El independentismo catalán, un esfuerzo periódico por alcanzar lo inalcanzable

El autor opina sobre la decadencia del independentismo en Cataluña, a la luz de la última Diada, y la imposibilidad de que se convierta en realidad.

El independentismo catalán, un esfuerzo periódico por alcanzar lo inalcanzable

El independentismo catalán es una idea que no se sabe poner en palabras. Es un sinsentido desde el punto y hora que comenzaron las primeras intentonas; todas, por lógica, fallidas. Así llevamos siglos, y años tras años, con el  mismo planteamiento...Y lo curioso es que, en cada época, siempre han salido a la luz parecidos resultados. Es un esfuerzo periódico por alcanzar lo inalcanzable.

Así las cosas, a primera vista alumbra que su deseada pretensión puede decantarse a la de ser diferentes. Y es bien cierto que lo han sido. En primer lugar porque es la autonomía más rica de España, llegando a tener cerca de un millón de andaluces le hicieran las faenas más incómoda. Pero nadie les ha recriminado nunca nada; y menos los propios andaluces, que venían de esa zona seca del sur, saturada de hombres de fuertes brazos, pero que a duras penas iban tirando. Pue pronto se les acababa el trabajo. Y todo, por culpa de los terratenientes, a los que a muchos les daba lo mismo ocho que ochenta; y jugaban con aquellas personas muertas de hambre. Puede que hoy haya hijos y nietos de andaluces que, cada vez que toca, se unen a la manifestación por independencia de Cataluña. Solo que esto solo en cierto modo puede comprenderse; no así los nativos (pero es bien cierto que muchos hijos de andaluces han nacido en Cataluña). Y no es menos cierto que muchos catalanes, muchísimos, quizás más de un cincuenta por ciento a la lua de las encuestas, no quieren oír hablar de este asunto, lleno de despropósitos. Lo prueba el hecho de que los independentistas campen a sus anchas. Y ellos mismos saben que no puede ser. Que en este punto, todo está atado y bien atado por la Ley.

Por lo dicho más arriba se entiende nítidamente que sólo se trata de gran grupo que quiere desgajarse de España. Pero por la vía libre. A su antojo. Como ellos quieran. Saltándose la Constitución y todo cuanto haya que saltarse. Hasta las llamadas de atención del Gobierno central de España. Solo porque sí. Porque desean desligarse de España. Porque fuera de España, van a encontrar el Dorado. Da igual. Fantasías instaladas en sus cerebros independentistas. Llenos de fulgor y decadencia, como lo prueba el hecho de que los porcentajes que, desde años y años se vienen contabilizando, están muy por debajo de lo que hace su verdad.

No. No existe El  Dorado. Como tampoco existe para ellos algo más real que su entrada en la Unión Europea, y ya saben lo que les han dicho, por mucho que continúen creando embajadas. Solo que ignoran que detrás de esas ilusiones, existe un mundo oscuro y tenebroso que se cierne sobre ellos. Y es claro que más bien suena a cuento que a realidad.

Pero bien que se dedicaron a quemar banderas españolas. Fotografías de los reyes de España… Y eso es salvajismo en su más puro estado. Y todo, por tomar un camino que nunca debieron coger.

 

El independentismo catalán, un esfuerzo periódico por alcanzar lo inalcanzable
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