Kamala Harris o el ejemplo de cómo las expectativas acaban con una imagen

Joe Biden, presidente de EE UU; y Kamala Harris, vicepresidenta de EE UU. @joebiden.
Joe Biden, presidente de EE UU; y Kamala Harris, vicepresidenta de EE UU. / @joebiden.

La primera vicepresidenta mujer de raza negra ha visto como su popularidad ha menguado hasta límites históricos debido a malas decisiones y perspectivas que no ha podido ocupar.

Kamala Harris o el ejemplo de cómo las expectativas acaban con una imagen

Kamala Harris fue un instrumento perfecto para Joe Biden y viceversa. El dúo llegó a la Casa Blanca con el objetivo de sorprender a las masas y darles lo que querían: una mujer de raza negra como la segunda al mando, como la segunda persona más poderosa de América, en términos de poder claro. Se convirtió en la primera mujer en alcanzar el puesto tras una campaña por la presidencia fallida, cumpliendo más o menos sus ambiciones para alcanzar cierto poder y estatus dentro del Partido demócrata.

Pero un tiempo después de haberlo logrado, Harris ve como se ha convertido en la vicepresidenta menos popular de la historia de EE UU, superando incluso al impopular Dick Cheney. Esto se debe gracias a unas expectativas que no ha logrado alcanzar y una serie de decisiones que están haciendo temblar al Gobierno de Biden.

Una encuesta realizada recientemente por USA Today detalla que la vicepresidenta apenas tiene un 28% de aprobación, una cifra mucho menor que al del presidente que se posiciona por debajo del 50%. La imagen de la política con una carrera importante se viene socavando poco a poco y parece que ni ella ni su equipo han podido asumirlo para revertir la situación.

Puede que le afecte en parte el sesgo político y también de género, pero más allá de eso están las decisiones que ha tomado Biden y ella misma al apoyarlo. Ahí está la gestión de la pandemia que no le ha dado mucha popularidad y la subida de la inflación tampoco ha sido un buen gancho para su popularidad.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Una publicación compartida por Kamala Harris (@kamalaharris)

 

Pero sin duda el mayor problema que enfrenta la vicepresidenta ha sido las expectativas que ha generado su llegada la Casa Blanca. Ser la primera mujer de raza negra la convierte en un símbolo, en alguien que debe hacer ‘un algo’ para dejar una huella dentro de la historia. Lo peor del caso, es que no debería estar tan obligada y es que su deber es ser el mayor apoyo del presidente, pero sin llegara eclipsarlo por lo que es ridículo pensar que ella tendrá un mayor peso o mayores poderes en ciertas gestiones que el propio Biden.

La única vez, por ahora, que Kamala saboreó el poder propiamente dicho fue hace unos meses atrás cuando el presidente tuvo que someterse a un procedimiento quirúrgico. Entonces Biden transfirió los poderes presidenciales a la vicepresidenta por una hora y cinco minutos, siendo la primera mujer en conseguir tal hazaña.

Un artículo de Los Ángeles Times también destaca que otras de las razones del por qué Kamala no tiene tanto poder, tiene que ver con el hecho de que ya no pasa tiempo con Biden y para la corte política estadounidense, lo ideal es estar lo más cerca posible del Despacho Oval. El poco tiempo que pasan juntos se debe precisamente a que la vicepresidenta tiene una agenda propia la cual llevar, por esa razón, es complicado verle junto al mandatario.

 

Biden planeaba tener a Harris más cerca, pero desconocemos si por estrategia política y otros motivos ya no pasan tanto tiempo juntos. Recordemos que en la era Obama, Biden se mantuvo muy cerca del presidente como una especia de mentor, una figura de poder sin llegar a opacar al propio Obama durante su gestión. La formula parece no haber funcionado hasta ahora con Harris.

La pandemia también ha sido un factor negativo en la trayectoria de la vicepresidenta. No solo por la gestión que ha llevado Biden, que a los ojos de muchos estadounidenses no ha sido la correcta, la pandemia también ha evitado que Harris se proyecte internacionalmente debido a las restricciones por los viajes que hay actualmente.


Quizá también te interesa:

El equipo de Biden observa de reojo posibles deslealtades de la vicepresidenta Kamala Harris


Por último, es imposible no hablar de la medida que tomaron al convertir a Harris en la cara visible, pero con poco poder de decisión, de las políticas migratorias de la administración. EE UU se viene enfrentando a una ola migratoria desde centro y el sur de América, con una cantidad desbordante de migrantes pasando por lugares no habilitados y ocasionando la captura de muchos de ellos, donde se ha visto la separación de familias. Desde hace años esto sucede, pero por la pandemia y los diversos factores políticos o sociales que afectan a los países subdesarrollados, las cosas han ido a peor. Además, las políticas migratorias del país se han visto bajo la lupa internacional desde la era Trump, que forzó la mano dura obviando muchos derechos humanos en el camino.

Uno de los discursos más recordados de la vicepresidente fue el que dio en Guatemala, donde hizo hincapié en que su país seguiría aplicando la ley con mano dura. “Quiero ser clara con la gente de la región que está pensando en hacer ese peligroso viaje a la frontera entre EE UU y México: no vengáis. No vengáis. Los Estados Unidos seguirán aplicando la ley y garantizando la seguridad en la frontera”, expresó entonces Harris. Dichas palabras hicieron temblar al ala más izquierdista de su partido, llevándola a enfrentarse a personales populares como la congresista Alexandria Ocasio-Cortez. A Harris aún le queda tiempo para lograr recuperar su imagen, algo que necesita si desea conseguir la presidencia algún día. @mundiario

 

Kamala Harris o el ejemplo de cómo las expectativas acaban con una imagen
Comentarios