Los grandes partidos de la MUD podrían quedar fuera de las presidenciales
La Asamblea Nacional Constituyente (ANC) ha aprobado un decreto que obliga a la oposición a reinscibirse ante el CNE y Maduro podría adelantar los comicios para su puesto.
La oposición de Venezuela mordió el anzuelo que le lanzó el chavismo para las elecciones municipales del país. La Mesa de la Unidad Democrática (MUD), la coalición que junta a los principales partidos de la derecha venezolana, decidió no participar en aquellos comicios y dejaron la siguiente movida de Nicolás Maduro servida y lista para ser oficializada.
La Asamblea Nacional Constituyente (ANC), el Organismo Legislativo creado por y para el chavismo, aprobó el Decreto para la Validación de Partidos Políticos. Este decreto reza que todas aquellas agrupaciones que por voluntad propia hayan decidido no participar, inhibirse o incluso boicotear cualquier consulta electoral organizada por el oficialismo deberá reinscribirse ante el Consejo Nacional Electoral (CNE), así como consignar todos sus recaudos a fin de poder participar en los siguientes. Sin complicarse la vida, el presidente ha logrado dar un golpe casi letal a los principales partidos de oposición, los cuales se han convertido en una verdadera amenaza de cara a los próximos comicios presidenciales.
Específicamente, el dardo va dirigido a Primero Justicia, Acción Democrática y Voluntad Popular, las tres organizaciones de mayor peso dentro de la MUD. De ellos se desprenden los mayores enemigos políticos del heredero de Hugo Chávez, es decir, Leopoldo López (Voluntad Popular), Henrique Capriles (Primero Justicia), y los restos del partido que gobernó al país entre 1958 y 1998. López y Capriles, quien ya compitió por la presidencia por la coalición, encabezan los sondeos como los principales y más serios contrincantes para Maduro, que sabe que salvo con una movida como esta no tiene opciones reales de ganarles.
Esos tres partidos se tiraron al pozo de los cocodrilos al decidir no participar en las elecciones muncipales, las cuales se celebraron el 10 de diciembre. Su decisión se justificó en lo que llamaron un inaceptable cúmulo de violaciones a la ley y procedimientos fraudulentos que el CNE había aprobado y promovido para los comicios para gobernadores del 15 de octubre. La trampa era vil y sucia, como tanto gusta en el Palacio de Miraflores, pero resultó.
La presidenta de la Asamblea Constituyente, la excacniller Delcy Rodríguez, aseguró que el plan es "fortalecer el sistema de partidos políticos que da vida a la democracia venezolana. Que no se permita el boicot a la participación del pueblo de Venezuela mediante el ejercicio del derecho al voto y que, por el contrario, se premie y se fomente la participación política".
Aquí la trampa no está en sí en el proceso de reinscripción, que no debería tener mayores complicaciones para partidos ya establecidos y de tradición como los tres totems de la MUD. La cuestión es que, como siempre, el chavismo lo entorpecerá o ralentizará a fin de atrasar lo más posible cada paso que den sus rivales políticos, que ganarían de forma aplastante los comicios para la presidencial. Si no es entorpecer el proceso, el régimen podría tomar una decisión todavía más descarada, aunque ellos de eso ya no saben nada: adelantar las elecciones presidenciales.
En el despacho de Maduro saben bien que básicamente cualquier venezolano de derecha tiene más opciones que él de ser elegido, por lo que, ante esa derrota más que cantada, el régimen podría adelantar la celebración de estas elecciones a fin de tomar desprevenida a la MUD. A los hijos del comandante no les tiembla el pulso para valerse de todos los recursos gubernamentales y estatales que tienen a su disposición, por lo que el proceso de recaudos se enfila como la opción perfecta para quitarse de encima a tremendos escollos.
En Venezuela se habla de que todo esto está dirigido deliberadamente para que el presidente pueda elegir a gusto a un rival accesible para las elecciones, pues tampoco piensa pasar la desfachatez de presentarse como único candidato. Con los grandes partidos fuera de combate, el único remotamente importante que quedaría en pie sería el socialdemócrata Un Nuevo Tiempo, cuyos índices de popularidad distan mucho de los de aquellos de los jefes opositores. Ese partido está hecho a la medida para la desdicha a la que Maduro ha arrastrado su imagen en el electorado. @mundiario