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MUNDIARIO

Inaceptable confusión ideológica de los socialistas catalanes

Es uno más de entre los varios problemas que debe resolver el líder socialista Pedro Sánchez en su segunda etapa. Fue en Cataluña donde obtuvo su mejor resultado y está siendo allí donde cosecha los principales conflictos.

Inaceptable confusión ideológica de los socialistas catalanes
Miqel Iceta, secretario general del PSC. / RTVE
Miqel Iceta, secretario general del PSC. / RTVE

José Luis Méndez Romeu

Pedagogo y columnista.

El alcalde socialista de Blanes (40.000 habitantes) se ha mostrado favorable a un referéndum de secesión en Cataluña, contra la opinión de su propio partido, el PSC. Además ha comparado la relación de Cataluña con España a la de Dinamarca con el Magreb. No es necesario  subrayar la carga despectiva que “moro” sigue denotando en nuestra sociedad para entender el nivel de xenofobia que expresa el regidor. Xenofobia presente en el discurso nacionalista desde sus orígenes y alimentada periódicamente por los sectores más radicalizados de los mismos. Desde las proclamas de Sabino Arana, hoy orilladas por el PNV, a los grupúsculos violentos que en nombre del nacionalismo catalán actúan en la Universidad de Barcelona, el esquema subyacente es siempre el mismo: somos el pueblo privilegiado frente a los inmigrantes o los malos patriotas.  Es una versión racial de la antigua lucha de clases donde los inmigrantes o los otros siguen representando la pobreza, la inferioridad, los valores distintos que amenazan la pureza del propio ideal. Naturalmente esas proclamas no soportan el contraste con la realidad pero sirven como banderín de enganche emocional en época de turbulencias.

Pocos días antes la alcaldesa socialista de Santa Coloma de Gramanet (115.000 habitantes) que es además dirigente relevante  su partido, decía que ante una hipotética aplicación por parte del Gobierno estatal del artículo constitucional que no expresa la suspensión de la autonomía pero  si autoriza la adopción de todas las medidas necesarias, el PSC acudiría a denunciarlo ante los organismos internacionales. Un desatino tras otro.

Ambos alcaldes han sido corregidos solo parcialmente por su partido y de una forma más clara por los portavoces del PSOE, al que están adheridos. Son declaraciones que indican el grado de confusión considerable en el que se mueve aquella organización, en su día tan presente en la política española (Narcis Serra, Pascual Maragall, José Montilla, Carme Chacón, Joaquín Nadal, Josep Borrell, Jordi Solé Tura, Ernest Lluch).

Teniendo presente esa confusión ideológica  se puede entender el rápido declive del socialismo catalán. En las elecciones generales de 2008 todavía lograron el 45% de los votos, reducido al  16% en las de 2016. Ostentaron la presidencia de Cataluña entre 1999 y 2011, hoy tienen el 13%  y son la tercera fuerza del Parlamento, detrás de los secesionistas y de Ciudadanos. Parece que los ciudadanos han respondido a ese confusionismo absoluto con la deserción electoral.

La plurinacionalidad, la reforma constitucional y otras retóricas similares que enarbolan los socialistas catalanes, son totalmente rechazadas como alternativa por el secesionismo que sin embargo no deja de jalearlos en ese camino. Entienden mejor que nadie que la sangría electoral obra en su beneficio. En paralelo la sangría electoral en Cataluña no solo debilita al PSOE español sino que lo enreda en debates innecesarios y engañosos, que siempre tienen más costes que beneficios. Es uno más de entre los varios problemas que debe resolver el líder socialista Pedro Sánchez en su segunda etapa. Fue en Cataluña donde obtuvo su mejor resultado y está siendo allí donde cosecha los principales conflictos.

A tres meses de la fecha fatídica, ni la ambigüedad ni la confusión ayudan a mejorar la percepción electoral. Nada está decidido aunque algunos alcaldes socialistas parecen empeñados en crear todos los problemas posibles a su propio partido. Es de justicia reseñar que en el otro extremo el alcalde socialista de Lleida entre otros muchos, ha mostrado su firme oposición a la intentona secesionista y la negativa institucional de su Ayuntamiento a cooperar con ella.