La inseguridad del Estado ante los envíos de amenazas

Oficinas de Correos. / RR SS.
Oficinas de Correos. / RR SS.

Acabado el proceso electoral de Madrid, es un buen momento para analizar los graves problemas de seguridad provocados con los envíos de amenazas al Ministerio de Interior.

La inseguridad del Estado ante los envíos de amenazas

Con independencia de los efectos que hayan tenido en los resultados electorales, hay un aspecto intranquilizador: han fallado los sistemas de seguridad y detección de envíos peligrosos a Ministerios españoles. Esto sucedió en un país que ha sufrido terrorismos durante muchos años.  Y, aunque ha desaparecido el terrorismo etarra, seguimos bajo la constante amenaza del terrorismo islámico.

Es muy llamativo que haya fallado el detector de la central de Correos. Es más llamativo que haya fallado el sistema de detección propio de cada institución que recibió el sobre, para acabar directamente en los despachos de los destinatarios. Hay que suponer que Correos debe tener unos controles automatizados que hagan saltar las alarmas de peligro sin que ello dependa del grado de distracción del humano encargado. Hemos visto en muchas cadenas de envasado automático en las que un producto con el mínimo defecto es aparatado automáticamente de la cinta para que no llegue al envase final. Hemos visto en muchas instituciones sus propios detectores que escanean cada uno de os sobres o paquetes que entran en la sede bajo control de un servicio de seguridad, donde no entra nada peligroso.

Hay que suponer que los controles de los Ministerios son eficaces, están alerta y revisan muy bien lo que entra porque son objeto de muchas amenazas, con peligro o sin él. Estamos confiados en que esta seguridad en mucho más estricta en el Ministerio del Interior, puesto que será el objetivo de muchos locos, delincuentes o terroristas. Muchas de ellas serán simplemente escritas y nadie las puede detectar antes, pero si fuese algún tipo de instrumento o artilugio, no pasaría el primer escaneo.

¿Qué hubiese sucedido si en lugar de unos cartuchos -bala, casquillo y detonador- fuese una carta bomba? ¿Cuántos empleados de Correos y de los Ministerios hubieran estado en grave peligro? Los propios sindicatos de Correos han llamado la atención por la falta de seguridad que estos casos han supuesto para los trabajadores. Pero el resultado de la investigación interna se cerró con el despido del agente de seguridad de servicio en aquel momento. No puede ser -como indicaba antes- que los sistemas de detección de envíos peligrosos o delictivos dependan del grado de despiste de un ser humano.

Creo que la imagen de inseguridad en las más altas instituciones de España que se ha transmitido ha sido muy grave.

Sabemos también que en estos momentos se habrán intensificado las medidas de detección, de seguridad y de atención a cualquier envío. Sin embargo, al cabo de un tiempo sin que pase nada, volverá a relajarse la intensidad de la vigilancia y será entonces cuando vuelva el peligro. Por eso es necesario que las detecciones sean automáticas y obliguen a una revisión eficaz de los envíos. Es más, estoy seguro de que hay automatización y de que no se puede colar un sobre peligroso como los que nos han inquietado estos días

Es cierto también, como han manifestado estos días anteriores responsables de Ministerios, que la actuación normal con este tipo de amenazas -bastante frecuentes- no se hacen públicas. La policía actúa de inmediato y localiza a los autores pudiendo así saber si la amenaza era peligrosa y real o simple acción de un perturbado, resentido o bromista. La publicidad entorpece mucho la investigación. Finalmente, lo que más sorprende es que todo esto haya sucedido en el Ministerio del Interior, afectando a su titular y a la directora general de la Guardia Civil, es como para echarse a temblar: demasiada ineficacia en los reductos más seguros del país, demasiados fallos en cadena. @mundiario

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