La Justicia británica no reconoce inmunidad Juan Carlos ante sus tribunales

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Juan Carlos I y Corinna Larsen. / Mundiario
La demanda civil de Corinna Larsen por acoso tiene vía libre para seguir su curso en Londres.
La Justicia británica no reconoce inmunidad Juan Carlos ante sus tribunales

Aunque Juan Carlos ha salido bien parado de sus problemas judiciales en España, no ha ocurrido lo mismo con los que su antigua amante Corinna Larsen le planteó en el Reino Unido de la Gran Bretaña, donde se acaba de resolver que no goza ante sus tribunales de la inmunidad pretendida, como si siguiera siendo jefe del Estado español. Diversos especialistas consideraron en su momento peregrinos los argumentos de sus abogados, frente a la bien montada tesis de los de su oponente. De modo que ante la Justicia inglesa Juan Carlos es un ciudadano más, cuyo comportamiento va a ser examinado por la denuncia de su antigua barragana que lo acusó de hostigamiento, acoso y amenazas, una vez que se acabó el idilio y el rey honorífico no logró que le devolviera los 65 millones de euros que le había regalado “por amor”, para asegurarle a ella y a su hijo un futuro sin sobresaltos. Así que, luego de bien librado en España, Juan Carlos sigue pendiente de sus cuentas en Londres.

El letrado Daniel Bethlehem, que defendía al rey honorífico, argumento que su cliente era miembro de la Casa Real y se amparaba en la Ley de Inmunidad del Estado aprobada en Reino Unido en 1978 (State Immunity Act) cuyo ámbito de aplicación se extendía al soberano y a los miembros de su familia que forman parte de la Casa Real. El abogado James Lewis, en nombre de Larsen, rebatió estos argumentos afirmando: “Nadie entiende que Juan Carlos I mantenga el rango de jefe del Estado después de su abdicación”. Se trata de un título honorífico, como el que retienen los expresidentes de Estados Unidos”. Dijo también que, en cuanto a la pertenencia o no a la Familia Real de Juan Car]los I, que no depende económicamente de su hijo ni vive bajo el mismo techo, y no puede reclamar inmunidad. El abogado de Juan Carlos jugó con las palabras y, pese a que éste abdicó argumentó que seguía siendo rey con estos argumentos: “El término soberano es equivalente al de «rey emérito» que sigue ostentando Juan Carlos I a pesar de no ser jefe del Estado. Tiene derecho a utilizar el título de ‘rey’, ser llamado ‘su majestad’. Pero obviaba que Juan Carlos sólo tiene tratamiento de honorifico, ni ejerce funciones institucionales y no cobra de la Casa Real. El juez británico Matthew Nicklin, a cuyas manos llegó la causa civil había insistido desde el primer minuto en pedir que “el Estado español” le enviara alguna señal aclaratoria del terreno que pisaba. Es evidente que nadie podría haber sostenido que Juan Carlos seguía siendo Rey.

Como se recordará, Corinna lo acusa de acoso y espionaje ilegal al que la habría sometido, con la ayuda del Centro Nacional de Inteligencia, entre 2012 y 2020. Para que lo representara en el Reino Unido, Juan Carlos contrató a uno de los despachos más caros del mundo, Clifford Chance, que tiene sus oficinas centrales en Londres, para que lo defendiera ante esta reclamación de Corinna, por la vía civil. La ex amante atribuye a Juan Carlos I y al CNI una presunta “vigilancia ilegal”, intrusiones en sus propiedades y declaraciones difamatorias contra ella. De todos modos, los expertos consideraron poco sostenibles los argumentos de los defensores del rey honorífico, sobre todo porque la condición de inmunidad absoluta la pierde cuando se abdica, y la acusación se refiere a hechos ocurridos entre el 2014 y el 2020. Además, en otro país soberano, Juan Carlos es a efectos civiles y penales un ciudadano más.

Vergonzoso episodio

El verano de 2021 pasará a la historia de la monarquía española como otro de los hitos en que emergió otro episodio vergonzosamente horrible que, dados los personajes que aparecen en el mismo, se convirtió en noticia mundial, reflejada en todos los medios. En realidad, la historia venia de atrás, pero estalla cuando el 29 de diciembre de 2020, Corinna presenta ante el Tribunal Superior de Justicia de Inglaterra una extensa demanda contra Juan Carlos y los servicios secretos españoles.  Fue tramitada en marzo de 2021 y el texto le fue remitido a Juan Carlos I al Palacio de la Zarzuela en Madrid y a su residencia de Abu Dabi, en los Emiratos Árabes Unidos (EAU), donde vive desde el 4 de agosto de 2020. Se cree que Juan Carlos I se resistió a dar el acuse de recibo al documento de 30 folios que contiene los denominados particulars of claim -el relato del caso y de los hechos-, una conducta que varió con posterioridad y que ha conducido al rey honorífico, aconsejado por su abogado –el penalista Javier Sánchez-Junco, ex fiscal de la Fiscalía Anticorrupción–, a contratar al carísimo bufete Clifford Chance de Londres, según se dio cuenta al Tribunal Superior de Justicia. Corinna, además de una indemnización, solicitaba que ni el rey honorífico ni los agentes del CNI, se comunicaran con ella ni que pudieran acercarse a menos de 150 metros de ella. Según la denuncia, los hechos se inician en Montecarlo, donde residía, a partir del año 2012. Pide además una indemnización por daños psicológicos causados a su persona por el acoso.

En su escrito, Corinna Larsen insiste en que los servicios secretos españoles son los responsables del espionaje al que ha estado sometida tanto en Londres como en Montecarlo desde el año 2012. De todos estos hechos dio cumplida noticia a sus lectores el Financial Times. El punto de ruptura entre ambos amantes habría sido el hecho de que Juan Carlos le exigiera la devolución de los 65 millones que le había regalado para asegurar su futuro y el de su hijo, que el mal llamado emérito quería como propio, y al negarse, comenzó el acoso. Según la denunciante, la campaña contra ella la había ha perjudicado seriamente sus negocios, haciéndola perder mucho dinero, por lo que exigía que Juan Carlos se lo compensara. La denuncia pasó a trámite con cierto retraso y no fue puesta a disposición del tribunal hasta el 26 de julio de 2021, cuando trasciende en el Reino Unido y luego en España.

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Juan Carlos I y Corrina Larsen. / Archivo

Conviene subrayar que la clave de la difamación radica precisamente en que Corinna reprocha con especial énfasis a su ex amante haberla acusado falsamente de robar 65 millones de euros, que forman parte del polémico donativo de 100 millones de dólares entregados en 2008 por el rey Abdullah de Arabia Saudí al entonces monarca español en ejercicio. La actual señora Larsen reitera que Juan Carlos le dio aquellos millones, pero que, al finalizar la relación, la acusó de robarlos, los reclamó y la difamó, hecho que le habría provocado una pérdida de ingresos de su puesto de trabajo como "consultora estratégica que trabajaba con particulares de alto valor neto y con empresas líderes de todo el mundo", según menciona el medio citado, que no especifica qué resarcimiento pide Larsen, aunque apunta que sería de "decenas de millones de euros".

Cuando Juan Carlos quiso casarse con Corinna

La cuestión de fondo radicaba en la capacidad legal de la llamada High Court de juzgar a Juan Carlos, ya que se trata de un antiguo jefe de Estado de otro país, que, además, no vive en el Reino Unido. La prensa británica subrayó que, aunque el caso se centre en Juan Carlos, eran evidentes que el asunto podría salpicar a toda la Corona y a su hijo, Felipe VI, dada la sucesión de noticias negativas sobre el comportamiento nada ejemplar de su padre. En el largo documento de denuncia, la Demandante dice de si misma que es de nacionalidad danesa, reside en Mónaco desde 2008 y vive en Londres y Shropshire (“Chyknell Hall”). Es una asesora de estrategias que trabaja con particulares con grandes patrimonios y empresas líderes en todo el mundo. Ha estado casada dos veces.

La lectura del relato de Corinna en la denuncia no tiene desperdicio: dice, entre otras cosas: “La Demandante y el Demandado se conocieron en 2004. En aquel entonces, la Demandante estaba separada de su segundo marido y había solicitado el divorcio. Poco después de conocerse, la Demandante y el Demandado iniciaron una relación sentimental, y en enero de 2009 el Demandado le pidió a la Demandante que se casara con él. Sin embargo, sus relaciones íntimas concluyeron en 2009 cuando la Demandante supo que su relación no era exclusiva por parte del Demandado. A partir de entonces, en parte por el bien de los hijos de la Demandante, en principio mantuvieron una estrecha amistad y un contacto directo. Desde principios de 2010, el Demandado padeció una serie de problemas de salud, incluido un tumor pulmonar que requirió una intervención quirúrgica. A comienzos de 2012, el Demandado trató de persuadir a la Demandante de reanudar su anterior relación e incluso le propuso matrimonio en varias ocasiones a partir de entonces, que la Demandante rechazó”.

En el texto de la demanda que presenta Corinna contra Juan Carlos, se dice literalmente a propósito de la actuación de éste, tras producirse la ruptura entre ambos: “El Demandado continuó presionando a la Demandante para reanudar su anterior relación íntima. Llamaba a la Demandante a diario, a menudo varias veces al día, y esperando que ella estuviera a su disposición a su voluntad. Si no respondía a sus llamadas, hacía que amigos comunes la llamaran y la presionaran para que le devolviera las llamadas. Le mostró a la Demandante los planos de un palacio en Madrid que afirmaba sería reformado “para nosotros”. Hacia mayo 2014, le propuso matrimonio a la Demandante, no era la primera vez. La Demandante lo rechazó, entre otras razones debido a que el Demandado estaba casado con la reina Sofía y veía a otras mujeres”. @mundiario

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