Malí, OTAN y España: ¿qué está pasando?

José Manuel Albares, Ministro de Asuntos Exteriores de España y Abdoulaye Diop, Ministro de Asuntos Exteriores de Malí. / Mundiario
José Manuel Albares, Ministro de Asuntos Exteriores de España y Abdoulaye Diop, Ministro de Asuntos Exteriores de Malí. / Mundiario
Bamako citó al embajador español después de que el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, declarara que Madrid "no descartaba" una posible intervención de la Alianza en el Sahel. 
Malí, OTAN y España: ¿qué está pasando?

Malí no está contenta con España. La oficina de Asuntos Exteriores maliense convocó el viernes al embajador español en el país, José Hornero, para pedirle explicaciones sobre la posibilidad de que la OTAN envíe una misión al Sahel. El origen de las tensiones: una declaración del ministro de Exteriores, José Manuel Albares, que declaró el jueves que Madrid "no descartaba" una intervención de la Alianza Atlántica en el país africano.

“Si fuera necesario y si se concretara una amenaza para nuestra seguridad, por supuesto se haría [una misión de la OTAN en Malí]. En estos momentos el Sahel es el epicentro del terrorismo internacional, el Daesh, que ha estado presente y surge en Siria e Irak, está muy debilitado allí y se ha traslado al Cuerno de África y al Sahel […] Rusia está cada vez más presente en África […] evidentemente, la OTAN tiene que mirar también a esa frontera sur, a ese flanco sur”, aseguró el titular de exteriores en el programa Las mañanas de Radio Nacional de España (RNE).

Las palabras de Albares generaron un gran malestar en el gobierno de transición maliense, que respondió casi de inmediato citando al embajador de España en Bamako “para expresar una fuerte protesta respecto a esas declaraciones". 

El ministro de Exteriores de Malí, Abdoulaye Diop, aseguró en televisión pública que las declaraciones de su homólogo español eran “inaceptables” y que, a su juicio, buscaban “animar a una agresión contra un país independiente y soberano”. Pero Diop fue más allá y recomendó a Albares recordar “que la situación de inseguridad y de expansión del terrorismo en el Sahel está relacionada con la intervención de la OTAN en Libia, de la que nosotros padecemos las consecuencias”.

Intervención de la OTAN en Libia

La operación militar a la que ha hecho referencia el ministro maliense fue lanzada por la Alianza en 2011 para precipitar el derrocamiento de Muamar el Gadafi. Tras la muerte del dictador -que gobernó su país durante 42 años-, miles de combatientes libios se refugiaron en Malí -vecina de Libia-, un país que pronto se convirtió en uno de los más afectados del Sahel por la violencia yihadista que protagonizan grupos vinculados al Estado Islámico y Al Qaeda. El conflicto se ha extendido durante una década y, según la ONU, ha dejado ya más de 25.000 muertos y cuatro millones de desplazados y refugiados.

Con ese contexto de fondo, Bamako ha acusado en retiradas ocasiones a la OTAN y los países aliados de haber propiciado la inestabilidad que sufre el país desde 2012: tres golpes de Estado en nueve años han sacudido a la capital maliense, que gobierna actualmente una junta militar dirigida por el coronel Assimi Goita desde 2020.

Malí, OTAN y España

Y las tensiones han vuelto a escalar tras la cumbre de Madrid, de la que ha salido el nuevo Concepto Estratégico del club militar, en el que los aliados han incluido, a instancias de España, una mención explícita al flanco sur. “Los conflictos, la fragilidad y la inestabilidad en África y Oriente Medio afectan directamente a nuestra seguridad y a la de nuestros socios. La vecindad meridional de la OTAN, en particular las regiones de Oriente Medio, África del Norte y el Sahel, se enfrenta a retos interconectados de seguridad, demográficos, económicos y políticos. Estos se ven agravados por el impacto del cambio climático, la fragilidad de las instituciones, las emergencias sanitarias y la inseguridad alimentaria. Esta situación proporciona un terreno fértil para la proliferación de grupos armados no estatales, incluidas las organizaciones terroristas. También permite la interferencia desestabilizadora y coercitiva por parte de competidores estratégicos”, detalla la hoja de ruta que definirá las decisiones de la Alianza en las próxima década.

La protesta de Malí por las declaraciones de José Manuel Albares ha llevado a la Embajada española a actuar rápido: este sábado la delegación ha publicado un comunicado en el que explica que España “no ha solicitado ni durante la cumbre de la OTAN ni en ningún otro momento una intervención, misión o algún tipo de actuación en Malí de la Alianza”. “España reafirma sus profundos lazos de amistad y cooperación con Malí y continuará impulsando unas relaciones pacíficas y amistosas”, añadía el texto publicado en la cuenta de Twitter de la Embajada.

 

El propio Albares llamó por teléfono a su homólogo maliense Abdoulaye Diop poco después para explicar cuál es la postura española y, según fuentes del Ministerio español de Asuntos Exteriores, el gobierno maliense ha quedado “conforme” con las explicaciones. @mundiario

   

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