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Una huelga nacional pone en jaque al Gobierno de Duque en Colombia

Miles de colombianos salieron a las calles para protestar contras las políticas económica y social del presidente. El clima de tensión podría ser idéntico a lo ocurrido en Bolivia, Chile y Ecuador.

Una huelga nacional pone en jaque al Gobierno de Duque en Colombia
Iván Duque, presidente de Colombia. RR SS.
Iván Duque, presidente de Colombia. RR SS.

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Rodrigo Chillitupa Tantas

Rodrigo Chillitupa Tantas

El autor, RODRIGO CHILLITUPA TANTAS, escribe en MUNDIARIO. Es periodista peruano de la Universidad Jaime Bausate y Meza. Trabajó como redactor en los periódicos Todo Sport, Nuevo Sol y el Grupo La República. Fue corresponsal en Lima de Segundo Enfoque de Argentina. Actualmente colabora con la revista CARETAS. @mundiario

La conflictividad social sigue apareciendo en América Latina. A lo ocurrido en las últimas semanas en Bolivia, Chile y Ecuador, ahora se suma Colombia. Miles de ciudadanos salieron este jueves a las calles para protestar contra las políticas económica y social del presidente Iván Duque. Ha dio una jornada en la que se reportó el bloqueo de vías y actos de vandalismo en ciudades como Cali, Medellín, Manizales, Popayán, Bucaramanga y Santa Marta.

Las protestas habían sido convocadas por los sindicatos y los estudiantes. En el pliego de reclamos de estos sectores se pide más inversión para una reforma educativa. En esa línea, los indígenas exigen que haya más medidas de seguridad para evitar los asesinatos de sus dirigentes y de líderes sociales a manos de grupos armados ilegales. En la danza de pedidos también exhortan a Duque a implementar el acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC.

“Hay muchos acuerdos incumplidos con los indígenas, con los profesores, con los trabajadores estatales, y también reivindicamos el derecho a la paz por la violencia que se está dando”, dijo un dirigente en un reporte de la agencia Reuters.

A pesar de la participación masiva, no hubo efectos negativos en sectores claves de la economía colombiana como la producción de petróleo y carbón. Sin embargo, no se pudo evitar el descenso considerable en el comercio y el transporte público terrestre. Una prueba de ello es que se bloquearon 64 estaciones de autobuses en la ciudad de Bogotá.

Tras conocerse estos hechos, el presidente Duque rechazó los actos de violencia. “Los hechos sucedidos con posterioridad a la marcha son vandalismo puro y no obedecen a una expresión de la voluntad popular, ni serán legitimados por el derecho a la protesta, dijo. “No permitiremos saqueos ni atentados contra la propiedad privada”, ha agregado.

Duque ha negado que su Administración tenga planes para aumentar la edad de la jubilación o los aportes de los trabajadores para acceder a las pensiones como lo denunciaron los organizadores de la protestas en Colombia. También desmintió una posible reducción del sueldo mínimo y los jóvenes reciban remuneraciones por debajo de lo estipulado en la ley.

Duque, quien lleva 15 meses en el poder, enfrenta su primera gran crisis política en Colombia. Más allá de que registra una aprobación muy baja y no ha logrado cohesionar a su partido en el Congreso, el heredero político del expresidente Álvaro Uribe se muestra sin el liderazgo político para impulsar las reformas necesarias para impulsar el crecimiento del país cafetero. @mundiario