Junqueras asume los errores del procès y se sienta a negociar

Temis, diosa de la justicia. / Pixabay
Alegoría de la Justicia sopesando la culpa y el castigo.

Puigdemont queda aislado, ERC se refuerza como eje de la política catalana, Sánchez se asegura la estabilidad del Gobierno. Los indultos se legitiman.

Junqueras asume los errores del procès y se sienta a negociar

Por primera vez en cuatro años, desde los aciagos días de las estrambóticas votaciones de la independencia en el Parlamento de Cataluña, Oriol Junqueras, quien fue probablemente su mayor artífice, se ha retractado públicamente. Lo hace para aliviar el coste político que está teniendo la tramitación del indulto para el Presidente del Gobierno. Lo hace además para capitalizar el proceso de diálogo en ciernes. Y lo hace principalmente para desmarcarse de Puigdemont que a partir de ahora quedará aislado en Bruselas y privado de toda representatividad. Con la legitimidad del sufrimiento carcelario, inhabilitado para la vida política institucional, se erige ahora en interlocutor principal de la mesa de diálogo.

No por ello deja de aludir a condiciones inviables, como un referéndum a la escocesa. Podría haber dicho a la quebècoise y facilitaría mucho la exégesis. Es decir entre convocar un referéndum como en Escocia y cuando se pierde demandar otro y así sucesivamente, la ley de claridad de Canadá establece la doble consulta al cuerpo electoral territorial y al cuerpo territorial estatal. En todo caso, ni uno ni otro son viables en el marco jurídico de la Constitución española. Afortunadamente, podemos añadir.

La declaración de Junqueras, un artículo de prensa, ha sido cuidadosamente orquestada. Sucede a las claras tomas de posición de todos los partidos, a la toma de posesión del nuevo Gobierno catalán, al primer contacto telefónico entre los respectivos Presidentes de Gobierno español y catalán y exactamente en el día en el que Sánchez debía viajar a Cataluña para encontrarse con el Presidente Aragonés en un acto empresarial. Una ordenación de sucesos en busca de la mayor efectividad y resonancia de la declaración de Junqueras.

Podemos suponer que el juicio, condena y el tiempo de prisión, han influido algo en la posición de los presos. Que el coste asumido, personal y político, han pesado en un evidente acto de contrición. Ahora se reconoce que la vía unilateral no tiene salida, que parte de la población catalana no ha comprendido el proceso, que el diálogo es el único camino. Y probablemente también habrá pesado el fuerte rechazo y polarización que provoca el indulto en gran parte de la población española y que, de forma lógica, PP y Vox tratan de capitalizar sumándose a la manifestación del próximo domingo.

Pero la política es sobre todo oportunidad. Sánchez la tiene ahora y además dispone de la iniciativa. Sería imprudente no responder con amplitud de miras a la propuesta de hoy. Al reforzar indirectamente a ERC, Sánchez muestra a JxCat y CUP que su vía de máximos no tiene futuro ni siquiera en Cataluña. Han formado Gobierno pero la alianza de ERC con Sánchez deja en segundo plano a la propia alianza gubernamental en Cataluña, brindando al partido de Junqueras la oportunidad de pactar ora con Madrid ora con sus socios de gobierno, en una postura de clara hegemonía. Y siempre con la posibilidad de una crisis de gobierno para luego pactar con el PSC.

De modo que el Gobierno estatal gana también en los dos frentes. Impone su estrategia de distensión con Cataluña con los indultos y maniobra a favor de sus intereses en el Ejecutivo catalán. Además como todos han repetido que el diálogo será muy difícil, los resultados no serán exigibles a corto plazo. El Gobierno estatal refuerza su estabilidad hasta las elecciones que serán, conviene no olvidarlo, cuando quiera Sánchez, salvo que Unidas Podemos abandone la coalición, hecho más que improbable.

En estas condiciones la manifestación del próximo domingo queda relativamente desactivada y en todo caso se sitúa a remolque de los acontecimientos. La confesión de errores que hoy se publica no permite mantener el mismo discurso de ayer. Exige una respuesta actual y sobre todo una estrategia de futuro. Las derechas, por el momento, no la tienen. @mundiario

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