El impacto de las bombas de racimo: más de 1.100 víctimas en 2022
En el año 2022, al menos 1.172 personas perdieron la vida o resultaron heridas debido al uso de bombas de racimo, un tipo de arma prohibida en más de un centenar de países. Esta cifra representa un aumento dramático en comparación con el año anterior, cuando se reportaron ocho veces menos víctimas. La escalada en el uso de estas bombas se atribuye a la guerra en Ucrania, donde han sido empleadas tanto por el ejército ruso como el ucraniano, siendo este último el beneficiario de armamento cedido por Estados Unidos.
Los datos provienen del decimocuarto informe anual de la Coalición contra las Municiones en Racimo (CMC), una organización que lidera la campaña para que más países se adhieran a la Convención de Oslo de 2008, la cual prohíbe este tipo de armamento. Hasta el momento, 112 Estados son parte de la convención, y otros 12 han firmado el tratado, pero ni Rusia, ni Ucrania, ni EE UU se han sumado a esta iniciativa.
La cifra más alta
La cantidad de víctimas registradas en 2022 es la más alta confirmada en un solo año desde que la CMC comenzó a publicar sus informes en 2010. El estudio también revela un resurgimiento en los ataques con bombas de racimo, ya que el año anterior la mayoría de las 149 víctimas confirmadas murieron o resultaron heridas por la explosión de restos de estas armas en lugar de en ataques directos.
Ucrania fue el escenario principal de estos ataques, con 890 víctimas confirmadas, pero también se informaron incidentes en Siria y Birmania (Myanmar), donde los ejércitos gubernamentales utilizaron bombas de racimo de manera indiscriminada. Además, se detectaron víctimas en Azerbaiyán, Irak, Laos, Líbano y Yemen debido a la detonación de restos de armas utilizadas en el pasado.
El 95 % de las víctimas son civiles
Un dato alarmante es que el 95 % de las víctimas de bombas de racimo son civiles, y un 71% de los fallecidos o heridos en accidentes relacionados con estos artefactos son niños. La directora de CMC, Tamar Gabelnick, enfatizó que este aumento en las víctimas civiles es un recordatorio del impacto devastador de estas armas y urgió a todos los países a prohibirlas de inmediato.
El informe también expresó preocupación por la decisión de Estados Unidos de aprobar el envío de municiones de racimo a Ucrania en julio de 2022, una medida que fue criticada por líderes internacionales.
Las bombas de racimo dispersan submuniciones en un área amplia, muchas de las cuales no explotan de inmediato, representando un peligro latente similar al de las minas antipersona. A pesar de los avances en la prohibición y eliminación de estas armas, algunas potencias, como Estados Unidos, Rusia, China, India y Brasil, siguen sin adherirse a la Convención de Oslo y continúan produciendo este tipo de armamento.
El informe concluye que al menos 29 naciones están contaminadas con restos de bombas de racimo, incluso algunas que han firmado la convención, y solo 11 Estados parte conservan municiones de este tipo con fines de investigación y formación, siendo Alemania el que posee la mayor cantidad. Además, señala que Estados Unidos está desarrollando armas "sustitutas" con efectos similares a las bombas de racimo, lo que podría desencadenar preocupaciones adicionales en torno a la Convención de Oslo. @mundiario