Hillary

Hillary Clinton. / RRSS
Hillary Clinton. / RR SS
Inteligente, comprometida y con una sólida formación, Hillary Clinton fue siempre mucho más que la compañera de Bill Clinton; fue la otra parte (es posible que la más brillante) de un binomio que comenzó en Arkansas y siguió en la Casa Blanca.

Es viernes. El país más poderoso de la tierra cuenta los votos desde hace tres días y, según la CNN, “en poco tiempo ya” podríamos tener el nombre de quien será Presidente de USA los próximos cuatro años. Todo parece indicar que el demócrata Joe Biden será el presidente más votado de la historia de USA pero Trump “resistió” el embate de tal manera que todo va a resolverse en la recta final de algunos estados clave. Mientras cuentan los votos veo un documental sobre la vida de Hillary Clinton y recuerdo aquella noche hace cuatro años en que ella –y con ella  las mujeres del mundo entero- se quedaba a las puertas del sueño cumplido. 

Hillary. La más lista, la pionera, la abogada brillante, la feminista que lideró su generación en Yale, no pudo alcanzar la Casa Blanca pese a ganar el voto popular por más de tres millones de votos (probablemente Biden ganará por cuatro millones a Trump). El dinero y la tramoya de Donald Trump, los recelos del siempre exquisito electorado demócrata y la sombra de los errores de Bill le pasaron por encima. Aquél martes, la derrota de Hillary no afectó sólo a los Estados Unidos sino al orden mundial, al mapa geopolítico y a los equilibrios internacionales, por la llegada de un personaje mucho más peligroso de lo que sus procacidades podían hacer sospechar. 

El líder de los piratas del mundo

Donald Trump no es sólo un millonario deslenguado sino  que se convirtió en el líder de los piratas del mundo; al fin alguien le ponía voz y poder a los instintos más bajos de mucha, muchísima gente.. Al fin, alguien poderoso decía en voz alta lo que tantos pensaban en la intimidad de sus casas.. “tanto lío porque maten a un negro…” “lo mejor de una mujer es su culo..”. Rodeado por mármoles y tigres dorados del peor gusto, Trump naturalizó el racismo, el machismo más zafio, la xenofobia y, cómo no, la mala educación. 

Después de tanto feminismo, un presidente negro, una crisis mundial y los chinos llamando a la puerta del poder económico, alguien interpretó a la perfección la frustración de los llamados “americanos medios”, hombres (y mujeres) con sentimientos de desarraigo en su propio país, ese gigante antaño poderoso que ahora les resultaba ajeno. Trump, un niño de cuchara de oro, se convirtió en el catalizador de su ira. A costa de Hillary, del país y de buena parte del equilibrio mundial. Cuatro años después ha sido necesaria una pandemia, el descrédito en buena parte del mundo y una movilización masiva del voto demócrata y de las minorías raciales, hartas de los desmanes de la administración Trump, para pararle los pies al portavoz del populismo mundial.

Una mujer inteligente, comprometida

Hillary Rodham Clinton es, sin duda, una de las personalidades más importantes de su generación. Inteligente, comprometida y con una sólida formación, fue siempre mucho más que la compañera de Bill Clinton; fue la otra parte (es posible que la más brillante) de un binomio que comenzó en Arkansas y siguió en la Casa Blanca. Ella formó parte de una generación de 29 mujeres pioneras, que lograron colarse en las aulas de Derecho de la exigente Universidad de Yale. Mujeres que, a lo largo de sus vidas y sus trayectorias sirvieron de ejemplo a millones de jóvenes que en todo el mundo luchaban para alcanzar, paso a paso, la igualdad real. 

La vida de Hillary y sus compañeras es, también, la historia de la conquista del espacio público por parte de las mujeres y su avance en las responsabilidades institucionales.  Pero ha sido, también, la historia de un camino lleno de dificultades en el que se puso, enseguida, de manifiesto que no iba a ser suficiente con ser competente y capaz; además tendrían que cumplir las expectativas de los demás. Cuando Clinton no fue reelegido como Gobernador de Arkansas, tras su primer mandato, los ojos se volvieron a Hillary: ella no había representado suficientemente bien el papel de “esposa del Gobernador”. Se cortó el pelo, se lo alisó, se puso lentillas y adoptó el apellido de su marido; la señora Rodham se convirtió en la señora Clinton.  

Con Bill en la Casa Blanca, Hillary lideró el grupo de trabajo que debía llevar a cabo la reforma sanitaria pero su papel no fue entendido ni siquiera en la bancada demócrata. La oposición republicana centró en Hillary sus dardos y el fracaso del proyecto estrella de la administración demócrata le pasó una enorme factura a la Primera Dama. Los grupos de presión de las aseguradoras privadas gastaron más de trescientos millones de dólares de la época en preservar su preciado tesoro; algunos de esos dineros fueron a campañas directamente dirigidas a dañar la figura de Hillary, hasta que los demócratas renunciaron a salvar la reforma. La muerte de Vincent Foster y, especialmente, el escándalo Lewinsky convirtieron buena parte del periodo presidencial en un calvario para la esposa del Presidente.

La más lista. La mejor. No fue suficiente...

Sin embargo, Hillary nunca renunció a su propia carrera política. En el año 2008 perdió las Primarias frente a Barack Obama quien, posteriormente  la convertiría en Secretaria de Estado. En el año 2015 de nuevo la carrera hacia la presidencia. Derrotó en las Primarias al “huracán” Sanders y se enfrentó a Trump, el sorprendente candidato republicano. En noviembre de 2016, Hillary Clinton obtuvo tres millones de votos más que el millonario, pero perdió la elección de manera sorprendente. Si en los ochenta, Hillary no era suficientemente buena en su papel de “esposa del Gobernador”, en 2016 tampoco logró colmar las expectativas del electorado suficiente… Las mujeres más tradicionales no confiaron en ella, pero tampoco lo hizo una parte del electorado más progresista, la candidata no era suficientemente “roja”, así que.. ganó Trump.

Cuatro años más tarde, con el país dividido, los conflictos raciales de vuelta, la guerra comercial exacerbada y buena parte de su liderazgo mundial en cuestión, USA ha vuelto la vista hacia el tándem Biden-Harris mientras Trump vocea su frustración y hasta Twitter le ha censurado algunas de sus afirmaciones. Ahora, el comentarista de la CNN explica que el avance de Biden en Pennsylvania  parece imparable y le llevará a la Casa Blanca en unas horas. Imposible no pensar en hace cuatro años, en el día que Hillary, la más brillante, se quedó a las puertas. La más lista. La mejor. No fue suficiente. @mundiario