El hombre de hoy parece necesitar sosiego para crear un nuevo mundo

El chavista Nicolás Maduro.
El chavista Nicolás Maduro.

Los servicios públicos han de evaluarse desde la perspectiva de su eficiencia si se pretende que la sociedad civil participe en las tomas de decisión que conlleven la recuperación de valores.

El hombre de hoy parece necesitar sosiego para crear un nuevo mundo

De Venezuela a Ucrania, pasando por África y el Oriente, ¡qué mal está el mundo, Señor! Se han perdido los valores más elementales: la vida no se respeta en parte alguna, para respetar la del nasciturus. La sociedad en general se ha materializado tanto, que sorprende que, de vez en cuando, alguien se apiade de una perrita, que posiblemente engañada por una alimaña, haya dejado su casa y al comprobar que fuera de ella estaba la nada, buscaba denodadamente la dirección que nuevamente la condujera a la misma, en la que además de pienso adecuado, disfrutaba de cariño. Sorprende también, que miembros del más criticado de los cuerpos de seguridad, el municipal- y en este caso concreto el del ayuntamiento de Ribadeo, cuyo alcalde tampoco se priva de la defensa de los que menos tienen aunque roce el borde legal sobre la materia- se esfuercen en recoger y mimar a dicho animal. Los ribadenses están de enhorabuena, porque cuando sus municipales destacan por el amor y el respeto a los animales y su alcalde por ayudar a ancianos a costear los gastos inherentes a su residencia, demuestran que todavía no han perdido esos valores que antaño eran fundamentales y ahora, para la mayoría, son el más claro síntoma de  una sociedad facha.

Estos tres pequeños detalles (una paraje que recoge una perra perdida; unos policías municipales que le dan cobijo, y un alcalde que premia con su ayuda a quien la necesita realmente) alegran profundamente a quienes se dan cuenta en el mundo en que estamos; en el que se ha perdido todo o está a punto de suceder: se ha perdido la eficacia y la eficiencia, humana,  social y en general, en todos los servicios públicos, y el más elemental principio del humanismo cristiano de “amar al prójimo como a ti mismo”. De ahí que sea  interesante y urgente dejar que el espíritu ilumine al hombre en ese caminar sin rumbo en busca de nadie sabe qué. El silencio, no cabe duda,  es el mejor de los medios para encontrar el retorno hacia la modernidad que, al contrario de lo que se cree, no está en un mundo  donde abunde el dinero, las diversiones, las corruptelas, las guerras, etc. sino en ese mundo en donde la humildad se convierte en grandeza y en donde “la verdad  hace a los hombres libres” como decía el evangelista San Juan. Llegó el momento de callarse y este comentarista, el primero. El hombre nuevo tiene que salir de sus propias entrañas en las que los valores están invernados. El nuevo mundo saldrá de ahí o no habrá nuevo mundo.

Con estos antecedentes, les resultará fácil entender que para quien esto escribe, lo más importante de la semana esté dentro de las palabras del Delegado del Gobierno en Galicia, Samuel Juárez, exigiendo que se evalúe la “eficiencia” de la justicia al igual que se mide en otros servicios básicos, como sanidad, educación, servicios públicos en general y actividad privada en particular. ¿Por qué no? En un momento tan difícil como el actual, no se pueden ocupar los cargos y puestos a dedo  y proporcionalmente a los sexos de sus participantes. Hay que retornar a la valía, al esfuerzo y a la capacidad para que, como aseguraba Samuel Juárez, la sociedad civil se implique en la toma de decisiones con “opiniones constructivas y que no sean extemporáneas”.

Es muy largo y tortuoso el camino; pero hay que andarlo. Y tal como están las cosas, por el camino más corto, porque ya no queda tiempo, y ese camino solo se encuentra desde el más profundo de los sosiegos.

El hombre de hoy parece necesitar sosiego para crear un nuevo mundo
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