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Consenso en el Congreso: Ana Pastor reconcilia al PP con el buen sentido de la política

El Gobierno saca adelante el decreto de la nueva normalidad con el apoyo de PP, Cs y PNV. A su vez, el Ejecutivo logra el acuerdo con la patronal y los sindicatos para extender los ERTEs hasta septiembre. Para facilitar el pacto de reconstrucción, PSOE y Podemos aparcan las subidas de impuestos.

Consenso en el Congreso: Ana Pastor reconcilia al PP con el buen sentido de la política
Ana Pastor. / Mundiario
Ana Pastor. / Mundiario

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José Luis Méndez Romeu

José Luis Méndez Romeu

El autor, JOSÉ LUIS MÉNDEZ ROMEU, es licenciado en Pedagogía y columnista de MUNDIARIO. Exdiputado y exportavoz parlamentario del PSdeG - PSOE, fue conselleiro del Gobierno de Galicia y secretario de Estado del Gobierno de España. @mundiario

A punto de terminar el curso parlamentario, ha tenido lugar un acuerdo relevante entre los partidos políticos PSOE, PP, Ciudadanos y PNV para aprobar el real decreto regulador de la actividad económica y social tras la fase crítica de la pandemia. En contra han votado los partidos catalanes y algunos otros minoritarios. Si la votación ha sido inequívoca, los discursos no lo han sido menos. Escuchar a Ana Pastor (PP) expresando el apoyo al Ministro de Sanidad y a su equipo desde la discrepancia en las formas de gestión, reconcilia con el buen sentido de la política.

En el mismo día, la oposición ha respaldado la candidatura de la Vicepresidenta Tercera a la presidencia del Eurogrupo, apoyo simbólico que contrasta con anteriores obstáculos a candidatos españoles a los órganos comunitarios. Y todavía se ha producido el pacto para la prórroga de los ERTEs tras largas negociaciones. Será una jornada constructiva recordada durante mucho tiempo. Todavía debemos subrayar la posición del PP contraria a la comisión de investigación sobre Felipe González, que ha evitado al Gobierno. Todo en el mismo día que arranca la campaña electoral en Galicia y en el País Vasco.

Las votaciones muestran a Vox aislado y sin un discurso justificativo. También muestran la irrelevancia de los apoyos parlamentarios de los grupos catalanes, siempre atentos a sus rivalidades territoriales e incapaces de hacer algo constructivo en el escenario nacional. Incluso se ha producido la votación para procesar a la candidata de JxCat, obligando a los demás grupos a ausentarse para no entrar en contradicciones mayores. Quienes desafiaban al Estado hace menos de tres años hoy discurren entre el fraccionamiento y el abandono. Hasta el victimismo ha sido abandonado por no producir ya fruto alguno.

Los acuerdos de hoy no anuncian cambio de rumbo político, sólo acomodación táctica. El PP ha capeado unos meses de transición oscilando entre el apoyo inicial al estado de alarma y la crítica posterior a sus prórrogas, habiendo mejorado sus posiciones, según el CIS, a costa de Vox. Ciudadanos ha contenido la hemorragia electoral y ha comenzado la difícil reacomodación como partido bisagra. El PSOE ha mejorado en las encuestas a costa de UP. Las elecciones territoriales del 12 de julio están descontadas para todos los partidos pues las encuestas son coincidentes desde hace muchos meses. La crisis sanitaria está prácticamente superada. El momento es pues favorable para evidenciar buenos propósitos antes del verano.

El Congreso recupera la normalidad democrática, abandonando, siquiera por un día, la estéril y arriesgada política de bloques 

El próximo escenario político será el debate de las medidas económicas. Nada se concretará hasta que Bruselas dé luz verde al paquete de ayudas. En España además se discutirán los Presupuestos. En el medio, si existe clima adecuado, podrá haber acuerdos puntuales en el seno de la comisión parlamentaria sobre la reconstrucción. Están fuera de lugar las grandes expectativas. Hoy mismo la CEOE, por boca de su presidente y de otros directivos relevantes, han repetido su oposición al incremento fiscal defendiendo como alternativa el endeudamiento. Hasta donde se sabe, el Ejecutivo maneja el escenario contrario.

El Congreso de los Diputados ha recuperado la normalidad democrática, abandonando, siquiera por un día, la estéril y arriesgada política de bloques. Al coincidir Gobierno y oposición en algunos acuerdos importantes recuperan formas de hacer política que habían sido arrinconadas hace muchos meses. Hacerlo en coincidencia con el acuerdo entre los agentes sociales y el Gobierno, refuerza una imagen: es posible superar la crisis sin grandes discursos, con la política de los pequeños pasos, del pragmatismo. @mundiario