El liberalismo social ha cambiado la idea libertad por libertad absoluta

Libertad de expresión.
Libertad de expresión.

El liberalismo social defiende la libertad de la persona. Libertad es la opción que se le da a la persona para actuar de una forma u otra.

El liberalismo social ha cambiado la idea libertad por libertad absoluta

El concepto de libertad por sí solo no significa que defienda el bien común, pensemos el lo que se conoce como “libertad de expresión”, se pueden decir palabras e ideas, cualquiera puede decir lo que le dé la gana, como cosas que falten a la ley natural: hay libertad para decirlo pero no es legítimo, apropiado o legal.

Las personas tienen la posibilidad para actuar de una forma adecuada o no, dentro o fuera de la ley, a favor o en contra del bien común. Libertad si, pero dentro de la legalidad: libertad y justicia están en gran medida muy ligados.

Desgraciadamente el liberalismo ha cambiado el concepto de libertad ligado a justicia y lo ha convertido en libertad absoluta, sin cortapisas sin ninguna atadura, sin ninguna regulación.

Últimamente se ha llegado al absurdo de considerar nefasto cualquier cosa que se oponga a la libertad en sentido total, así parece que se tiene el derecho a manifestarse rompiendo todo lo que se encuentre o decir las mayores burradas por raperos, youtubers o analistas varios. Item más, los ciudadanos escuchan cada día a algunos políticos de turno decir “Comunismo o libertad” a la que otros contestan “Democracia o fascismo”. ¡Que poco cuidado tienen los políticos en la utilización de estas palabras! Utilización inadecuada por su significado, palabras dichas a la ligera. Los ciudadanos tienen que leer frases como “Cuando te llaman fascista estás en el lado bueno de la historia. Es señal de que lo estás haciendo bien”. ¿Cómo se puede decir que el lado bueno de la historia es el fascismo?

Alcanzado este nivel, protegido inconscientemente por los políticos, la gobernanza se vuelve complicada, todo está permitido, sin cortapisas, desregulado, no hay protección contra el vandalismo civil, contra las opiniones en videos o en programas televisivos.

Por otra parte estamos viendo como algunas comunidades autónomas toman el papel de enfrentamiento con el gobierno, como si fuesen la oposición parlamentaria, cuando las comunidades autónomas deben cogobernar con lealtad  al Gobierno y relaciones cordiales, como en el federalismo.

La actuación diaria de los políticos de los distintos partidos está en un enfrentamiento permanente, más que en gobernar y aportar ideas para mejorar la vida de los ciudadanos. Enfrentamiento que transmite odio y orienta a una polarización en dos bloques.

Transmitir odio hacia la ciudadanía puede llevar a recordar lo ocurrido en épocas pasadas cuando don Antonio Machado dejó escrito: “Españolito que vienes al mundo te guarde Dios, una de las dos Españas ha de helarte el corazón”.

Resumiendo: ¿a dónde nos conduce este liberalismo social que defiende la libertad como un concepto absoluto sin aceptar ninguna regulación? Mucho nos tememos que todo este desgraciado posicionamiento lleva a una polarización política extremista. Parece que los políticos están llevando a los ciudadanos a una división en dos bloques irredentos, dos polos opuestos. No hay lugar para los partidos de centro ni para la derecha e izquierda centrista, los extremistas serán los que recogerán los frutos de esta peligrosa sin razón. @mundiario

El liberalismo social ha cambiado la idea libertad por libertad absoluta
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