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La mafia del fútbol español se da la mano con el Gobierno populista y el independentismo

Pudiera parecer un perverso guión cinematográfico para un thriller inspirado en algún país latinoamericano, pero es tan real como la vida misma. En la España que presume de democracia europea, el populismo sigue progresando, hasta adentrarse –también– en el turbio mundo del fútbol.
La mafia del fútbol español se da la mano con el Gobierno populista y el independentismo
Irene Lozano y Pedro Sánchez. / RTVE
Irene Lozano y Pedro Sánchez. / RTVE

José Luis Gómez

Periodista. Editor de MUNDIARIO.

Altas instancias del poder en España y algunas de sus influyentes terminales mediáticas quieren hacerles creer a los aficionados de a pie –la inmensa mayoría– que el tenebroso y oscuro caso Fuenlabrada realmente no existe y que el único problema es que el Deportivo de La Coruña quiso ganar en los despachos lo que no ganó en el campo. Nada más lejos de la realidad.

El Deportivo de La Coruña es hoy por hoy la punta del iceberg de quienes, empezando por el Real Madrid, desean poner fin a la mafia del fútbol en España. Su gran error ha sido confiar en el Gobierno, creyendo que era ajeno a las malas prácticas. Pero resultó que una política tránsfuga, Irene Lozano, que se ganó a su manera los favores de Pedro Sánchez, decidió favorecer los intereses del ultraderechista Javier Tebas, próximo a Vox pero en los negocios amigo del independentista catalán Jaume Roures, quien a su vez está bien conectado con Pablo Iglesias, líder de Podemos y vicepresidente del Gobierno que preside, supuestamente, Pedro Sánchez. Así de contradictorio, aunque el dinero rara vez entiende de principios, y así de claro.

La aliada de los socialistas que saqueaban

La verdad es que no deja de ser curioso que fuese encargada de certificar los despropósitos Irene Lozano –ex-UPyD, ahora en el PSOE, tras coquetear con Ciudadanos–, quien en su día tildara a los socialistas de "corruptos". Se ve que la titular del Consejo Superior de Deportes sabe mucho de este tipo de cosas porque, aunque ahora está con ellos, había acusado a los socialistas de "utilizar la Administración pública y las instituciones para colocar a sus amigos" y de haber "saqueado las Cajas". Tal vez se comprende mejor así que alguien tan experta como ella en corrupción y saqueos se mueva ahora como pez en el agua en ese tipo de lagos putrefactos de interior, donde también nadan verdaderos peces gordos.

Al Deportivo se lo llevó por delante un antiguo comité de disciplina deportiva y una junta de garantías electorales que ahora se hacen llamar tribunal –nada menos que Tribunal Administrativo del Deporte– y que no es más que un grupo de abogados nombrados a dedo por el Consejo Superior de Deportes –léase el Gobierno– y las federaciones, sujetas a lo que diga el Ejecutivo, léase en este caso la controvertida Irene Lozano.

En resumidas cuentas, que el Gobierno de España tiene a su disposición un órgano que presenta pomposamente como tribunal deportivo, es decir, un tribunal político, algo solo propio de una dictadura e impropio de un Estado de derecho con separación de poderes. Todo muy del estilo de Madrid; por cierto, con algún viejo madridista despistado de por medio, como no podía ser menos.

Fernando Vidal le llama a las cosas por su nombre

Hay miedo. Tanto es así que el presidente del Deportivo, Fernando Vidal, aseguró este jueves que ha recibido mensajes de clubes "incluso de Primera División" con mensajes de apoyo. Pero lo hicieron de manera privada porque LaLiga, según Vidal, "funciona de manera mafiosa".

Las mafias suelen ser poderosas y resistentes, pero no eternas. Seguramente los mafiosos irán cayendo y el Deportivo de La Coruña seguirá ahí, camino de su segundo centenario. Si alguien que dice representar al fútbol español se alegra de que un campeón de Liga, varias veces campeón de Copa y Supercopa, con paseos triunfales por la Champions, esté ahora en Segunda B, debería hacérselo ver. Pero aquí hay quien manda al Dépor a Segunda B, con la octava mejor entrada de España, y potencia a un equipo, sin apenas seguimiento, hecho a medida de Tebas y de su hijo.

"La realidad de Tebas Medrano con su hijo y el Fuenlabrada es evidente. Lo que no entiendo es cómo los demás clubes no se levantan en armas. La gente no es consciente del nivel de corrupción que hay. Si no hemos acabado con Tebas, estoy convencido de que es el principio de su fin", aventura Fernando Vidal, en un gesto de franqueza que le honra.

El mundo al revés: víctimas convertidas en verdugos

Por obra y gracia del Gobierno y de la mafia que menciona Fernando Vidal, resulta que el Deportivo será la única víctima del final del campeonato de Segunda División adulterado por LaLiga, al no disputarse la última jornada completa en horario unificado, ya que en el estadio Abanca Riazor no pudo disputarse el Fuenlabrada - Dépor.

Es más, ni siquiera habrá sanción ejemplar para el Fuenlabrada del hijo de Tebas ni para el presidente de la Liga, Javier Tebas, por la gestión del desplazamiento desde Madrid a la ciudad de A Coruña en plena pandemia.

Esto es la España de Pedro Sánchez y el populismo, y ahora veremos qué hace la justicia ordinaria... si es que todavía quedan jueces en Berlín... @mundiario

Alberto Núñez Feijóo. / Mundiario

Alberto Núñez Feijóo. / Mundiario

Y un apunte para Galicia

Lo que le ha pasado al Deportivo de La Coruña, Galicia –léase también, si se quiere, Alberto Núñez Feijóo– debería hacérselo ver. No solo por el Deportivo, sino precisamente por Galicia. Otro día le harán lo mismo a otros gallegos, no así a los vascos y catalanes, a los que en Madrid les tienen miedo; por eso pactan con ellos, ya sea con dinero en la mano o con cesión de poder político.

El Gobierno de España, con Irene Lozano a la cabeza mangoneada o no– se ha reído de los gallegos en su cara y ha ninguneado a la alcaldesa de A Coruña, a pesar de ser del PSOE, porque el populismo impuso su criterio en la Moncloa e Irene Lozano hizo su habitual papel de tránsfuga.

Hay un poema atribuido a Bertolt Brecht, recitado por primera vez en el sermón que el pastor Martin Niemöller pronunció en la Semana Santa de 1946 en la población de Kaiserlautern (Alemania), y que se tituló ¿Qué hubiera dicho Jesucristo?, en referencia a la apatía del pueblo alemán ante la crueldad nazi, que tal vez conviene releer en días tan tristes como hoy:

“Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a buscar a los judíos,
no pronuncié palabra,
porque yo no era judío.
Cuando finalmente vinieron a buscarme a mi,
no había nadie más que pudiera protestar.”
@mundiario