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Honduras alcanza su punto de ebullición tras la reelección de Hernández

La Organización de Estados Americanos (OEA) exige al Tribunal Supremo Electoral que repita los comicios por las irregularidades detectadas antes, durante y después de los mismos.

Honduras alcanza su punto de ebullición tras la reelección de Hernández
Juan Orlando Hernández, presidente reelecto de Honduras. / Twitter-RT en Español
Juan Orlando Hernández, presidente reelecto de Honduras. / Twitter-RT en Español

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Héctor Antonio Morales

Héctor Antonio Morales

El autor, HÉCTOR ANTONIO MORALES, es colaborador de MUNDIARIO. Se formó en la Universidad Rafael Landívar de Guatemala. @mundiario

Juan Orlando Hernández ha sido confirmado como presidente de Honduras por otros cuatro años tras un anuncio oficial del Tribunal Supremo Electoral (TSE). El tribunal en cuestión cierra así dos semanas de incertidumbre y escalofríos para el pequeño país centroamericano que, pese a las protestas y acusaciones de fraude electoral, vio al actual mandatario salirse con la suya. Pero toda movida de este tipo arrastra consecuencias y las de Hernández llegaron rápido.

La Organización de Estados Americanos (OEA) respondió al anuncio del TSE y solicitó que se repitieran las elecciones ante "las serias dudas" que ha dejado el proceso y la "falta de certeza" al momento de emitir los resultados, según se quejó nada menos que Luis Almagro, secretario general de la organización. Según los datos compartidos, el actual presidente encajó el 42,9% de los sufragios, superando por la mínima a su principal opositor Salvador Nasralla, quien inició ganando al cierre de las urnas e inicio el conteo pero que terminó con un 41,4%. La misión de observadores que envió la OEA, no obstante, recela de esta información.

Inicialmente, los conteos habían dado la victoria cabalmente a Hernández. No obstante, la presión de la misma OEA y la Unión Europea lograron que el TSE admitiera recontar el 25% de los sufragios a raíz de las irregularidades denunciadas "antes, durante y después" de las elecciones, explica El País.

Así las cosas, la autoridad electoral pasó más de una semana revisando las 4,753 mesas, con lo que la distancia entre el presidente y Nasralla se recortó hasta solamente 50.400 votos. En cuanto se terminó el conteo, Hernández, quien forma parte del tradicional Partido Nacional, obtuvo un 50,11% de votos (424,363 papeletas) contra un 31,74% (267.109 de votos) del aspirante por Alianza Oposición contra la Dictadura, una coalición integrada por el Partido Libertad y Refundación y el Partido de Innovación y Unidad.

Así las cosas, David Matamoros, jefe del TSE, aseguró que él y los suyos habían cumplido con su mandato. Matamoros explicó que el recuento se hizo de forma transparente a fin de dejar a gusto a los observadores internacionales. "Todo lo solicitado ha sido cumplido y esperamos que sea reconocido el esfuerzo del Tribunal por transparentar los resultados”, explicó. La cuestión que ha encendido a todo el país es que los resultados estaban pendientes desde el pasado 26 de noviembre, un día después de que los hondureños fueron a votar.

No obstante, el anuncio no hace sino dinamitar todavía más a un país que está caminando en el alambre desde noviembre. La oposición ha rechazado en tromba estos resultados pues, según su criterio, el conteo se hizo sin cumplir con los estándares que exigió la comunidad internacional. Almagro ha secundado esta tesis pues explica que el proceso le ha dejado serias dudas respecto a la veracidad del mismo y que, en pro de la paz y la concordia en el país, lo mejor es que se llame al pueblo hondureño a votar nuevamente.

El proceder del TSE ha rebalsado la paciencia de los hondureños, quienes desde el viernes subieron el tono a sus protestas contra el oficialismo. La oposición tampoco se ha inmutado al momento de replicar lo que consideran como un evidente fraude electoral y su máximo líder, el famoso presentador de televisión Nasralla, ha avisado que viajará a Estados Unidos para reunirse con la OEA, representantes del Departamento de Estado (equivalente a la cancillería) y hasta con organizaciones de Derechos Humanos". "Buscaremos encontrar una respuesta internacional que ayude a que se respete la voluntad del pueblo hondureño y terminar con la crisis actual luego del descomunal fraude electoral", dijo al diario local El Tiempo.

La situación es tal que hasta el expresidente Manuel Zelaya, uno de los principales aliados políticos de Nasralla, ha avisado que hará piña con los manifestantes para obligar al TSE a dar marcha atrás. Zelaya, quien fue relevado de su puesto por el golpista Roberto Micheletti, ha advertido que habrá manifestaciones y movilizaciones en todo el territorio nacional desde este mismo lunes.

Lo que pasó en Nicaragua

El año pasado, Almagro visitó Nicaragua tras las elecciones presidenciales de aquel país, en las que Daniel Ortega y su esposa, Rosario, se hicieron con el poder absoluto. Salvo los seguidores del oficalista Frente Sandinista, ningún nicaragüense se comía la farsa que llevó a Ortega y su cónyuge a dominar a placer desde Managua.

Así las cosas, la llegada del secretario general de la OEA se veía como el único rayo de esperanza con que contaban los nicas para evitar quedarse con un régimen como el que rige hoy por hoy a Venezuela. Pero lejos de exigir la repetición de elecciones, y ni tan siquiera cuestionar el conteo de votos o la celebración misma de los comicios, Almagro se fue de Nicaragua sin haber dejado nada. Llegó, legitimó el proceso y dejó a los sandinistas de frente ante la comunidad internacional.

En Honduras la cosa ha sido distinta. Hernández ha evitado pronunciarse hasta ahora respecto a este frente pero con el paso de las semanas la presión de la OEA podría aumentar y le obligaría a retroceder, pues los hondureños tampoco confían en que los votos le dieron el triunfo cuando, al pie de urnas, era la superestrella Nasralla la que ganaba con amplio margen. @mundiario