Interior aprueba la semilibertad a tres presos de ETA

Un mazo de la justicia. / Pixabay
Un mazo de la justicia. / Pixabay
Los presos, con tres cuartas partes de sus condenas cumplidas, admitieron el daño causado y aceptaron la legalidad penitenciaria.
Interior aprueba la semilibertad a tres presos de ETA

El Ministerio del Interior  aprobó la concesión del tercer grado penitenciario o semilibertad a tres presos de ETA a los que con anterioridad ya había beneficiado con un acercamiento a cárceles próximas al País Vasco.

Jagoba Codó Callejo, Javier Aguirre Ibáñez y Fernando Alonso Abad, son los etarras para los que las juntas de tratamiento de las prisiones en las que están recluidos propusieran el régimen abierto tras hacer una renuncia expresa de la violencia, reconocer el daño causado y aceptar la legalidad penitenciarias.

Una vez que se concrete, la orden les permitirá ir a prisión solo a dormir de lunes a jueves si justifican tener un trabajo y disfrutar de más días de permisos.

En esa línea, los dos primeros permanecerán en la sección abierta de la cárcel de Logroño y el tercero, en la de la prisión de Asturias, a las que fueron trasladados entre 2018 y 2019 de otros centros penitenciarios más alejados del País Vasco tras poner en marcha el Gobierno de Pedro Sánchez una nueva política penitenciaria que incluía el fin de la política de dispersión. 

El ministerio destaca que, pese al aislamiento que ha sometido a las prisiones por la crisis sanitaria del coronavirus, las juntas de tratamiento siguen concediendo progresiones de grados “para cumplir con la legalidad penitenciaria y no perjudicar el interés y los derechos de las personas privadas de libertad”.

En ese mismo orden de ideas, en el caso de Codó Callejo, preso desde abril del año 2001, condenado a 22 años por pertenencia a banda armada y depósito de armas, el despacho ha valorado que en mayo de 2015 cumplió tres cuartas partes de su condena, que no tiene delitos de sangre y que aceptó la legalidad penitenciaria al recurrir en 2017 la negativa de Instituciones Penitenciarias a progresarle entonces al segundo grado penitenciario, que le abría las puertas a disfrutar de permisos.  De hecho, es uno de los etarras a los que la asociación de familiares de presos Etxerat considera gravemente enfermo.

Finalmente clasificado en segundo grado penitenciario en marzo de 2017 por orden judicial después de enviar al juez central de Vigilancia Penitenciaria, José Luis de Castro, una misiva en la que hacía un desmarque genérico de la violencia. El juez consideró dichas palabras una renuncia expresa al terrorismo, aunque criticó que el interno aún guardara “cierta equidistancia con las víctimas, a las que ni siquiera menciona”. 

Javier Aguirre fue encarcelado en enero de 2016 y cumple una condena de seis años y medio por falsificación de documento público y colaboración con banda armada. En el caso de Fernando Abad, el tercer etarra al que ahora se ha concedido la semilibertad, su ingreso en prisión se produjo en agosto de 1996. Cumple una condena de 25 años por depósito de armas, tenencia de explosivos, pertenencia a organización armada y terrorismo. 

Con estas tres progresiones de grado, Interior confirma la apuesta del Gobierno por flexibilizar la política penitenciaria con los presos de ETA. @mundiario

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