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MUNDIARIO

Los principios de igualdad, mérito y capacidad están en el aire en España

Todo parece envolverse en la célebre frase del hoy tristemente recordado Lampedusa. Si no queremos que todo cambie para que todo siga igual tenemos que hacernos cargo del futuro.

Los principios de igualdad, mérito y capacidad están en el aire en España
Bandera de Europa.
Bandera de Europa.

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Eva Villaverde

Eva Villaverde

La autora, EVA VILLAVERDE, arquitecto técnico, es funcionaria y colaboradora de MUNDIARIO. Master en Rehabilitacion Arquitectónica y master en Dirección y Gestión de Empresas. @mundiario

Como señaló el premio Nobel de Economía Finn Kydland en La Vanguardia, "un país es lo que no cambia después de que cambie el Gobierno". No vamos a salir de esta sin una administración limpia y transparente. Una administración que soporta sin rubor viajes absurdos en primera clase de sus dirigentes y colas cada vez mas largas en los comedores sociales, que la gasolina se le pague a los políticos a 0,25 cts/litro y a 0,19 a sus funcionarios. Hoy no lo es.

En una reunión de funcionarios hace unos días se hablaba de la necesidad de denunciar directamente ante la Oficina antifraude de la CE no solo los comportamientos despóticos de nuestros gobernantes, sino también el buenismo zapateril que ha hecho escuela y la incompetencia y que hacen que los fondos europeos se pierdan en el camino o se tengan que devolver porque no hemos sido capaces de rentabilizarlos. Y volvemos a la gestión. ¿somos incapaces de tomar las medidas necesarias nosotros solos?

Debemos exigir una ley que permita que ciudadanos elegidos al azar, con experiencia laboral de varios años, sin vinculación con la política ni con el sistema judicial, puedan inhabilitar temporalmente para cargo público a aquellos que cada día nos demuestran que su ética no sirve a los ciudadanos, entendiendo a la administración como un cortijo para su familia o entorno más inmediato, por lo que deberá incorporarse a la empresa privada donde si podrá ejercer su libertad lejos de las premisas que marca la Ley de la función pública, que exige que su personal se rija por los principios de igualdad, mérito y capacidad.

La historia reciente nos dice como grandes problemas tuvieron rápidas soluciones cuando sus ciudadanos así lo exigieron.

Un viaje a Berlín

En un viaje en la primavera del 89 a Berlín, para ver la feria de La Internationale Bauausstellung (IBA), más de 60 edificios de los mejores arquitectos del mundo, se hablaba del muro y de que “nuestros nietos no verían su caída”

Desde el establecimiento de la RDA se incrementó la emigración en dirección a la RFA. Para evitarlo, en la noche del 12 al 13 de agosto de 1961, sin previo aviso se construyó el muro entero.  Hacia 28 años que familias de berlineses habían quedado separadas. Su intento de saltarlo provocó muchos dramas reflejados en el cine y en reportajes estremecedores que nos dicen hasta donde el ser humano ansia la libertad. Se murieron intentándolo más de 200 personas y otras tantas heridas graves. Era una vergüenza mundial sin visos de solución.

A finales de ese año, manifestaciones masivas en contra del gobierno de la Alemania Oriental, ,  provocan la caída del líder de la RDA, Erich Honecker, el 18 de octubre de 1989.  El 9 de noviembre cae el muro permitiendo el libre acceso a los ciudadanos de la RDA. ¿Fue la gota que colmó el vaso? No lo sé, lo que si sé es que hubo un momento en que los ciudadanos dijeron basta y sin un plan previo pero con contundencia consiguieron que se derribara el muro. Relata una diputada alemana en el libro de Punset “Un viaje a la felicidad” cómo salían como zombies del trabajo. Con una determinación muda, sorda y dura y cada día miles de personas se unian “al paseo”….

Somos muchos más los ciudadanos normales, que la casta política que hoy nos domina, y que simplemente queremos vivir . Tenemos la razón cuando hablamos de un reparto más justo de una crisis que no provocamos. Tenemos ganada la batalla, pero hay que darla. La intención es el primer paso y el apoyo a propuestas en dicho sentido,  básico, por muy cansino y aparentemente vacío que parezca. El futuro es nuestro, pero solo si tenemos el valor de  reclamarlo.