Irán devuelve el golpe a EE UU y abandona parcialmente el pacto nuclear

Hassan Rouhanni, presidente de Irán.

El país asiático ha confirmado que reactivara el enriquecimiento de uranio y agua pesada. Su presidente acusa a la Unión Europea de no cumplir su parte del trato.

Irán dejará de cumplir parte de los compromisos firmados en el pacto nuclear con Estados Unidos en 2015. La decisión llega a raíz del abandono de la potencia norteamericana, que se retiró voluntariamente hace prácticamente un año. Teherán ya informó de que no limitará más sus reservas de uranio enriquecido y agua pesada, y envió una notificación a los Ministerios de Relaciones Exteriores de Reino Unido, Francia, Alemania, Rusia y China, los otros participantes del acuerdo. No obstante, por medio de su presidente Hasan Rohani, el país asiático también dejó claro que se mantiene dentro del Plan Integral de Acción Conjunta (PIAC, nombre oficial del tratado).

Rohani justifica su decisión en los artículos 26 y 36 de este pacto. "Para proteger la seguridad y los intereses nacionales de los iraníes, y en aplicación de los derechos que se establecen en los artículos 26 y 36 del PIAC, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de la República Islámica de Irán ha dado la orden de interrumpir algunas de las medidas que adoptó bajo ese acuerdo a partir de hoy, 8 de mayo de 2019", explica en un comunicado. Luego, enumera puntualmente los dos compromisos que ya no respetará. "Ya no estamos comprometidos con las limitaciones a la cantidad de uranio enriquecido o agua pesada que podemos mantener”", prosigue su comunicado.

El pacto forzaba al país a almacenar solamente 300 kilos a un máximo de 3,67% de pureza de uranio enriquecido. Al quebrar este acuerdo, Irán retoma el reactor nuclear de Arak, único en su especie pues funciona con agua pesada. El reactor en cuestión había sido desarmado tras firmar este pacto ya que se temía que sus residuos pudieran utilizarse para obtener plutonio, explica El País. Al llegar a un porcentaje determinado de pureza, tanto el uranio enriquecido como el plutonio pueden ser usados para la fabricación de bombas atómicas aunque las autoridades de la república islámica han asegurado desde toda la vida que su idea era solamente obtener combustible y generar energía eléctrica.

Antes de que se ponga en marcha el aumento de las reservas de uranio enriquecido y agua pesada, Irán ha otorgado a los países firmantes del tratado dos meses para que cumplan sus partes, especialmente en el tema del petróleo y el sistema bancario. Esos eran los dos sectores más beneficiados con el levantamiento de las sanciones que indicaba el pacto, pero que se ha ido todo por la borda luego de que Estados Unidos se retirara del mismo. La excusa que dio el presidente Donald Trump en su momento fue de que Irán invertía las ganancias producto del acuerdo para pagar su programa de misiles y a grupos de la región que velaban por intereses opuestos a los de los países del acuerdo.

Como sea, Irán tampoco es que esté emprendiendo una retirada en regla. Rohani ha dejado claro que su país sigue abierto a nuevas negociaciones. En su mensaje transmitido por televisión a todo el país, el presidente explicó que el PIAC debe ser un acuerdo en el que ganen todos los involucrados. De paso ha apuntado con el dedo a la Unión Europea por no cumplir las obligaciones que firmó con los demas participantes.

Rohani considera que la UE tiene una buena postura "en palabras, no en hechos". Teherán lleva ya algún tiempo acusando a Bruselas de no ser capaces de enfrentarse a Estados Unidos para que el Instrumento de Apoyo a los Intercambios Comerciales (INSTEX) funcione de forma efectiva y que las empresas de Europa puedan comercial con Irán. El evidente estancamiento ha hecho que Irán se dejara seducir por Rusia, China y Turquía.

Lo cierto es que Irán ha procedido con cautela pese a lo impactante del anuncio. La república islámica siente la respiración de Washington D.C. en la nuca. Por ejemplo, apenas la semana pasada Mike Pompeo, secretario de Estado de los Estados Unidos, amenazó con sancionar a los países que adquieran uranio o agua pesada proveniente de Irán. El país asiático se vio obligado a detener sus ventas y almacenar los productos, por lo que el exceso de almacenamiento es más una consecuencia de la misma presión estadounidense.

Ya el año pasado Estados Unidos había reactivado las sanciones sobre el país y llegó incluso a dejar balas perdidas a terceros. Eso lo hizo pese a la insistencia del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) de que el país asiático estaba cumpliendo con su parte del acuerdo. Por si fuera poco, Washington D.C. también ha borrado las excepciones que autorizaban la compra de crudo iraní, ha metido al grupo Guardia Revolucionaria en la lista de organizaciones terroristas y ha despachado un portaviones al golfo Pérsico a fin de hacer frente a una amenaza de Teherán que todavía no se ha dado.

Las sanciones impuestas por la potencia norteamericana han traido duras consecuencias. Tan solo en 2018 la inflación se disparó más de un 40%, pues la moneda oficial (rial) perdió dos tercios de su valor y decenas de miles de empleados se han quedado en el paro a raíz de la disminución de actividad. Pese a que Teherán reaccionó y reforzó los subsidios a los más desfavorecidos, haciéndose así con el control del cambio de divisas y poniendo coto a la corrupción, el retroceso es innegable. De acuerdo al Fondo Monetario Internacional (FMI) la economía del país se contrajo hasta en un 3,9% el año pasado y para este año la previsión es que lo haga en un 6%. @mundiario