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MUNDIARIO

La crisis de los idiotas

Opinadores fervientes, como calamares en aceite, disparan a todo lo que respire. Algunos se dedican a “fuciñar” en las redes, difundiendo todo cuanto bulo y consigna fascista desestabilizadora encuentren en su camino...
La crisis de los idiotas
Masters of the Universe.
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Carlos Raya

Carlos Raya

El autor, CARLOS RAYA, es colaborador de MUNDIARIO. Es licenciado en Sociología por la UNED. Es especialista universitario en Seguridad y Yihadismo por el Instituto General Gutiérrez Mellado, diplomado de Estudios Avanzados de la Sociedad de la Información por la Universidad de A Coruña (USC), especialista universitario en Propiedad Intelectual por la UNED y doctorando en Sociología de la Propiedad Intelectual por la USC. @mundiario

Hoy quiero hablar de los idiotas, de nuestros idiotas. Esa masa crítica por ciencia infusa, que en una semana se ha sacado un máster en Epidemiología Aplicada y otro en Gestión de Crisis Mundiales. Opinadores fervientes, como calamares en aceite, disparan a todo lo que respire con tal de dar escape al miedo y prejuicios que los torturan. Su fobia ante la incertidumbre la transforman en una ofensiva contra la clase política, los científicos y todo el que tenga alguna responsabilidad en la planificación de la respuesta a la Bicha. 

No es que haya más idiotas que antes, son los de siempre, pero se dejan notar más porque, ante circunstancias extremas, los comportamientos también se agudizan. En algunos casos hasta el espectáculo. Son familiares cercanos, amigos, conocidos o compañeros. Estos tipos se creen mejor que la madre que los parió y su objetivo a jornada completa es salvarnos de nuestra propia ignorancia y convencernos de que sus opiniones son tesis probadas por científicos de Harvard. Su tema favorito es que el Gobierno siempre llega tarde, que optó mal por la vía del aislamiento, que mejor las pruebas de detección masiva, eso, o justo lo contrario. ¡Qué más da! La cuestión es decir que todo está muy malamente gestionado y que el responsable es cualquiera, menos ellos, que son ciudadanos ejemplares. 

Pero no, estos idiotas, nuestros idiotas, luego se las piran a refugiarse de la peste en su casa de la costa, saltándose la orden de confinamiento por el forro, los ves pasear el perro del vecino o bajan al súper a comprar cien gramos de mortadela. Por el camino hablan hasta con las farolas, soltando sus teorías absurdas a quien tenga la desgracia de topárselos en la desierta ciudad. Están ahí, esperando a sorberte el cerebro como si fuera una puñetero batido de chocolate. 

Los peores idiotas son los fachas. Esos que se dedican a “fuciñar” en las redes, difundiendo todo cuanto bulo y consigna fascista desestabilizadora encuentren en su camino: mienten, tergiversan, crispan, acosan y, si les llevas la contraria, te insultan y amenazan. Un grupo de acción antisistema que pone seriamente en peligro nuestra sociedad. Serían capaces de hundir el barco si con eso dañaran al enemigo, que para ellos no es el Covid-19, sino el resto de los humanos. Esto me recuerda a Walking dead, donde en un mundo de muerte lo peor son los vivos. Y añado: pero no cualquier ser vivo, sino especialmente los idiotas, nuestros queridos y jodidos idiotas. @mundiario