El insulto, con mucha frecuencia, es la herramienta del ignorante

Representación de un insulto. / Mundiario
Representación de un insulto.

Se puede ser contundente con el adversario, cuando se dispone de riqueza léxica y de argumentos.

El insulto, con mucha frecuencia, es la herramienta del ignorante

Les prometí que mi próximo comentario trataría sobre los insultos entre políticos y aquí estoy. Alguien dijo que “el insulto es el arma del ignorante” que, pretendiendo  ser duro con el adversario y careciendo del bagaje léxico adecuado para hacerlo con dureza pero sin ofender, recurre al  baúl del desván, lleno de viejos improperios y perversidad.

Tendrán que reconocer conmigo que algunos de los insultos que siguen tienen una equilibrada  combinación de maldad e ingenio, si bien otros son de lo más vulgar.

Javier León de la Riva, ex alcalde de Valladolid, se hizo tristemente popular, por sus invectivas contra Leire Pajín: “Siempre pienso lo mismo cuando veo los morritos de Leire Pajín, pero no lo voy a decir”;y “Cada vez que habla no sé si está demostrando que es tonta en cinco idiomas”.También cargó contra la entonces Ministra de Defensa, Carmen Chacón (q.e.p.d.) al denifirla “como la señorita Pepis vestida de soldado”.

Alfonso Guerra, uno de los más ácidos en sus vilipendios, no distinguía entre correligionarios y adversarios. De Adolfo Suárez (q.e.p.d.) dijo que “parece un tahúr del Missisippi. Fueron  muy celebradas en su momento la comparación de  Soledad Becerril con “Caperucita Roja vestida de Carlos IV”- y la   de  Loyola del Palacio (q.e.p.d.) –  con “la monja alférez”-; de Mariano Rajoy dijo que “es un poco mariposón, porque va de un lado a otro”.

Pero el serio  señor  Rajoy tampoco se cohibió, aunque, eso sí, con la sorna típica gallega y sus gotitas de ingenio, al definir a Zapatero como “bobo solemne”y, en otra ocasión, hablando del viaje del entonces Presidente al noroeste, dijo “viene a Galicia a dar coces “  

José Bono fue otro que tuve unas buenas dosis de mala leche e ingenio, como cuando dijo que  Esperanza Aguirre ”es de las que besa de día y muerde de noche.” Pero, como buen  discípulo de Alfonso Guerra, también repartió bofetadas a siniestra, como cuando las cámaras de Telecinco le sorprendieron en los pasillos del Congreso: “en el Congreso hay mucha santa y algún malo y los del propio partido son unos hijos de puta”. Siendo presidente de Castilla-La Mancha, pudo haber provocado un conflicto diplomático del tamaño del Peñón de Gibraltar, al hablar de Blair como “ese gilipollas”.

Termino con una miscelánea de gente menor. Luis Ramallo se dirigió a Felipe González de una forma tan ordinaria como ésta: “Ha meao fuera del tiesto”. Javier Arzalluz  dijo de Garaicoechea que  “es un orejas de pana” y José Luis Carod Rovira calificó a Zapatero de “acojonado”. En fin, quienes así hablan se parecen a “los cántaros vacíos, que son los que más suenan”, como decía Tagore. @mundiario

El insulto, con mucha frecuencia, es la herramienta del ignorante
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