Irak: Las tensiones sociales continúan diez años después de la guerra

La comunidad suní celebra manifestaciones multitudinarias cada semana para pedir la dimisión del primer ministro por el autoritarismo de su gobierno. Irak sigue en el punto de mira del mundo.
Irak: Las tensiones sociales continúan diez años después de la guerra

Tras diez años del inicio de la Guerra de Irak, las imágenes de las torturas de soldados españoles a civiles capturados vuelven a poner en el punto de mira internacional al país árabe.

Una década ha pasado desde que las tropas de la coalición multinacional, liderada por Estados Unidos, comenzaran la invasión preventiva del país, tras la falsa afirmación de que Saddam Hussein estaba desarrollando armas de destrucción masiva, violando así los convenios internacionales. Este ataque bélico era otra justificación para acabar con el terrorismo islámico internacional, tras la invasión de Afganistán para derrocar el régimen talibán, así como instaurar la democracia en el país del Oriente Próximo.

Pero la realidad sigue siendo distinta, ya que las tensiones sociales aún se mantienen vigentes. Los miembros de la comunidad suní llevan meses protestando semanalmente para exigir el fin de las detenciones arbitrarias, la anulación de las leyes antiterroristas y la puesta en libertad de los presos políticos. Pero el primer ministro, Nuri Al Maliki, de la comunidad chií, ha estado haciendo caso omiso de las manifestaciones hasta este momento.

De continuar estas tensiones, el pueblo irakí podría volver a sufrir la guerra entre confesiones que diezmó durante dos años, tanto en ánimos como en víctimas, a una sociedad anteriormente destrozada por la extrema violencia de las tropas, los continuos y cruentos atentados y la ansiedad por sufrir un bombardeo en cualquier momento.

Estas protestas tienen un seguimiento similar al de hace diez años. Faluya, Ramadi o Mosul acogen a miles de cuidadanos reclamando a gritos la dimisión de Al Maliki. No solo la comunida suní está en desacuerdo con sus políticas autoritarias. Aunque las protestas no se han contagiado por los colectivos chií y kurdo, si lo hizo entre los simpatizantes de Al Qaeda y Saddam Hussein.

Uno de los puntos neurálgicos de las manifestaciones es la ciudad de Ramadi, la capital suní de Irak, en la que los ciudadanos han instalado un campamento de medio centenar de tiendas que recuerdan a los de Tahrir o  al de los indignados de Puerta del Sol.

Pero Irak es diferente al resto de países árabes. Por un lado, cuenta con un sistema democrático que no poseían ni Túnez, ni Libia ni Egipto. Además, las diferencias sociales son mayores que en estas regiones. Además, las diferencias sociales son mucho mayores que sus países vecinos y, aunque el pueblo se levantase contra Al Maliki, el gobierno seguiría estando en manos chiíes, ya que son la comunidad mayoritaria e Irán no permitiría una nueva supremacía suní cerca de sus fronteras. Este posible enfrentamiento con Irán podría contagiar a Arabia Saudí, principal defensor del sunismo.

Investigación sobre las torturas

Las reacciones políticas que han provocado las imágenes de los soldados españoles han sido unánimes, pidiendo responsabilidades y la comparecencia del ministro de Defensa, Pedro Morenés, así como una extensa investigación. Sobre esta última reacción, el ministerio de Defensa ha afirmado que el departamento "deplora" el contenido del vídeo, así como que desea confirmar la veracidad del mismo y tratar de averiguar quienes fueron sus autores y que tipos de delitos habrían incurrido.

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