cuerpos jurídicos y administrativos del planeta. 

El abuso frecuente de los recursos democráticos exige que empecemos a valorar la introducción de figuras como el Referéndum revocatorio. Porque ganar unos comicios no puede representar un cheque en blanco para gobernar al antojo e interés de los vencedores. La victoria en esa contienda que llamamos elecciones, piedra angular de cualquier democracia, no se puede interpretar como una licencia para el “todo vale”.

Incumplimiento 

Mariano Rajoy y su gobierno han renegado de su programa electoral de manera flagrante. Incumplieron en particular esa promesa que habría de ser políticamente sagrada de eludir todo recorte en sanidad y educación. Su estrategia centrada en la restricción del gasto y los servicios públicos y en la presión sobre las familias y los trabajadores, ha provocado que la desigualdad en España hayan retrocedido hasta valores de los años 80 (evolución coeficiente de Gini), ha llevado los números –la desesperación– del desempleo hasta índices insoportables y, además, han elevado el déficit y la deuda públicos hasta cifras que no se recordaban. 

La gestión del gobierno de Rajoy y sus resultados podrían en si mismos justificar ese referéndum revocatorio que mencionábamos al principio de este artículo. Existen, sin embargo, otras circunstancias que hacen que la renovación del ejecutivo resulte imprescindible. La más que probable connivencia de los principales dirigentes del Partido Popular con tramas de corrupción y evasión fiscal, los deslegitima para seguir ejerciendo sus transcendentales responsabilidades. Los indicios, múltiples y aplastantes, únicamente son negados por los propios afectados y sus medios afines, pero resultan evidentes para la mayor parte de la ciudadanía. 

Atrincheramiento

Mariano Rajoy adopta una política de atrincheramiento, de dejar pasar la tormenta a la espera de que el asunto vaya perdiendo actualidad y en la esperanza de que la posible recuperación económica consiga nublar la visión de los españoles. Una recuperación en la que, de producirse, nada habrían contribuido sus políticas neoliberales y sí mucho el cíclico cambio de tendencia, la mejora de la coyuntura europea y la nueva estrategia empresarial de dirigir los esfuerzos de comercialización hacia los mercados exteriores. 

Esta postura del presidente español no debe extrañar. Conocida es la aversión de los gobiernos del Partido Popular a asumir responsabilidades y esa tendencia tan suya a recurrir al engaño colectivo. Disponemos de ejemplos de todas las clases, desde los atentados del 11-M hasta, estamos viendo, el trágico accidente del Alvia en Santiago, pasando por el hundimiento del Prestige, el desastre del metro de Valencia, los aplastamientos en el Madrid Arena o, por supuesto, la larga trayectoria de fraude en torno al llamado caso Bárcenas. ¿Se ha producido alguna dimisión en cualquiera de estos graves acontecimientos? ¿En algún caso se ha facilitado información suficiente, clara y transparente o más bien todo lo contrario? 

Degradación

La clase política no puede permitirse una mayor degradación. La sociedad tampoco está dispuesta a nuevas concesiones. Se ha sobrepasado el umbral de la decencia y la dignidad: ha llegado la hora de darle la vuelta a esto. Y aquí es donde encaja el Manifiesto Cluetrain. Como sabrán, se trata de una serie de claves para conseguir un clima óptimo de relación y funcionamiento en las organizaciones. Son ideas sencillas, la mayoría dirigidas a la comunicación, que fueron expuestas por primera vez en 1999 y que siguen plenamente vigentes hoy en día.  

La clave 57 del Manifiesto se puede traducir, más o menos, así: “las organizaciones inteligentes harán lo posible para que lo inevitable suceda cuanto antes”. Seguro que se puede aplicar a los partidos políticos, a los presidentes y a los gobiernos inteligentes. La continuidad de Rajoy solo puede provocar la agudización de su propio desgaste, la agonía de su ejecutivo, el desasosiego de los ciudadanos, la pérdida de legitimidad en el contexto internacional y, más que probablemente, nuevos descubrimientos de elevada rentabilidad mediática. Dimita ya, señor Rajoy. Es lo mejor para usted, para su partido y para su país.