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Iván Redondo ejerce la función de valido en modo siglo XXI

Da la impresión de que Pedro Sánchez, como dice el ex alcalde socialista Francisco Vázquez, “ha declinado la dirección del país en un mercenario, Iván Redondo”, el valido que “le está gobernando”.
Iván Redondo ejerce la función de valido en modo siglo XXI
Pedro Sánchez e Iván Redondo. / Mundiario
Pedro Sánchez e Iván Redondo. / Mundiario

Pedro Sánchez entregó la dirección del Gobierno de España a su asesor Iván Redondo, que ejerce la función de valido en modo siglo XXI. Eso explica que el mandatario tome decisiones impropias de un demócrata, como cerrar el portal de transparencia, querer amordazar a la prensa, despreciar a la oposición y otros tics autoritarios que permiten dudar de sus convicciones democráticas.

Refiere Eslava Galán en la obra Historia de España contada para escépticos que cuando Felipe II presentía cercana la muerte, consciente de que el heredero “ignoraba el oficio de reinar”, confesó a su fiel servidor don Cristobal de Moura, marqués de Castel Rodrigo: "¡Ay, don Cristóbal, que me temo que me lo han de gobernar!". Sus temores eran fundados porque Felipe III entregó el Gobierno del Estado a los validos, el primero el duque de Lerma, “cuya incompetencia era conmovedora”, sostiene Eslava.

Cuatrocientos años después la historia parece repetirse en el Gobierno de España. Líbreme Dios de dudar de la capacidad del presidente del Gobierno, pero viendo el caos instalado en la Moncloa y el cúmulo de errores, despropósitos y mentiras del gobierno, que se agrandan en esta crisis, da la impresión de que, en palabras del ex alcalde socialista Francisco Vázquez, “ha declinado la dirección del país en un mercenario, Iván Redondo”, el valido que “le está gobernando”.

El asesor cautiva al presidente con eslóganes, halaga su oído, le aleja del contacto con la realidad, que desvirtúa, y eso hace que el mandatario tome decisiones impropias de un demócrata, como cerrar el portal de transparencia, querer amordazar a la prensa, despreciar a la oposición, no hacer autocrítica sobre tantos fallos en la gestión de esta crisis sanitaria –si gestiona así la crisis económica el país está perdido–-, desafiar a Europa con tintes populistas y otros tics autoritarios que permiten dudar de sus convicciones democráticas.  

Los últimos ejemplos son la pregunta burda del CIS sobre libertad de información y haber “utilizado” a un general de la Guardia Civil para decir que la Benemérita trabaja para “minimizar” las críticas a la labor del Gobierno por su gestión catastrófica, una indecencia que implica acabar con la libertad de prensa. Que el presidente del “Gobierno de progreso” no haya cesado aún al responsable del CIS es señal de que, mal asesorado, comparte cambiar la libertad de prensa, esencial en democracia, por su “verdad oficial”.

¿Se imaginan esa pregunta en Francia o Alemania? ¿Se imaginan que al responsable del CIS en el Gobierno Rajoy preguntara esta barbaridad a los españoles? Sánchez, Iglesias y sus socios pondrían el grito en el cielo, con toda razón, y los medios abrirían  informativos y páginas con gran despliegue.

La verdad es que este Gobierno actúa contra las libertades, la ley mordaza era una minucia. Pero no se alarmen, la mayoría de los españoles prefiere, como Thomas Jefferson, prensa libre sin gobierno, que gobierno sin prensa o con prensa amordazada y luchará por eso. Debe saberlo el asesor que determina decisiones del presidente, malas para él y peores para el país. @mundiario