La (mala) decisión de Toni Cantó

Toni Cantó. / RR SS.
Toni Cantó. / RR SS.
Pasa de escaño a escaño, como cualquier tránsfuga de medio pelo que sigue cobrando del erario público.
La (mala) decisión de Toni Cantó

Casi todo el mundo coincide en que Toni Cantó es un gran parlamentario. Lo ha demostrado con creces en Las Cortes Valencianas, con un verbo irónico, documentado y preciso, con el que ha sabido fustigar a sus rivales políticos.

No es ésa la única virtud pública de nuestro hombre. Lo ha demostrado en su siguiente paso tras abandonar Ciudadanos, que es el de devolver el acta de diputado, que no le corresponde a él, sino al partido que representaba.

En esta época de transfuguismos cruzados, de pérdida de valores y de volatilidad política, en el que la gente renuncia a las formaciones por las que ha sido elegido, lo normal e indeseable es que el tránsfuga se aferre a su acta como si los votantes le hubiesen elegido a él personalmente, aunque muchas veces ignoren hasta su nombre y no habría salido electo si no fuese en la lista del partido en el que se refugió.

De ahí, digo, el doble mérito del diputado valenciano y su aparente coherencia. Tampoco tengo que hacerle ningún reproche en que apoye a Díaz Ayuso o a quien tenga a bien hacer, porque la política es tornadiza y muchas veces las ideas sobreviven al partido que dice representarlas.

A partir de ahí, sin embargo, la actitud de Cantó no ha diferido en lo substancial de los arribistas políticos que se quedan con el escaño para no perder comba, ni notoriedad ni emolumentos. En vez de apoyar a la presidenta madrileña con discursos, mítines, artículos y otras formas de respaldo, ha optado por pasarse a su lista electoral; y no en un puesto testimonial, para favorecerla con su soporte simbólico (por ejemplo, el puesto número cien de la papeleta electoral), sino en un lugar que le garantiza el escaño. Es decir, que nuestro hombre pasa de escaño a escaño, como cualquier tránsfuga de medio pelo que sigue cobrando del erario público, en vez de ganarse las habichuelas en su profesión al margen de la política.

O sea, que a los muchos méritos de nuestro diputado no podemos añadirle el de la coherencia doctrinal por una decisión (mala) que empaña su trayectoria impecable de los últimos años. @mundiario

La (mala) decisión de Toni Cantó