La gran manipulación y el vergonzoso silencio de la sociedad española

La Gran Manipulación. Jano García. / JM / Mundiario
La Gran Manipulación. Jano García. / JM / Mundiario
Si hay un libro que está siendo un éxito rotundo en España este verano, ese es 'La Gran Manipulación' de Jano García, del que nadie se escapa de sufrir una dolorosa vergüenza ajena.
La gran manipulación y el vergonzoso silencio de la sociedad española

En esta ocasión no hay un “secreto del éxito” porque en sus 223 páginas lo que prolifera es una exhaustiva recopilación de datos perfectamente estructurados por fechas y convenientemente esquematizados para que el lector no naufrague entre los casi 2 meses que cubre este periodista desde el conocimiento del nuevo coronavirus hasta el 14 de marzo, día en que España sumaba 5.753 contagios por la Covid19 , los fallecidos alcanzaban los 136 y el Gobierno declaraba el estado de alarma. Lo que sigue no deberíamos olvidarlo y para recordar siempre lo anterior a ese 14 de marzo, tenemos 'La Gran Manipulación'.

Hay muchos fragmentos en este libro, más de lo que quisiéramos reconocer, que causan sonrojo a quien lo lee. Por ejemplo, cuando el 12 de febrero, Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, declaraba lo siguiente: “Hace años que estamos trabajando en nuestras capacidades de preparación de respuesta para, precisamente, situaciones como esta” y Salvador Illa, ministro de Sanidad, el mismo día, comparecía declarando que “España tiene suficiente suministro y personal de emergencia”. Sabemos, porque lo hemos vivido, que “nuestras capacidades de preparación de respuesta para, precisamente, situaciones como esta” no estaban, precisamente, preparadas a tenor de lo sucedido en el ámbito sanitario y, por otro lado, también hemos comprobado tristemente, semanas después de las declaraciones del ministro de Sanidad que España no tenía suficiente suministro de emergencia, de haberlo tenido esas imágenes de sanitarios cubiertos con bolsas de basura a falta de Epis no se habrían producido. La mentira debería pagarse con la dimisión, pero en España nadie se va de su puesto de trabajo si no le echan.

Estas declaraciones del 12 de febrero se realizaban dos días después de que el propio Simón, junto a un plantel de 14 expertos redactaran un Informe Técnico que puede consultarse aquí, en el que indicaban aspectos como los siguiente:

“se contempla la realización de aislamiento aéreo (con mascarillas de alta eficacia), en situaciones o maniobras en las que puedan generarse aerosoles” (es decir, en diferentes situaciones hospitalarias).
“En China, la proporción de casos graves entre el total de casos confirmados ha oscilado desde un 35% (alcanzado el 27 de enero) hasta un 15% (el 4 de febrero). En la serie hospitalaria de Wuhan con los primeros 99 pacientes ingresados, 31% precisaron cuidados intensivos”
“Los síntomas más frecuentes de los casos hospitalizados son la fiebre, la fatiga y la tos seca, y el hallazgo radiológico más frecuente fueron los infiltrados pulmonares bilaterales (tabla 2). El 10,1%(14) de los pacientes presentaron síntomas digestivos (diarrea y náuseas) los días previos a presentar fiebre y disnea.”
“De la serie de 99 casos hospitalizados en Wuhan, 23 requirieron ingreso en UCI, 17 sufrieron síndrome de distrés respiratorio del adulto, 3 fallo renal, 8 daño pulmonar agudo, 4 shock séptico y 1 neumonía asociada a ventilación mecánica. En el momento de publicar la serie, 11 había fallecido, 31 habían sido dados de alta y 58 permanecían ingresados”
“No existe un tratamiento específico para esta enfermedad hasta la fecha y por lo tanto es fundamental asegurar un tratamiento de soporte precoz.”

 

Al menos sabemos que ellos sí sabían, en aquel momento, las características de este virus. De desconocimiento no se les puede acusar, lo que provoca que sus negligentes actuaciones posteriores sean más alarmantes. Y ahí entra esa “gran manipulación” de la que habla Jano García en su libro.

La vergüenza ajena que provoca leer este libro tiene su porqué en la recopilación de declaraciones, como la de Fernando Simón el 31 de enero de 2020: “Nosotros creemos que España no va a tener, como mucho, más allá de algún caso diagnosticado […] Parece, además, que la epidemia tiene posibilidades de empezara remitir”.’ Frase que algunos desalmados no han dudado en plasmar en camisetas. Deben ser los mismo que estas semanas se han ido de botellón y discotecas sin control alguno. Deben ser…

Pero no solo los máximos responsables de la Sanidad en España deberían estar cesados de sus puestos, hay otros grandes protagonistas de esta manipulación según recoge, acertadamente, Jano García en su libro. Sus dianas se dirigen, principalmente, pero no solo, a dos canales de televisión La Sexta y RTVE. A través de sus bien documentadas páginas podemos encontrar transcripciones de entrevistas y campañas televisivas encaminadas a hacer creer a la población española que el virus no afectaría a los españoles y que las voces alarmistas eran menos que escoria a la que no se la debería de escuchar. Dice el dicho que el tiempo pone a cada uno en su lugar, entonces, ¿por qué siguen en pantalla los mismos periodistas, comentaristas y, en definitiva, los mismos programas que no hicieron un trabajo de análisis e investigación serio sobre lo que estaba ocurriendo? En cambio, se ataca a un periodista de renombre y con premiada trayectoria precisamente por hacer eso: investigar y analizar.

El vergonzoso silencio que se vive ante tal insulto al ciudadano, hace pensar que la inteligencia que quedaba ha sido fulminada por la televisión y las redes sociales. Quizá solo, cuando no haya pan que comer, cuando quienes siguen cobrando su salario sin ir a trabajar por la magia del ERTE dejen de hacerlo porque se queden sin trabajo o su empresa desaparezca, y no haya paga ni trabajo, quizá, cuando nos sobrevenga esta desgracia económica tras el verano, la clase media, que se verá reducida a clase baja viviendo de exiguas ayudas, las cuales hoy mismo no se están percibiendo como anunció el Gobierno (ya hay medios afines al Gobierno de PSOE-Podemos que escriben esto sobre algunas cacareadas ayudas: “No va destinado a todas las personas en situación de pobreza severa, ni su cuantía se acerca a la anunciada, ni la tramitación resulta sencilla”), pues quizá esa clase media salga a la calle a expresar su malestar, mascarilla en ristre y respetando las distancias, y quizá entonces ni el fraudulento CIS de Tezanos podrá salvar a un Gobierno que dirige el país a golpe de uso del “blanconegro”, esa costumbre de llamar descaradamente blanco a lo negro, en contradicción con los hechos evidentes. "Aplicado a un miembro del Partido, alude a su leal disposición a afirmar que lo negro es blanco cuando la disciplina del partido así lo exige. Pero también significa la capacidad de creer que lo negro es blanco y, más aún, de saber que lo negro es blanco, y de olvidar que alguna vez uno creyó lo contrario", para los avispados, sí, George Orwell ya nos lo mostró en “1984”, su obra publicada en 1949, y resulta escalofriante comprobar que hay Gobiernos muy apegados a esta distopía de esclavitud mental. @opinionadas en @mundiario

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