La guerra abierta entre el PP y el empresariado es algo sin precedentes en la política española

Pablo Casado, líder del PP. / Mundiario
Pablo Casado, líder del PP. / Twitter @pablocasado_
La advertencia de Aznar de “apuntar” y “no olvidar” las posiciones de la CEOE y de la Iglesia catalana constituye un lenguaje inédito en España.
La guerra abierta entre el PP y el empresariado es algo sin precedentes en la política española

La división más visible mediáticamente a propósito de la situación de Cataluña y, en particular, de los indultos concedidos a los líderes independentistas que estaban presos, es de raíz política. No caben dudas al respecto, a la vista de los posicionamientos del PSOE y del PP, que son los dos partidos que se alternan en el Gobierno de España desde la desaparición de UCD a comienzos de los años 80.

El PSOE ha optado por tender la mano a Cataluña, en busca de un nuevo encaje en España, mientras que el PP se aferra a las decisiones judiciales derivadas del procés. Entre socialistas y populares no parece haber ningún puente, menos aún entre los populares y los antiguos convergentes –hoy en Junts–, que comparten el espacio del centroderecha pero que no quieren verse ni en pintura en materia de política territorial. La derecha nacionalista catalana se ha hecho independentista y la derecha española, cada vez más jacobina.

Pero subyacen en este clima muchas más fracturas, algunas desconocidas hasta ahora en España. Tanto la patronal como la Iglesia se han dividido ante la concesión de los indultos por parte del Gobierno, con una particularidad importante: en el caso de la Iglesia, el apoyo a Pedro Sánchez fue solo de la Iglesia catalana, mientras que en el caso de la patronal, el respaldo se lo dio la CEOE, es decir, el presidente del conjunto de los empresarios de España, que es vasco.

Los indultos concedidos a los presos independentistas y el papel de Madrid en la economía desataron la tensión

Es la primera vez que la derecha económica que representa la CEOE pero también el Círculo de Economía se separan radicalmente de las posiciones del PP, hasta el punto de que el expresidente del Gobierno José María Aznar –afín al líder popular, Pablo Casado– ha llamado a “apuntar” y a “no olvidar” lo dicho por los empresarios del Cercle d'Economia o de la Conferencia Episcopal Tarraconense en defensa de la medida de gracia a los políticos soberanistas. Palabras mayores.

Los socialistas del PSOE ya saben lo que es una fractura con su izquierda sindical, representada por la UGT, especialmente tras la huelga general convocada por Nicolás Redondo contra el Gobierno de Felipe González, pero los populares jamás se habían sentido desairados –al menos en público– por la derecha económica que representa la CEOE.

Tal vez lo peor para la división de la patronal ni siquiera fue el papel de su presidente, Antonio Garamendi, comprensivo con los indultos con la esperanza de que sirvan para el desbloqueo político. Mayor carga de profundidad –real– tuvo todavía el Círculo de Economía, que no solo vio con buenos ojos los indultos, sino que avisó en una nota por escrito de que “la capitalidad de Madrid no puede actuar como aspiradora de recursos del resto de España”. Por eso la patronal madrileña, CEIM, marcó distancias con la CEOE al manifestarse en público en contra de los indultos a los presos del procés aprobados en el Consejo de Ministros. Su presidente, Miguel Garrido, aprovechó una asamblea general de la CEIM para rechazar rotundamente el proceso abierto por el Gobierno de Pedro Sánchez en Cataluña, sin evitar que Vox le adelantase por la derecha e incluyese a la CEIM en la lista de organizaciones vinculadas a la CEOE que no deben recibir subvenciones de la Comunidad de Madrid. Guerra abierta.

Lo natural es que la derecha política y económica se reconcilien pero no parece que vaya a ser mañana, lo cual lastra más a Casado que a Garamendi. @J_L_Gomez

AL ALZA
CaixaBank

En público, son contadas las  empresas catalanas que admiten sus simpatías por el independentismo –no les conviene hacerlo por razones comerciales–, pero es evidente que la base social y económica del soberanismo no es solo de izquierdas, sino que hoy en día es muy de derechas. Junts significa en Cataluña lo mismo que puede representar, por ejemplo, el PP en Galicia desde el punto de vista del centroderecha. Si alguien sabe navegar bien en esas aguas es CaixaBank, que no solo sobrevivió sino que se hizo con Bankia.

A LA BAJA

Madrid

Si bien Madrid es hoy la comunidad líder en España, no está tan claro que vaya a seguir siéndolo. El contexto político no le será favorable, pero no por la dimensión de su gobierno autonómico –ahí todo seguirá igual, con el viento a favor del PP–, sino por el previsible reequilibrio de las posiciones de las grandes empresas de Barcelona y Madrid, especialmente de aquellas que se amamantan del Estado o dependen de sus políticas. La advertencia del Círculo de Economía anticipa acontecimientos. Al tiempo.

PROTAGONISTAS

> Javier Fauas, presidente del Cercle.- “La capitalidad de Madrid no puede actuar como aspiradora de recursos del resto de España”. Se puede decir más alto, pero no más claro. Es la reivindicación –de fondo– de Cataluña, hecha no por políticos, sino por el empresariado catalán.

> Antonio Garamendi, presidente de la CEOE.- Una vez que el líder de la patronal CEOE se sumó a los sindicatos en defensa de la medida de gracia del Gobierno a los presos independentistas se desató una tormenta que terminó con su propio llanto. Pero Garamendi tampoco está sin consuelo.

> Juan Manuel Vieites, presidente de la CEG.- Tras heredar una patronal en crisis, tiene difícil hacerse fuerte, pero hay momentos más propicios que otros para darse a valer. ¿Qué piensan los empresarios gallegos de los indultos? ¿Y qué opina su presidente? ¿Está con Garamendi o con Garrido?

> Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Xunta.- Es habitual que sus posiciones políticas sobre España sean matizadas con respecto a la línea dura del PP. Por algo tiene mayoría absoluta. Pero la etapa que se abre ahora en la política española le obligará a redefinir una estrategia para Galicia. @mundiario 


 

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