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Josep Borrell, la pasión por Europa

Josep Borrell, actual ministro español de Asuntos Exteriores, Cooperacion y UE, y en su dia Presidente del Parlamento Europeo, es sin duda una de los estadistas que mas ha trabajado en las ultimas décadas a favor de una Europa más integrada, social y abierta al mundo. 

Josep Borrell, la pasión por Europa
Josep Borrell, ministro de Exteriores.
Josep Borrell, ministro de Exteriores.

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David Balsa

David Balsa

El autor, DAVID BALSA, es colaborador de MUNDIARIO. Es presidente de la Conferencia Eurocentroamericana. @mundiario

El próximo 26 de mayo se celebran unas cruciales elecciones al Parlamento Europeo, donde se definirá el futuro del continente en una época de cambios profundos ante la globalización económica y, entre otros retos, los fenómenos del cambio climático, así como las migraciones. El PSOE ha anunciado la candidatura de Josep Borrell, actual Ministro de Asuntos Exteriores, Cooperación y UE, para liderar su lista al Parlamento Europeo. Es una opción plenamente acertada teniendo en cuenta la trayectoria de este brillante estudiante originario de una familia humilde de La Pobla de Segur, una pequeña población de Lleida.

Sin duda, pocas personas existen en España en la actualidad que reflejen mejor el compromiso europeista y los valores de la igualdad que Josep Borrell. La formación académica a sus espaldas es una de las mas amplias y solidas de la política española: es ingeniero aeronáutico por la Universidad Politecnica de Madrid y Doctor en Ciencias Economicas por la Universidad Complutense de Madrid. Cuenta además con un Máster en Investigación Operativa por la Universidad de Stanford y un Máster en Economía de la Energía por el Instituto Francés del Petroleo. Es Catedrático en excedencia de Matemáticas Empresariales.

Recientemente, Josep Borrell reflexionaba en un articulo de opinión titulado "¿Cómo hacer mas eficaz la política exterior de la UE?", sobre los desafíos que representaba la articulación progresiva de una política exterior europea común. La regla de la unanimidad es un elemento que el ministro Borrell explicaba, con su habitual claridad didáctica, que ralentiza la respuesta común europea a crisis internacionales, como el reciente caso de Venezuela, o dificultan la adopción de acuerdos, como en la Cumbre UE-Liga Árabe. Estas reflexiones son fruto no solamente de su actual desempeño como MInistro de Asuntos Exteriores sino en buena medida de su dilatada experiencia en diferentes instituciones europeas.

Desde 2004 a 2007, Josep Borrell fue el Presidente del Parlamento Europeo, desplegando audaces iniciativas tanto en el área interna impulsando la integración política y económica de Europa como en el exterior impulsando una activa diplomacia parlamentaria. En esta época el Parlamento Europeo gira su enfoque eurocéntrico hacia una relación global donde destaca la especial sensibilidad hacia Latinoamérica. Fruto del trabajo incansable del Presidente Borrell es la constitución en 2006 en Bruselas de la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana Eurolat. Esta será una de las constantes de su labor en Bruselas: la obsesión por impulsar el papel de Europa en la escena internacional como un actor de primer orden comprometido con la defensa de los derechos humanos y la democracia. Probablemente el mismo compromiso que en su juventud le llevo a desplazarse desde las riberas del Noguera Pallaresa y del Flamisell en las estribaciones del Pirineo al "kibutz" de Gal On en las aridas tierras del Israel abierto, multicultural y socialista de la década de los 60.

Una de las virtudes menos comentadas de Borrell es su capacidad para conformar equipos. En el Parlamento Europeo destacaba su gabinete multinacional de colaboradores conformado por expertos de primer nivel en sus respectivas materias con un fuerte compromiso europeista desde su entonces Jefe de Gabinete, Ricard Torrell, hasta el ultimo de sus colaboradores. Todos eran tratados y escuchados por el Presidente Borrell, fui testigo presencial en varias ocasiones en eventos celebrados en la eurocámara, con la misma atención y proximidad lo que denota una calidad humana de primer nivel.

Desde su condición de Ministro de Asuntos Exteriores, Cooperación y Unión Europea Josep Borrell ha abierto una nueva etapa en la diplomacia española apostando por el multilateralismo y la recuperación de la interlocución con las regiones de Latinoamerica, Mediterráneo y abriendo nuevos espacios en la relación con África y Asia. En el seno de la Unión Europea su trabajo ha estado dedicado a volver a situar a España en el núcleo central de la construcción europea. Fruto de esta recuperación del peso de España en la UE es el reciente nombramiento del español José Manuel Campa como Presidente de la Autoridad Bancaria Europea. 

En la Cumbre Iberoamericana celebrada en noviembre en La Antigua, Guatemala, por primera vez en mucho tiempo España volvió a presentar iniciativas de gran calado político y económico para recobrar posiciones en la región. El éxito de esta Cumbre Iberoamericana de Guatemala pone las bases para la próxima cumbre, que se celebrará en el Principado de Andorra, donde se espera dar un salto cualitativo en la consolidación de la Comunidad Iberoamericana.

En este sentido, el Embajador de España en Andorra, Angel Ros, ha trabajado intensamente estos meses para estructurar un ambicioso programa tanto de cara a la Cumbre Iberoamericana de 2020 como en las previas reuniones sectoriales ministeriales y en los foros parlamentarios y municipales iberoamericanos que contribuyen a reforzar el dialogo y la influencia en múltiples ámbitos, desde la educación a la economía pasando por el sector audiovisual o la cooperación al desarrollo de España en esta región prioritaria para nuestros intereses.

Estas elecciones europeas son un desafío complejo ante el ascenso de los nacional-populistas, el fenómeno migratorio y la creciente desigualdad en las sociedades occidentales. Las respuestas simples y emocionales que ofrecen las fuerzas euroescépticas no permiten construir ningún futuro para Europa pues solo proponen un retorno a formulas tristemente ya experimentadas en la década de los 30: Nacionalismo, fronteras, exclusión social y étnica. Existe sin duda otra alternativa. Una Europa decente que se reconoce en los valores solidarios y supranacionales de Jean Monnet y Robert Schuman o en  nuestra época de figuras como Jacques Delors o Josep Borrell. A pesar de los discursos del odio y la intolerancia esta Europa abierta y democrática por la que hombres como Josep Borrell llevan luchando toda una vida, pese a todas las adversidades actuales, sin duda prevalecerá. @mundiario