Haití parece no levantar cabeza anulando sus elecciones presidenciales

Ciudadanos de Haití en las elecciones pasadas.
Ciudadanos de Haití en las elecciones pasadas.

Las autoridades de Haití han decidido ignorar las elecciones del pasado octubre y convocarán a nuevos comicios para octubre de 2017 en medio de fuertes críticas de la comunidad internacional. 

Haití parece no levantar cabeza anulando sus elecciones presidenciales

Las autoridades de Haití han decidido ignorar el proceso electoral del pasado 25 de octubre, que ni siquiera pudo consumar su segunda vuelta. Y así Haití sigue sumido en un aparente caos. La decisión se basa en un presunto fraude electoral durante las elecciones pasadas de acuerdo al informe  de la Comisión Independiente de Evaluación y Verificación que se encargó de observar los comicios por parte del mismo país.

La sorpresa es que el nuevo proceso no será llevado a cabo en 2016 sino hasta octubre de 2017. Para los analistas esta es sólo una medida del presidente interino Jocelerme Privert, para ampliar su mandato e impedir que se lleve a cabo una segunda vuelta que arrojaría como ganador casi con toda seguridad a Jovenel  Moïse, quien ganó la primera vuelta. La Unión Europea y los Estados Unidos han manifestado su malestar y han condenado la decisión de la administración de Privert. Sobre ello se pronunció el Departamento de Estado y dijo que “El pueblo haitiano merece que su voz sea escuchada y no diferida”.

La misión europea que observó la elecciones dio por buenos y transparentes los primeros resultados, y ante la acusación de fraude que ha esgrimido la administración, la misión opino que “la anulación se basa en una hipótesis estadística poco fiable y sin relevancia jurídica así como en alegaciones de fraude no probadas”, es decir que el proceso fue legítimo y sólo era necesario darle la continuidad que se indicaba en la ley electoral. Con ello se retiran las misiones internacionales y dejan solo a un país que atraviesa una seria crisis económica, una implacable sequía, el abandono de casi cualquier tipo de asistencia humanitaria, las secuelas de un terremoto que en el 2010 acabo con un alto porcentaje de la infraestructura del país, y ahora una crisis política que pone en serios riesgos el sistema democrático del país más pobre de América Latina. 

 

Haití parece no levantar cabeza anulando sus elecciones presidenciales
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