Javier Duarte, el exgobernador que puede lavar la reputación de Peña Nieto

Javier Duarte (centro). / Twitter.
Javier Duarte (centro). / Twitter.

El presidente tiene en sus garras a una malograda promesa de su partido, quien llegó a merced de la justicia en el mejor momento para el presidente.

Javier Duarte, el exgobernador que puede lavar la reputación de Peña Nieto

Enrique Peña Nieto tiene una dura prueba ante sí, provocada por un hombre que hasta hace algunos meses era considerado uno de los favoritos para tomar su lugar en el futuro. El presidente mexicano deberá demostrar que su Administración es capaz de juzgar por corrupción a uno de los suyos, el exgobernador de Veracruz Javier Duarte. El caso es seguido de cerca por la opinión pública local, que considera que la Procuraduría General de la República (PGR) no está en condiciones de conseguir una condena contra Duarte, priísta acusado de lavado de dinero y delincuencia organizada, como dicta la tradición de la omnipotente agrupación política.

"Hay que tener fe en la PGR, fe en el trabajo que van a realizar y esperar a que el proceso siga”, explicó Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación (el equivalente al Ministerio de Interior en el país latinoamericano). Pero este llamado de fe no fue hecho por el titular de la PGR, Raúl Cervantes, sino de un ministro que fue encarado por los periodistas ante el temor generalizado de que las autoridades dejen sin condena a Duarte. "La PGR habrá de tomar todas las acciones y entregar cuentas a la sociedad".

Los medios interrogaron a Osorio sobre el papel que tuvieron los fiscales en la primera audiencia del exgobernador en suelo mexicano. El exjefe de Veracruz, estado al que dejó en ruinas tras huir cobardemente a finales del año pasado, llegó el lunes a su país proveniente de Guatemala, en donde fue capturado y debió esperar tres meses antes de ser extraditado. Una vez en México, fue llevado al Reclusorio Norte. Allí fue recibido por sus abogados, encabezados por Marco Antonio del Toro, uno de los penalistas más respetados de México y quien está también a cargo de defender a Elba Esther Gordillo, líder sindicalista en serios problemas legales. También lo recibieron los abogados de la Fiscalía, quienes lo acusan de desviar recursos públicos a fin de comprar propiedades mediante un grupo de testaferros.

Los periodistas reportaron que la audiencia de Duarte se celebró entre enredos y serios cruces de palabras entre los abogados encargados de llevar la acusación, Martha Ramos Castillo, Nelly Magally Alvarado y Pedro Guevara Pérez, este último director general de control de procesos y amparo en materia de delitos federales en la PGR. "Los números no cuadran", explicó el juez Gerardo Moreno. El magistrado remarcó a la Fiscalía las incongruencias y contradicciones entre la orden de aprehensión de hace varios meses y las cifras presentadas en una vista que se alargó por hasta cinco horas. La PGR solamente pudo documentar un desvío de 38.5 millones de pesos de los 438 millones presentadas en la acusación original.

La oposición ha exigido a la Fiscalía que proceda según la magnitud de este escándalo nacional. "Lo que ocurrió suena a simulación y sospecha, explicó Fernando Herrera, líder del derechista PAN en el Senado. Moreno recordó el lunes que la PGR ha cambiado tres veces de ministerios públicos y que los mismos fiscales desconocían el expediente.

La procuraduría puede todavía enderezar su rumbo el sábado en la segunda audiencia. En ella, el juez deberá decidir si vincular al exgobernador a un proceso por delitos del fuero federal, explica El País. El caso de Duarte se hace mediante un nuevo modelo acusatorio, el cual fue planeado para blindar de transparencia procesos similares. Un grupo de periodistas volverá a ser testigo de la vista del caso que tiene a todo el país esperando a que ruede la cabeza del que era una de las grandes promesas del PRI.

Una vieja discusión amenaza el caso que la Fiscalía espera establecer. No obstante, desde ya se maneja la hipótesis de que un error de los fiscales podría permitir salir sin condena a Duarte. "Si se pensaba ejercer acción penal verdadera contra Duarte, la PGR tendría que haber pedido al Legislativo un juicio de procedencia para su desafuero”, explico Raymundo Riva Palacio, columinista de El Financiero, quien también asegura que el expriísta mantuvo su inmunidad incluso después de haber dejado su cargo.

Duarte dejó su puesto como gobernador de Veracruz el último 12 de octubre. La primera orden de aprehensión se emitió apenas tres días después. El periodista explica que hay jurisprudencia en la Suprema Corte de Justicia que garantiza que un servidor público con fuero no perderá la protección legal que le confiere el mismo al momento de solicitar una licencia ante el poder Legislativo.

El País cita al abogado penalista Ricardo Sánchez-Reyes Retana para confirmar la interpretación del Supremo del país. No obstante, el profesional explica que en el caso de Duarte el debate ya está definido. "La judialización de los asuntos contra Duarte fue después de que dejó el cargo. Es decir, cuando entró en funciones Miguel Ángel Yunes. Aquí no hay problema por el tema del fuero. Eso ya es Historia", asegura el litigante, quien lleva los casos de algunos de los excolaboradores de Duarte, quien como su líder también son perseguidos por la justicia.

Con todo esto, Enrique Peña Nieto tiene ante sí una nueva oportunidad para lavarse un poco su cara, ensuciada tras varias investigaciones altamente cuestionadas, como la de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. El escándalo de Duarte no pudo haber llegado en un mejor momento para el presidente, quien tiene en sus garras a la presa más deseada por la opinión pública, pero quien era también alguien que apuntaba a ser uno de los suyos. El jefe de la Ciudad de México deberá decidir a quién obedecer: a su yo priísta, y dejarlo en libertad, o a su ello presidente.

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