Los independentistas suman mayoría absoluta en Cataluña a pesar de triunfo del PSC

Salvador Illa. / Mundiario
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El conjunto de la izquierda suma un porcentaje de voto inusual en las democracias europeas. Existió el 'efecto Illa', que dará pie a una fuerte jefatura de la oposición. Desde la derecha española, Vox entra con fuerza en el Parlamento de Cataluña y supera a Ciudadanos y al PP.
Los independentistas suman mayoría absoluta en Cataluña a pesar de triunfo del PSC

Cataluña celebró elecciones a su parlamento en unas circunstancias excepcionales, debido a la pandemia, pero fue capaz de abrir todas las mesas electorales y sus ciudadanos pudieron votar. No sin dificultades, con algunos problemas, pero lo importante es que votaron aquellos que quisieron.

Como era previsible, acudieron a las urnas en menor medida que en 2015 y 2017, tanto por el efecto de la pandemia –ya había pasado algo así en Galicia y Euskadi el pasado verano– como por una mayor desmovilización, común a los partidarios de la independencia y a los constitucionalistas.

¿Resultado? Los independentistas –ERC, Junts y CUP– suman mayoría absoluta pese al triunfo del PSC, con lo cual podrán seguir gobernando en la Generalitat, por mucho que el socialista Salvador Illa quiera presentarse a la investidura. En la derecha española, Vox entra con fuerza en el Parlamento de Cataluña y supera a Ciudadanos y al PP, al tiempo que el conjunto de la izquierda –la independentista y la federalista– suma un porcentaje de voto inusual en las democracias europeas.

Salvador Illa. / MundiarioSalvador Illa. / Mundiario

En resumidas cuentas, el llamado efecto Illa permite que los socialistas catalanes ganen las elecciones en votos y empaten en escaños con los republicanos, mientras que Junts es tercero (32) y Vox irrumpe con fuerza (11). La CUP tiene 9, ECP (Podemos) 8, Ciudadanios 6 y el PP 3. No parecen probables muchos cambios pero el recuento no ha acabado, ya que hasta el miércoles 17 no se conocerán los votos llegados del extranjero.

Ahora toca formar el Govern y después retomar el diálogo entre Madrid y Barcelona, tal vez ya sin el aventurismo independentista ilegal e incluso del marco unilateral, con el permiso de Junts y las CUP. Pero nada será fácil, ni entre los socios de gobierno en Cataluña, con muchos recelos entre ellos, ni a la hora de explorar acuerdos con el Gobierno de España. Tanto es así que puede ser que este resultado solo sea un punto de partida de las siguientes elecciones. Hay en ese sentido un gran reto para ERC, al objeto de ver si madura como partido político de gobierno, de modo que haya menos diferencias entre sus cuadros –pragmáticos– y sus bases, todavía radicalizadas y muy condicionadas por las presiones que recibe de Junts. @mundiario

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