Las organizaciones sindicales mayoritarias, "tocadas" en el proceso de los ERE andaluces

En descargo de los sindicatos hay que decir que el vértigo de la revolución tecnológica y los nuevos métodos de producción los ha pillado con el paso cambiado, como a buena parte de la sociedad.
Las organizaciones sindicales mayoritarias, "tocadas" en el proceso de los ERE andaluces

Ignacio Fernández Toxo y Cándidado Méndez

Las organizaciones sindicales no son ajenas a la racha de descrédito que afecta a políticos e instituciones. Es verdad que no es tanta la inmundicia que envuelve a unos como a otros, pero no es menos cierto que los sindicatos acusan vicios adquiridos y dinámicas de trabajo que conviene desmontar cuanto antes. En algún momento, uno pensó que la Justicia y las centrales obreras podían ser una especie de bastión en esta etapa de descomposición e inmoralidad, cuando no de delincuencia de guante blanco y de sacrificios inútiles que sólo nos llevan a aumentar los índices de la pobreza, el paro y las desigualdades sociales. Pero de un tiempo a esta parte estamos viendo indicios que ponen en la picota tanto a jueces y fiscales como sindicalistas. Me centro en los segundos. Saltaron las alarmas con la nefasta gestión de las cajas de ahorro en donde estaban apalancados y supuestamente no se enteraban de nada. Ahora, la juez de los ERE andaluces acusa a CCOO y UGT de financiación irregular. Tenemos también casos individuales que manchan la imagen como la del listillo Juan Lanzas, exsindicalista de UGT o estos días de atrás la del jefe del gabinete de Comisiones Obreras que sumó esfuerzos con los expertos que estudiaban la forma de repercutir el "austericidio" en las pensiones.

 Aburguesamiento

 Es obvio que las organizaciones sindicales se aburguesaron durante los últimos años del bienestar. Se plagaron de liberados, percibían ingentes cantidades de dinero con el marchamo de los cursos de formación, etc, con los que justificaban en parte su actividad y se alejaron en la práctica diaria de los trabajadores, cuya defensa de intereses es su razón de ser. Para colmo, con la crisis de la burbuja inmobiliaria llegaron dos reformas laborales que los dejaron absolutamente noqueados. Si partimos del hecho de que la afiliación en España nunca superó el 15%, caeremos en la cuenta de que estas organizaciones, indispensables como instrumentos de corrección y equilibrio en el mundo laboral, tienen que reinventarse para recuperar músculo, volver a ganar credibilidad y actuar como palanca de los que cambios que razonablemente sean necesarios, pero desde un criterio racional y objetivo, huyendo de la condición subsidiada, que genera inevitables dependencias. La supervivencia tiene que lograrse con las cuotas de sus afiliados. Todo ello acompañado del redescubrimiento de valores tales como la honestidad, la lealtad y la propia convicción.

 Desprofesionalizar

 Hay que desprofesionalizar al sindicalista como al político. A estas instituciones no se va a vegetar, a ocupar poltrona, a ganarse la vida. La vida se gana a base de sangre, sudor y lágrimas, a base del esfuerzo personal y a base de luchar por los derechos legítimos y la dignidad de la condición humana. En descargo de estas organizaciones hay que decir que el proceso de revolución tecnológica y los nuevos métodos de producción los ha pillado con el paso cambiado, lo mismo que a la mayor parte de la sociedad, pero, precisamente por eso urge una recapitulación en toda regla.

Las organizaciones sindicales mayoritarias, "tocadas" en el proceso de los ERE andaluces
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