El príncipe Harry en Afganistán, Hollande en Mali: ¿locura o sinceridad?

El príncipe Harry se muestra satisfecho por haber asesinado talibanes, extrajudicialmente, en su tour por Afganistán. Soldados franceses aparecen con el rostro de la muerte mientras invaden Mali.
El príncipe Harry en Afganistán, Hollande en Mali: ¿locura o sinceridad?

Occidente evidencia cada vez más la pérdida de su juicio. Claro está que la construcción de la presunta identidad occidental se resume a Europa y América del Norte, y más precisamente a Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Alemania. Otra lectura es que expresa su sinceridad.

Una década atrás, Estados Unidos arrastró una vez más al mundo a dos guerras de ocupación en nombre de la seguridad nacional. Las mentiras sobre las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein y su arsenal de ántrax, y el misterioso atentado contra el Pentágono el 9/11, evidenciaban al menos la necesidad de elaborar un argumento que valide la atrocidad de la guerra.

El 21 de enero el príncipe heredero del Reino Unido anunció al mundo que, en su safari de 20 semanas por Afganistán, asesinó a supuestos talibanes disparando desde un helicóptero Apache. Para mayor obscenidad, afirmó disfrutar su rol de copiloto porque “soy una de esas personas que ama jugar a la PlayStation y Xbox”.

Harry dice haber liquidado a un líder talibán con un misil Hellfire. Los mismos que son usados desde los drones de la CIA en varias regiones del mundo y que hay terminado con más de dos mil vidas inocentes, también presuntamente talibanes, o comúnmente conocidas como collateral damage.

Francia lanzó una operación militar neolocolonial en Mali. El presidente François Hollande expuso una vez más el deber de combatir a los terroristas de Al Qaeda. Una verdad a medias.

El país africano es el tercer productor continental de oro y además, desde hace años se realizan prospecciones para explotar uranio, cobre, manganeso y diamantes. Pero el conflicto no sería, dicen, por semejantes riquezas sino por diferencias teológicas con los mismos terroristas que Francia, entre otros, armó y financió para quitarse de encima a Muammar Gaddafi y a los que apoya, junto al resto de la OTAN, en Siria.

Occidente decidió dejar de ofrecer desarrollo y educación. Está claro que cada vez se aleja más de los modelos inclusivos y ni a sus propias naciones les preserva los derechos sociales.

Tal vez, pese al revuelo, el más sincero fue el soldado francés que en un marco apocalíptico, posó representando a la muerte en Mali. Nunca una máscara fue más sincera.

El príncipe Harry en Afganistán, Hollande en Mali: ¿locura o sinceridad?
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