¿Habrá autobús para volver de la crisis?, se preguntaría Woody Allen en España

Y ya no sigo, que me enciendo…
Y ya no sigo, que me enciendo…
“De dónde venimos”, puede parecer una pregunta sencilla, aunque en realidad quizá no lo sea; de hecho no lo es. Venía España por esa senda de la Champions League a la que se refería Zapatero...
¿Habrá autobús para volver de la crisis?, se preguntaría Woody Allen en España

Supongo que todos ustedes y todas 'ustedas' tendrán un “libro preferido” en su vida, esa lectura a la que echan mano de vez en cuando para mejorar su estado de ánimo.

En mi caso, esa lectura es una que me acompaña desde hace muchos años y que siempre cumple el objetivo para el cual la leo y releo a lo largo de mi vida: evadirme y reirme del absurdo ajeno hasta llegar a reirme de mis propias absurdeces. Se trata de un pequeño libro de cuentos breves de Woody Allen: “Como acabar de una vez por todas con la cultura”. En esta pequeña gran obra se suceden relatos delirantes relacionados –como en casi todo lo que escribe el genio de Brooklyn- con las cosas del amor, de la vida y de la muerte, relatos o cuentos publicados la mayoría de ellos en el New Yorker en los años 60; pero sobre todo este libro es una exaltación continua del absurdo, por el que como ya saben desde hace unos segundos, tengo especial predilección. Y es precisamente este libro de finales de los 60, principios de los 70, el que me ha inspirado para este primer artículo que publico en MUNDIARIO.

En uno de esos relatos, Allen escribe: “de donde venimos, adonde vamos, y lo que es más importante, ¿habrá autobús para volver?” y es precisamente esta una de las preguntas que me hago acerca de muchas de las cosas que están sucediendo cada día a nuestro alrededor.

De dónde venimos

“De dónde venimos”, puede parecer una pregunta sencilla, aunque en realidad quizá no lo sea; de hecho no lo es. Venía España por esa senda de la Champions League a la que se refería Zapatero o por el contrario veníamos por ese camino de la quiebra del Estado como repetidamente denunció el Partido Popular?

¿Era mejor lo que teníamos antes que lo que tenemos ahora? Si usted no es un banco rescatado la respuesta es probablemente sí, pero francamente, no me atrevo a imaginar cómo sería nuestro país si Zapatero hubiese seguido gobernando. Si el expresidente fue incapaz de ver la entrada en la crisis, y con Keynes como único argumento, una vez que se dio cuenta al menos en parte de la que estaba cayendo, cabe pensar que difícilmente vería la salida de la misma, de hecho no creo que haya economista ni pitonisa en el mundo que sea capaz de saber cómo va a quedar este país una vez que pase el terremoto económico.

A dónde vamos

Y esto nos lleva al “a dónde vamos?” ¿Lo saben ustedes? Yo tengo la idea de que vamos a peor, porque lo veo a mi alrededor –como supongo que lo verán ustedes-, cada día hay más pobreza donde antes había bienestar, mas desánimo donde antes había esperanza, más desesperación en lugar de la determinación que teníamos los españoles tan solo hace unos pocos años y, además, y esto es lo que más me preocupa, veo recortes de derechos que no acabo de entender, que quizás respondan a alguna estrategia de “vayaustedasaberqué” en la que ya todo es posible.

¿A dónde vamos? No quiera saberlo.

¿Habrá autobús para volver?

Realmente lo que más me preocupa es la última parte de la reflexión de Woody Allen. ¿Habrá autobús para volver? Cuando camino por las calles de mi ciudad y veo decenas y decenas de negocios cerrados, me pregunto cuándo volverá a llegar el momento en el que una persona se ilusione por ese local vacío para montar su negocio y que consiga el dinero para financiarlo y generar los ingresos necesarios para hacerlo funcionar.

¿Cuándo volveremos a ver eso? ¿Cuándo volveremos a ver ilusión en las caras de la gente? ¿Cuándo habrá parejas que se decidan a tener un hijo sin que les entre sentimiento de culpabilidad por el futuro incierto que le puedan dar? ¿Cuándo firmaremos contratos sin tener miedo a que nos despidan cualquier día que se levante cruzado el jefe? ¿Cuándo volveremos a votar pensando que nuestros representantes nos representan de verdad?

La desafección

El autobús para volver tiene muchas paradas y quizá la más conflictiva y peligrosa sea precisamente la de la política, por culpa de esa desafección que te entra a cada telediario que te pasa por delante. Las encuestas nos hablan de que los ciudadanos perdemos la confianza en los líderes y en los partidos. Y es que desde la corrupción de cualquiera de las tramas que investiga la justicia española hasta el desapego que te producen los políticos, cada día más alejados del ciudadano, la verdad te dan ganas de mandar todo a freír espárragos y eso es lo que está haciendo la gente, o eso creo.

Y si estoy en lo cierto, no hay muchas líneas de autobús que traigan la política de vuelta, política de la de verdad, de la que hacía a los ciudadanos pensar que los gobiernos estaban al servicio de la comunidad, que eran auténticos servidores públicos.

Es muy difícil volver a sentir eso después de tanto Gurtel, tanto Filesa, tanto Bárcenas, tantas fiestas de gintonics en Ourense a cargo de fondos públicos, tanto Pokemon, tanto Urdangarín…

Podría ser el guión de “cómo acabar de una vez por todas con la política”, pero en realidad se trata simplemente de la razón de la sinrazón pura.

Y ya no sigo, que me enciendo…

¿Habrá autobús para volver de la crisis?, se preguntaría Woody Allen en España
Comentarios