La izquierda busca las contradicciones del PP en sus pactos con la extrema derecha

Alberto Núñez Feijóo, del PP, y Santiago Abascal, de Vox. / Mundiario

Partidos y medios afines al PSOE y al Gobierno de coalición dan por hecho que el partido de Feijóo está asumiendo los principios de Vox en la llamada batalla cultural.

La izquierda sigue buscando contradicciones del PP en sus pactos con la extrema derecha, a medida que recupera el control de gobiernos autonómicos clave en España, como es el caso de la Comunitat Valenciana. Partidos y medios afines al PSOE y al Gobierno de coalición dan por hecho que el partido de Alberto Núñez Feijóo está asumiendo los principios de Vox en la llamada batalla cultural. "El PP y Vox chocan por la existencia de violencia machista mientras pactan por toda España", resume El País en su titular de apertura, donde también destaca que Feijóo afirma que no dará “ni un paso atrás” en la lucha contra el maltrato a las mujeres y Abascal avisa de que sus votos son para un relevo de políticas.

El acuerdo de gobierno entre el PP y Vox en la Comunidad Valenciana incluso ha causado sorpresa en el PP y ha generado burlas debido a la elección de un torero retirado como nuevo vicepresidente autonómico. Según El País, algunos miembros del partido no estaban de acuerdo con este acuerdo y consideran que se han hecho concesiones importantes a la extrema derecha, que tendrá una vicepresidencia y dos consejerías, y ha logrado imponer parte de su agenda ideológica al PP. Aunque la dirección del partido defiende el pacto, reconoce diferencias con respecto al perfil del vicepresidente elegido, indicando que no es el gobierno que Feijóo habría formado. Desde el PSOE ya se afirma que PP y Vox se presentan bajo el "mismo ticket electoral" y urge a Alberto Núñez Feijóo a explicar sus pactos con Santiago Abascal, el líder de Vox.

Después de ocho años, el popular Carlos Mazón asumirá la presidencia del Consell. Sorprendentemente, observa elDiario, su vicepresidente será Vicente Barrera, un torero que sus seguidores y sus nuevos aliados defienden como "licenciado en Derecho", aunque nunca haya ejercido como tal. Barrera también estará a cargo del área de Cultura de la Generalitat, mientras que el PP se ha satisfecho al lograr apartar de las negociaciones a Carlos Flores, condenado por violencia machista, aunque han cambiado el término por "violencia intrafamiliar" en su acuerdo de gobierno. A pesar de todo, la dirección nacional del PP muestra "respeto absoluto hacia nuestros compañeros".

El PP ha utilizado anteriormente esta terminología, especialmente cuando Alberto Núñez Feijóo ya se perfilaba como sucesor de Pablo Casado. Aunque luego rectificó, lo relevante no son solo los discursos. El PP ha asimilado en diferentes gobiernos este concepto destinado a negar la existencia de una violencia específica y explícita contra las mujeres.

Un elemento discursivo de Vox

No solo en la Comunitat Valenciana, desde Andalucía hasta Castilla y León, la "violencia intrafamiliar" ha pasado de ser un elemento discursivo de Vox a formar parte de la gestión diaria de los gobiernos del PP, como recuerda elDiario. En el feudo de Juan Manuel Moreno, por ejemplo, se implementó un "teléfono de atención a las víctimas de la violencia intrafamiliar" por exigencia de la ultraderecha.

En Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, quien tiene como vicepresidente al ultra Juan García-Gallardo, aceptó una Ley de Violencia Intrafamiliar como parte del acuerdo con Vox que le permitió mantener el poder tras adelantar las elecciones en 2022. Aunque el PP dijo no estar de acuerdo, lo aceptó con el correspondiente gasto, alegando que "no es incompatible que no haya un registro con que haya un problema", a pesar de la falta de datos que justifiquen su existencia.

Vox logró, con Mañueco, algo que nadie le había otorgado: formar parte de un gobierno. Fue la primera experiencia, y desde el PP siempre se sostuvo que Vox tendría carteras sin competencias. Incluso cuando Gallardo lideró una polémica sobre el aborto que sacudió al Gobierno autonómico y empujó a Feijóo a afirmar que su partido aceptaba la ley actual de plazos, un cambio que no había sido debatido y que habrá que ver cómo se concreta si llega a La Moncloa.

Posiciones sobre el aborto

El antiabortismo tradicional de la derecha había disminuido desde la dimisión de Alberto Ruiz-Gallardón, exministro de Justicia con Mariano Rajoy, quien buscaba volver a una ley de supuestos y llegó a afirmar que las mujeres solo se realizan como seres humanos al ser madres. Sin embargo, Vox y líderes como la madrileña Isabel Díaz Ayuso comenzaron a cuestionar el aborto. Primero tímidamente, y luego, en su característico gesto de contradecir a su líder, defendieron a las menores de 16 y 17 años que desean interrumpir su embarazo. En un último giro discursivo, durante la campaña electoral del pasado 28-M, Ayuso defendió al "que quiere vivir desde que es concebido hasta el último suspiro", posicionándose en contra del aborto y la eutanasia. Por su parte, Feijóo ha puesto el derecho a la eutanasia en la diana, junto con otros.

Hasta ahora, el PP ha minimizado la presencia de Vox y sus medidas, calificándolas de meramente "identitarias", como si no tuvieran importancia. Este fue el argumento utilizado por Moreno para aceptar el llamado pin parental en las escuelas de Andalucía, que en la práctica implica el control ideológico sobre las materias que se imparten en la educación pública y que también ha llegado a Madrid, en el caso de una charla LGTBI en un aula. Sin embargo, lo "identitario" ha dado paso a lo concreto con el reciente brote de tuberculosis en Castilla y León, que ha evidenciado las "negligencias" en la gestión de la Consejería de Agricultura. Una cartera que Mazón también entregará a Vox en el Consell valenciano.

El agua y los regadíos

El desafío en la Comunitat Valenciana no se limitará al ganado bovino, sino más bien a la gestión del agua y los regadíos, un tema que genera controversia entre los ciudadanos y pone en riesgo los beneficios de grandes terratenientes y productores, más preocupados por aumentar y abaratar su producción que por abordar la emergencia climática que afecta al país.

El éxito de Vox se ha evidenciado recientemente en Andalucía, donde, a iniciativa suya, el PP se sumó a una ley para seguir extrayendo agua del Parque de Doñana. Aunque Moreno cuenta con mayoría absoluta, el oportunismo electoral previo al 28-M primó sobre el medio ambiente y la protección de Doñana.

La gestión del agua en la región mediterránea se ha convertido en un arma electoral que el PP utiliza habitualmente contra otras comunidades autónomas, como Castilla-La Mancha o Aragón. En Castilla-La Mancha, Paco Núñez perdió frente a Emiliano García-Page, y en Aragón, Jorge Azcón está trabajando en una alianza con la ultraderecha para desbancar al socialista Javier Lambán.

Reticencias en la cúpula del PP

En cuanto a la presencia de maltratadores en el gobierno, el portavoz del PP, Borja Sémper, afirmó que era una línea roja, en referencia a la posible participación de Carlos Flores en el Govern junto a Mazón. Sin embargo, los negociadores de Vox sorprendieron retirando a su cabeza de cartel y negociando un aumento en las competencias, subraya elDiario.

Mazón ha entregado la Consejería de Cultura, además de las mencionadas anteriormente. Este departamento, a menudo subvalorado, es responsable de decidir los conciertos, los acuerdos con organizaciones públicas y privadas a nivel local, autonómico, nacional e internacional, así como las subvenciones y las actividades programadas en festividades y eventos públicos.

El PP ha cedido la Consejería de Cultura a Vox no solo en la Comunitat Valenciana, sino también en Burgos, donde ambos partidos de derecha y ultraderecha han pactado para arrebatar el poder al PSOE, ganador de las elecciones del 28 de mayo. La ciudad castellana, que fue la capital del franquismo durante la Guerra Civil, no es la única que verá un gobierno de coalición, ya que Valladolid le sigue de cerca. En la Comunitat Valenciana, el acuerdo entre ambos partidos en Elche se basó en la preservación de una cruz en homenaje a "Los Caídos" durante el levantamiento fascista de 1936.

La verdad es que el acuerdo valenciano entre el PP y Vox no ha sido bien recibido en la cúpula del PP, ya que, según El País, se percibe que el candidato popular, Carlos Mazón, ha hecho demasiadas concesiones a Vox. Aunque algunos miembros de la dirección se consuelan diciendo que al menos Vox no ha logrado influir en áreas como educación o servicios sociales y se ha reducido su capacidad de decisión en asuntos sensibles. @mundiario