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Justin Trudeau repite triunfo en las elecciones pero pierde fuerza contra el Partido Conservador

El primer ministro de Canadá repetirá mandato pero los votantes le castigan con la pérdida de escaños parlamentarios y de porcentaje de votos. Con la sombra del Partido Conservador a sus espaldas, la situación es de total incertidumbre.
Justin Trudeau repite triunfo en las elecciones pero pierde fuerza contra el Partido Conservador
Justin Trudeau y su esposa.  / Twitter
Justin Trudeau y su esposa. / Twitter

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Héctor Antonio Morales

Héctor Antonio Morales

El autor, HÉCTOR ANTONIO MORALES, es colaborador de MUNDIARIO. Se formó en la Universidad Rafael Landívar de Guatemala. @mundiario

Justin Trudeau seguirá como primer ministro de Canadá por cuatro años más tras ganar las elecciones dominicales. Trudeau ha logrado sortear las polémicas y conflictos que le han surgido durante su primer mandato, al cual llegó con altas expectativas y que lo convirtió en un rockstar de la política internacional. En el Parlament, su Partido Liberal, no obstante, no contará con mayoría absoluta, por lo que se augura un segundo mandato lleno de dificultades y campos minados.

Trudeau es un hombre que trae la política y los focos desde su nacimiento, literalmente. Fue bendecido como primer ministro a los cuatro meses de edad por Richard Nixon, entonces presidente de los Estados Unidos. Su padre, Pierre Elliott Trudeau, también fue jefe del Gobierno canadiense, por lo que el pequeño Justin creció acostumbrado a tener visitas en su casa como Margaret Thatcher u Olof Palme.

Su partido llegó a los comicios empatados en intención de voto con el Partido Conservador, o así presagiaban las encuestas. Trudeau ha sabido sacar provecho de su imborrable sonrisa y temperamento para dejar por los suelos a Andrew Scheer, jefe de los conservadores pero para nada telegénico ni carismático como su rival.

En favor del gobernante también jugó el miedo precisamente a los conservadores por ser considerados muy cercanos a la extrema derecha. Con un 93% de los votos ya contabilizados, los liberales obtuvieron 156 de los 338 escaños con que cuenta la Cámara de los Comunes, quedando a 14 de obtener la mayoría absoluta, en tanto que los conservadores han obtenido solamente 121. Trudeau no solo perdió 28 legisladores en comparación a 2015, sino que encima Scheer subió dos puntos porcentuales en votos, pasando del 33% al 35%.

No obstante, Trudeau no está dispuesto a cambiar su optimismo. "Es mucho más lo que no nos separa", aseguró frente a sus seguidores. La labor será difícil puesto que ahora tiene que ponerse de acuerdo con los demás partidos a fin de aprobar presupuestos y gobernar en minoría, puesto que en Canadá los Gobiernos de coalición no son comunes. Aparte de los conservadores, tendrá que sentarse a la mesa con el Nuevo Partido Democrático, Los Verdes y el Bloque Quebequés, que obtuvieron 25, 3 y 32 legisladores, respectivamente.

Esta última campaña ha sido especialmente tensa, no tanto porque los votantes hayan votado a ambos extremos del espectro, sino porque las visiones negativas de éstos en relación a otros partidos se han ido potenciando en años recientes. La salida a escena de Trudeau con un chaleco antibalas en uno de sus más concurridos mitines de siempre, partiendo de unas amenazas recibidas en la víspera, demuestra que ni siquiera la pacífica y tierna Canadá escapa de situaciones como esta.

Canadá se encuentra muy dividida en el plano social y un nuego Gobierno de Trudeau "podría significar concesiones al Bloque Quebequés o el Nuevo Partido Demócrata que podrían dejar a algunos canadienses aún más distanciados”, reza una crítica escrita en The Globe and Mail por John Ibbitson.

El Ejecutivo de Trudeau, que coincide con el mejor momento de movimientos populistas de derecha en Europa, es un contrapoder, especialmente a Estados Unidos, gobernado por Donald Trump. Los canadienses le han votado de nuevo y le han dado otro triunfo, aunque no tan contundente como el de hace cuatro años. El gobernante ha dejado varias promesas sin cumplir, como la de una reforma electoral, ha sufrido escándalos como cuando fue acusado de influir en una investigación a la empresa SNC-Lavalin, y nacionalizó el oleoducto Trans Mountain, visto como una traición a los ecologistas, a los que siempre había tenido a su diestra.

Todo esto combina para que Canadá se encuentre en incertidumbre sobre qué esperar sobre un jefe de Gobierno que ha perdido fuerza. En cuatro años, pasó de ser el mesías de los liberales a ser rebajado lentamente por su propia gente. @mundiario